'Cuando la UCO entró en las oficinas de la UCO'

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Estoy escribiendo un cuento que lleva por título ‘Cuando la UCO entró en las oficinas de la UCO’. Lo primero que he hecho es ir a buscar qué quieren decir esas siglas. ¿O se dice acrónimo? Laporteeeee, ¿dónde estás cuando se te necesita?

Universidad de Córdoba, de la Córdoba española, la de los califas y Anguita, esa no. Esa es UCO, pero no es la UCO del cuento. Como yo con la Inteligencia Artificial generativa esa, también llamada AI generativa (con generativa en inglés, que no sé cómo se escribe, ni falta que me hace), la inteligencia artificial esa, no me llevo nada bien, y soy tan simple que uso Google y, cuando puedo, que es casi siempre, la Gran Wikipedia, ese sitio que al principio todos denostábamos y ahora solo hablan mal de él los granujas (a todo ritmo o sin él), como me pasa eso, lo que hago es ir ahí a la Gran Wikipedia, donde leo…

La Unidad Central Operativa (UCO) es el órgano central del servicio de Policía Judicial de la Guardia Civil de España, encargado de la investigación y persecución de las formas más graves de delincuencia y crimen organizado, ya sea nacional o internacional, así como del apoyo a Unidades Territoriales de Policía Judicial, que, por falta de personal o de medios, o porque el ámbito delincuencial sea interprovincial, requieran del apoyo de esta Unidad.

Lo pongo sin comillas (ni sanvicentedelabarquera), sabréis disculparme, hay cosas peores. 

La Guardia Civil, amiguitos, eso que crearon los que secuestraron la primera democracia española para vigilar que los ricos de los pueblos lo siguieran siendo, ricos. La Guardia Civil, que ahora ya no está para mantener la riqueza de los que se enriquecieron haciéndose con lo que no era suyo sino para mantener el orden democrático que los españoles nos hemos dado (en 1978), tiene su UCO, ¿qué te creías?

Estoy ahora mismo escribiendo el cuento ese, que es este cuento que lees, justo cuando la Unión Europea, la UE, que no la UCO, ahora que parece haber cumplido su principal objetivo, que era mantener la paz en Europa y lograr que Francia y Alemania entierren ese odio histórico que les ha llevado a pasarse la vida peleando desde el siglo XIX, no sabemos si será capaz de empezar a preocuparse por pintar algo en la escena mundial. Porque, ¿eso cómo se consigue desde la concordia, la paz y la cooperación, sus tres grandes armaspalabras?

Y eso me pasa ahora mismo que, no es que me quede la palabra, es que me quedo sin palabras. 

La UCO no es la UE. Ni falta que le hace. A mí no me hace falta saber escribir en inglés algunas palabras (ninguna, en realidad) y a la UCO no le hace falta ser la UE ni la UA. ¿Sabías qué se llamaba UA? Un grupo. Un grupo musical. Un grupo musical de cuando la Movida. La madrileña. No la otra. UA, los de Cantante de ópera.

Lo de inventar el relato que les sirviera a los patriotas imbéciles era pan comido para mí. Lo otro, lo de acabar con la UCO desde dentro me iba a costar un poquitín más. Sigo en ello

Vamos con la UCO. 

Yo estuve en la UCO. Dos años. ¿Lo cuento? ¿Lo cuento en este cuento?

Lo cuento.

Yo he venido a hablar de mi libro. Es lo primero que les solté a mis nuevos compañeros. Ninguno sabía lo que estaba diciendo. Bastante tenían con lo suyo. Con desmantelar el tinglado del tenderete socialcomunista que nos gobernaba en aquellos años de secuestro de la democracia. ¡UCO, UCO, UCO, UCO!

