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Brasil se reconcilia con el talian, la variante del véneto de los inmigrantes italianos que estuvo proscrita

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La diáspora italiana del siglo XIX, cuando Italia luchaba hasta consigo misma por ser un país, llevó a muchos habitantes de la península itálica a geografías lejanas, fundamentalmente a América. En el imaginario colectivo, Estados Unidos fue el destino preeminente, pero aquellos migrantes fueron, en realidad, a cualquier punto del continente donde pudieran ganarse la vida.

Un nutrido grupo de habitantes del entonces reino Lombardo-Véneto (hoy región del Véneto) se estableció en Brasil, particularmente en el estado de Río Grande del Sur y especialmente en la Serra Gaúcha. Con ellos llevaron sus costumbres, su gastronomía, sus esperanzas… Y también su idioma, el talian, una variante del dialecto véneto que no fue bien recibida, ni por los autóctonos ni por la historia.

Más de 40 municipios del estado de Río Grande del Sur han hecho cooficial la lengua heredada de sus ancestros

Desde finales de 2025, Brasil ha iniciado un proceso de reconciliación y reconocimiento del talian. Más de 40 ciudades del estado que recibió a los migrantes del Véneto ya han dado rango de cooficialidad al idioma, refrendado por el Gobierno y al mismo nivel que el portugués, a una lengua que tiene en Brasil en torno a 500.000 hablantes. Una cantidad similar de personas, además, entiende el idioma, aunque no lo hable.

Este reconocimiento es el broche final al trabajo de João Wianey Tonus y Ladir Brandalise, ambos profesores, actores y coordinadores de la obra 150 años de inmigración, un esfuerzo por salvar el talian , que recoge la historia del idioma en Brasil, y que ha servido para impulsar su recuperación y reconocimiento.

El talian vivió en paz durante los primeros cincuenta años del proceso de inmigración, hasta que se topó con la historia. El primer golpe lo asestó “el Gobierno italiano, ya influido por la filosofía de Mussolini, intentó crear en Brasil una ‘pequeña Italia’, imponiendo el italiano de Roma”, explica a La Vanguardia Ladir Brandalise.

Las presiones del régimen fascista no surtieron efecto en la comunidad migrante, pero crearon la suficiente alerta local como para que, en la década de 1930, “el Gobierno nacionalista brasileño de Getúlio Vargas impuso el portugués como lengua obligatoria”, explica Brandalise. La Segunda Guerra Mundial no hizo más que radicalizar la posición en favor del idioma único. “Se prohibió el uso del talian [también el italiano], del alemán y del japonés por ley. Se detuvo a hablantes de estas lenguas”, dice. El fin de la guerra no acabó con la psicosis generada entre la comunidad —brasileños ya de hecho, hijos y nietos de los primeros migrantes— de hablantes del talian.

El estudio de Brandalise y Tonus ha evidenciado que, a partir de 1945, “los que no sabían portugués evitaban salir de casa”. También han recopilado episodios de maltrato —“ bullying ”, dice— a los hablantes de talian. “Los que hablaban portugués pero con acento talian eran insultados y calificados de ‘colonos ignorantes’”, explica. El idioma quedó reducido a un uso clandestino.

Todo cambió al arrancar la década de 1970. Con motivo del centenario de la migración del Véneto, el talian se convirtió en un símbolo de orgullo. Reivindicado por intelectuales y artistas como patrimonio cultural, aparecieron los primeros grupos de música que cantaban en esa lengua, las primeras obras de teatro, los primeros libros. En 1990 el talian tuvo su primera gramática y diccionario editados en Brasil. El reconocimiento administrativo a la existencia del talian como lengua brasileña no llegó hasta 2010.

Brandalise no resta importancia a la labor gubernamental, pero subraya que han sido los municipios y sus habitantes —los herederos del Véneto— los héroes de esta lucha. “Esta cultura y esta lengua son ahora un gran activo de la Serra Gaúcha”, dice, sin dar la tarea como concluida. 150 años después, la transmisión entre generaciones no es suficiente para que el talian perviva. “Es necesario crear políticas públicas favorables al multilingüismo, y que el talian y otras lenguas se incorporen al sistema educativo”, dice, aunque lamenta que, en este sentido, “los avances son prácticamente nulos”.

Mientras tanto, en Italia, el véneto —el padre filológico del talian— no está reconocido todavía como lengua oficial, aunque está protegido dentro del ámbito cultural.

Por la Segunda Guerra Mundial

Una guerra rota por el miedo

Un cartel de amonestaciones facilitado por Ladir Brandalise a ‘La Vanguardia’ pone la censura de las lenguas en el Brasil de los años 40. “En Brasil, solo se habla portugués. Los infractores serán castigados con todo el peso de la ley”. El texto lo firma la Comisaría de São Lourenço.

Javier Dale Becedoniz

Javier Dale Becedóniz (Santander, 1975) es periodista. Tras ser coordinador de contenidos del fin de semana en La Vanguardia (edición digital), fue Jefe de Redacción en Newtral.es y portadista en ABC


Fuente:

www.lavanguardia.com

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