Un hombre sirio enterró el sábado a su esposa y a cuatro de sus cinco hijos, fallecidos en los recientes ataques israelíes sobre Beirut. Los cuerpos llegaron desde Líbano a la provincia siria de Deir ez-Zor en ataúdes de madera, junto al de su nuera embarazada de seis meses.
Durante el funeral en la localidad de al-Sour, familiares y vecinos se reunieron entre lágrimas para despedir a las víctimas. Una de las hijas del hombre seguía desaparecida, presuntamente bajo los escombros, mientras continuaban las labores de búsqueda días después de los bombardeos.
El padre, Hamad Al-Jalib, sobrevivió porque se encontraba trabajando cuando ocurrió el ataque en su barrio, Ain Mreisseh. Al regresar, encontró su zona devastada y vio humo saliendo de un edificio cercano al paseo marítimo de Beirut.
Según relató, sus hijas murieron mientras almorzaban en casa. Los equipos de rescate tardaron tres días en recuperar los cuerpos, y aún no han encontrado a una de sus hijas, de 10 años. Sus otros hijos tenían entre 12 y 17 años.
El ataque formó parte de una serie de aproximadamente 100 bombardeos israelíes realizados sin previo aviso, dirigidos contra supuestos objetivos vinculados a Hezbolá en Beirut y otras zonas del Líbano.
Ese día murieron más de 350 personas, muchas de ellas mujeres y niños, en lo que ha sido el episodio más mortífero en semanas de conflicto. En total, la guerra ha dejado más de 1.950 muertos y más de 6.300 heridos, incluidos cientos de sirios.
La familia de Al-Jalib ya había sido desplazada anteriormente y se había trasladado a Líbano en 2020. Desde la reciente escalada del conflicto, más de 200.000 personas han cruzado de regreso a Siria huyendo de la violencia.
Fuente:
www.lavanguardia.com




