Trump aprovecha la brecha de seguridad para vindicar su salón de baile en la Casa Blanca

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Que más da que una cosa sea totalmente independiente de la otra. La cena de corresponsales de la Casa Blanca jamás se ha celebrado en la Casa Blanca, ni el gobierno de Estados Unidos tiene participación en la organización de este acontecimiento.

El presidente es el invitado de honor que tiene la potestad de dictar un discurso, por lo general en tono irónico o sarcástico, pero nada más. Se celebra desde 1921 y ha superado guerras mundiales, crisis internas, intentos de asesinato y convulsiones políticas. De hecho, Trump regresó el sábado a esta cena tras varios años de ausencia por su crítica a los fake news.

La cena de corresponsales jamás se ha celebrado en la Casa Blanca ni la organiza el gobierno

Sin embargo, el presidente estadounidense aprovechó la coyuntura del tiroteo en el Hilton de Washington (a sus puertas también resultó malherido Ronald Reagan en 1981) para llevar el agua a su molino.

Tanto en la rueda de prensa poco después del suceso como esta mañana del domingo desde su red social, Trump aprovechó para reivindicar su salón de baile en la Casa Blanca y exigir su aceleración ante las trabas que encuentra desde la justicia.

“Este evento nunca habría ocurrido con el salón de baile actualmente en construcción en la Casa Blanca”, escribió Trump. “¡No se puede construir lo suficientemente rápido!”, se lamentó por las dificultades debido a los litigios que están ralentizado el proceso.

Trump y sus asociados trataron de beneficiarse del caos que se produjo, y la consiguiente cancelación de la gala, para exigir que se desestime la demanda que frena esa edificación. “Nada defería interferir con la construcción”, insistió el presidente que se forjó como promotor inmobiliario en la jungla de la codicia de Nueva York.

Pero muchos denunciaron que esa reivindicación, fuera de contexto, ignoró en gran medida la realidad del evento anual y las circunstancias de la brecha de seguridad del sábado por la noche en concreto.

El presunto pistolero, Cole Tomas Allen, pudo alojarse en el Hilton y disponer de sus armas, pese a la estrecha vigilancia del Servicio Secreto.

A diferencia de Trump, el legislador republicano Mike Lee denunció que este cuerpo de vigilancia, integrado en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), cada vez dispone de menos medios y de formación debido a los recortes presupuestarios y a que el DHS no recibe dinero puesto que se haya en cierre administrativo por la falta de acuerdo en el Congreso.

En lugar de reivindicar el salón de baile, Lee urgió a la financiación del DHS para evitar problemas de seguridad.


Fuente:

www.lavanguardia.com

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