Lo del libro se lo dije a los dos compañeros de la unidad del capitán Perotas, a la que había sido asignado, la misma mañana en que me integré en sus oficinas de La Cersa. En aquel entonces yo escribía. Escribía de todo. Cuentos, a los que llamaba relatos para darles empaque, poemas, a los que llamaba poesías para no venirme tanto arriba, novelas, a las que llamaba novelas, pero no lo eran, bueno, no todas, ensayos, a los que llamaba ensayos con la boca pequeña. Escribía. Y en aquellos días lo que escribía era un (futuro y posible) libro en el que García Lorca regresaba desde su muerte civil de guerra y asesinato para volver a escribirnos desde Nueva York odas a la Humanidad con mayúscula con la intención de que los dueños del mundo volvieran a empezar a dejar de serlo un poco. Qué curioso, yo escribiendo eso y al mismo tiempo ingresando en la UCO porque sabía que la UCO iba a lograr que por fin los huesos de Sánchez, el de García Llovet no, el otro, dieran en la cárcel. En una cárcel de verdad. Mejor dicho, porque quería impedir que la UCO lograra que los huesos de Sánchez, de Pedro Sánchez, acabaran en una cárcel. En una cárcel de verdad o en una cárcel de mentira.

Bastante tenían con lo suyo. Con desmantelar el tinglado del tenderete socialcomunista que nos gobernaba en aquellos años de secuestro de la democracia

A la unidad del capitán Perotas la llamaban Perro. Así, sin Sanxe. La Perro la decían. El otro día los de La Perro esto, el otro día los de La Perro lo otro. Estaba en boca de toda la UCO. De los guardias civiles de todas las casascuartel de todo el territorio nacional. La Perro. Qué chiquillos…

En La Perro no se paraba. A mí me costó adaptarme, yo venía de la casa cuartel de Suances, y aquello era otra movida. Salas, tiene ya ese informe, preguntaba el capitán. Sí, mi capitán, le respondía yo cuando lo tenía, que no era siempre. Escribir informes, con lo que a mí me gustaba. Más que cuentospoemasnovelasensayos.

A mí me habían trasladado a La Perro para crear el relato que sirviera a la hora de encontrar lo que se iba a acabar encontrando del presidente Sánchez como única explicación de quién era en realidad aquel socialista capaz de ganar y ganar y ganar y ganar incluso jugando con uno menos. Ya sabéis, lo importante es el relato. Ganarlo. Primero construirlo, luego difundirlo y finalmente ganarlo. Y yo de relatos algo sabía. Además, era un guardia civil molón que enseguida estuvo en boca de todo el Cuerpo gracias a una cosa que había hecho unos meses antes de ser llamado a Madrid. Una cosa que mejor os cuento en la novela que tengo pensado escribir sobre la UCO si consigo llevar a buen puerto este cuento sobre la UCO donde hablo sobre cómo me metí en la UCO para acabar con la UCO mientras les hacía creer a sus miembros que iba a construir el relato ganador de la Guerra Cultural española.

Iba a estar chupado. Por lo menos lo de pergeñar el relato ganador de esa guerra de comunicación en que la derecha había convertido todo el panorama que antes llamábamos opinión pública en esa jaula de grillos

El caso es que creo que fue el tercer o el cuarto día de estar allí, un miércoles o un jueves, era verano, eso sí, verano madrileño de los de ahora, a vida o muerte, cuando me di cuenta de que mi trabajo iba a estar chupado. Por lo menos lo de pergeñar el relato ganador de esa guerra de comunicación en que la derecha había convertido todo el panorama que antes llamábamos opinión pública en esa jaula de grillos que es ahora donde muchos mienten y otros les contestan con bueneces o con brutalidades del jaez de los que empiezan las broncas, mientras muy pocos ponen a la polarización en su sitio desmantelando sin éxito las exquisiteces tiburonáceas de los patriotas que solamente aman la patria para hacer de ella lo que les viene en gana, por ejemplo, inventársela. Eso, lo de inventar el relato que les sirviera a los patriotas imbéciles era pan comido para mí. Lo otro, lo de acabar con la UCO desde dentro me iba a costar un poquitín más. Sigo en ello.

No sé si me he ganado el derecho a escribir la novela que tenía pensado escribir sobre la UCO. ¿Tú qué opinas?


Fuente:

www.nuevatribuna.es

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