El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció anoche que su Administración está “estudiando y revisando” una posible reducción de tropas en Alemania. Este movimiento se interpreta como una represalia directa a las recientes declaraciones del canciller alemán, Friedrich Merz, quien afirmó que Irán había logrado “humillar” a Washington en el marco del actual conflicto en Irán. Aunque Trump no especificó qué organismo lidera esta revisión, aseguró que la decisión se tomará en un “breve plazo de tiempo”.
Minutos después de lanzar su advertencia a Berlín, el mandatario también cargó contra Jerome Powell, el presidente saliente de la Reserva Federal, por su intención de permanecer en la junta tras finalizar su mandato. Sin embargo, es su evidente desdén hacia la OTAN y su tensa relación con Merz lo que hace temer un movimiento real en el tablero militar europeo.
No es la primera vez que Trump amaga con reducir la presencia militar en el continente o incluso con abandonar la Alianza Atlántica, una posibilidad que despierta una honda preocupación ante la amenaza que representa Vladímir Putin para los miembros más vulnerables, como Estonia y Letonia. Actualmente, Alemania es, junto con Italia y el Reino Unido, el centro neurálgico de la infraestructura estadounidense en Europa, albergando a unos 35.000 soldados según el Servicio de Investigación del Congreso. El país germano no solo es la sede del cuartel general de sus fuerzas, sino también un punto crítico para el mantenimiento de aeronaves, el armamento y el tratamiento médico de combate. Además, Berlín ha sido una escala esencial para las fuerzas implicadas en la operación Furia Épica, la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Merz se ha ido mostrando cada vez más crítico con las políticas de Trump
A pesar de las advertencias de los mandos militares, que operan ya al límite de su capacidad, la decisión de la Casa Blanca parece supeditada a la sintonía personal entre ambos líderes. Aunque Merz y Trump comenzaron su relación con aparente fluidez, el canciller se ha mostrado recientemente muy crítico con una guerra que tilda de “imprudente” y “posiblemente ilegal”. En un encuentro con estudiantes en el oeste de Alemania, Merz fue tajante al afirmar que los estadounidenses “obviamente no tienen una estrategia”, recordando los precedentes de Afganistán e Irak para calificar la actual incursión como “poco meditada”. Según el líder alemán, el problema de estos conflictos es que “no solo hay que saber entrar, sino también saber salir”.
Alemania, al igual que otros aliados clave, fue excluida inicialmente de los planes de la Administración Trump para asediar al régimen de los ayatolás. Ante la falta de entusiasmo de Berlín por sumarse al combate, ya fuera de forma bilateral o bajo el paraguas de la OTAN, Trump reaccionó sugiriendo una reconsideración de la participación de su país en la Alianza, aunque formalmente no podría retirarse sin el aval del Congreso.
A principios de abril, una filtración de un correo electrónico interno del Pentágono detalló posibles medidas para que EE. UU. castigue a los socios que considere que no han apoyado su campaña en Irán; la filtración incluía la polémica sugerencia de intentar suspender a España de la OTAN por su postura antibelicista. El mandatario estadounidense volcó su indignación en las redes sociales, acusando al canciller de alinearse con Teherán: “Friedrich Merz cree que está bien que Irán tenga armas nucleares. ¡No sabe de qué está hablando!”. Trump remató su crítica al vincular la política exterior con la crisis interna del país germano: “¡No es de extrañar que a Alemania le vaya tan mal, tanto en lo económico como en otros ámbitos!”.
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www.lavanguardia.com




