La vida en los asentamientos de desplazados en Gaza continúa siendo una convivencia con la muerte. En las últimas semanas, varias plagas, entre ellas de ratas y ratones, han asolado los campos de refugiados en los que viven 1,4 millones de personas, ha denunciado la oenegé Save The Children, que pone el acento en la fragilidad de los niños en la zona. El 47% de los desplazados a los campos son niños. Dos de cada tres desplazados son menores de edad.
Las plagas, fundamentalmente la de ratas, se deja notar en los campamentos: penetran en las tiendas de campaña en busca de alimento, que contaminan. Save The Children ha constatado la aparición de infecciones cutáneas o erupciones en casi dos tercios de los emplazamientos. Los piojos están presentes en el 65% de los hogares, y las chinches, en el 50%. El inminente aumento de las temperaturas solo empeorará la situación, advierte la oenegé, en un contexto en el que, según los datos de abril de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, más del 80% de los más de 1.600 asentamientos de desplazados evaluados informaron de plagas.
El bloqueo israelí impide la llegada de medicamentos y casas prefabricadas que ayudarían a contener las plagas
El problema no son solo las infecciones, sino la acumulación de desechos y la proximidad de estos vertidos con las personas desplazadas dada la escasez de espacio. Save The Children denuncia que los roedores facilitan “la propagación de enfermedades como la sarna, la neumonía y la diarrea”. Estas enfermedades afectan especialmente al numeroso grupo de niños desnutridos entre los desplazados.
La preocupación de los palestinos en los campos de refugiados aumenta por las noches. Mientras los niños duermen indefensos, las ratas rasgan la tela de las tiendas de campaña y los muerden. Aunque la fase dos del plan acordado con la Administración Trump —anunciada en diciembre de 2025—incluye la llegada de máquinas de construcción y casas prefabricadas para aliviar la situación de los desplazados, este tipo de materiales aún no han llegado a Gaza por el bloqueo israelí.
Pero el problema no son solo las construcciones. Los asentamientos ya han acabado con los pesticidas que disponían para resolver estas situaciones, añade Save The Children, que señala que no llegan más suministros por el freno israelí sobre la entrada de bienes en la zona. Además, la destrucción de los sistemas sanitarios por los bombardeos del ejército de Israel ponen en riesgo la salubridad del agua, un riesgo que la actual plaga de ratas y roedores no hace más que incrementar.
Fuente:
www.lavanguardia.com





