Por primera vez desde que comenzó la guerra en Irán, que ya ha cumplido dos meses y se mantiene en un alto el fuego inestable, el Pentágono ha dado este miércoles una cifra oficial estimada del coste del conflicto para los contribuyentes hasta la fecha: 25.000 millones de dólares. El interventor del Pentágono, Jay Hurst, ha explicado en una audiencia en el Congreso que la mayor parte de este dinero corresponde a las decenas de miles de bombas y misiles utilizados, aunque el ejército también ha invertido dinero en la ejecución de las operaciones y en la reposición de equipos.
La cifra, sin embargo, es preliminar. “Formularemos un complemento a través de la Casa Blanca que llegará al Congreso una vez que tengamos una evaluación completa del coste del conflicto”, ha subrayado Hurst. El legislativo es el poder encargado de aprobar presupuestos y autorizar el uso de fuerza militar, así como de declarar guerras; sin embargo, nunca fue consultado antes del inicio de la operación militar conjunta con Israel en Oriente Medio y ha tenido que esperar dos meses para recibir un dato estimado sobre su coste.
El dato ofrecido por el Pentágono dista de las estimaciones de analistas y think tanks independientes, como American Enterprise Institute, que habían estimado un coste aproximado de 1.000 millones de dólares al día (lo que ahora rondaría los 60.000 millones). La Administración no ha detallado, por el momento, las distintas partidas por las que estima que se han gastado 25.000 millones.
Hurst ha dado el dato durante la primera comparecencia del secretario de Defensa, Pete Hegseth, ante el Congreso desde que comenzó la guerra. El motivo de su audiencia, en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, ha sido defender su nueva propuesta de presupuesto militar para el año fiscal 2027, con la que pretende elevar el gasto en defensa a un máximo histórico, de 1,5 billones de dólares, un 40% más que el actual presupuesto. Sin embargo, la guerra en Irán ha monopolizado el interrogatorio.
“El mayor desafío, el mayor adversario al que nos enfrentamos en este momento son las palabras imprudentes, irresponsables y derrotistas de los demócratas del Congreso y de algunos republicanos”, ha asegurado el jefe del Pentágono, denunciando la falta de unidad en el Congreso sobre el conflicto. El republicano ha justificado la llamada Operación Furia Épica, iniciada el 28 de febrero, por la necesidad de acabar con el programa nuclear iraní, a pesar de que la Organización Internacional de la Energía Atómica había constatado que este tan solo tenía objetivos civiles.
Hegseth justifica la guerra por la necesidad de destruir la “ambición nuclear”, aunque ya destruyeron las “instalaciones nucleares”
Después, Hegseth ha afirmado que “las instalaciones nucleares de Irán fueron completamente destruidas” en la Operación Martillo de Medianoche, el bombardeo del verano del año pasado a sus tres principales bases nucleares, en Fordow, Natanz e Isfahán. El congresista Adam Smith, el demócrata de mayor rango en el comité, ha señalado que eso es una contradicción: “Usted acaba de decir que tuvimos que empezar esta guerra hace 60 días porque el arma nuclear era una amenaza inminente. ¿Ahora dice que fue completamente destruida?”
“No habían renunciado a sus ambiciones nucleares y tenían un escudo convencional de miles de misiles”, ha respondido Hegseth. “Es la estrategia de Corea del Norte: usar misiles convencionales para evitar que alguien los desafiara y así poder avanzar lentamente hacia un arma. El presidente Trump vio a Irán en su momento más débil y tomó una medida para asegurar, de una manera que solo EE.UU. podría hacer, que su escudo convencional fuera llevado al campo de batalla”.
“¿A dónde lleva todo esto? ¿Cuál es el plan para alcanzar nuestros objetivos? Hemos visto el coste, y el coste es muy, muy alto”, ha preguntado Smith, minutos antes de que Hurst diera la cifra oficial del Pentágono.
Al lado de Hegseth, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, ha celebrado que el ejército iraní está ahora “más debilitado y es menos capaz que en décadas”, en alusión al arsenal destruido por los bombardeos de Washington, aunque recientemente afirmó que “Teherán conserva miles de misiles y drones de ataque de un solo uso”.
Durante un tenso interrogatorio, los legisladores han aprovechado la ocasión para criticar una ofensiva militar que está agotando el arsenal estadounidense, ha desestabilizado la región y ha provocado una crisis energética histórica (el barril de Brent cotizó hoy a 115 dólares, el precio más alto desde el 2022).
Mientras Hegseth respondía, se escuchaba el ruido de decenas de manifestantes al exterior de la sala, dentro del Capitolio, algunos con pancartas que calificaban al jefe del Pentágono como “criminal de guerra”. Esta cuestión se ha traducido en preguntas de los legisladores sobre la escuela bombardeada en el sur de Irán en los primeros días de ofensiva, donde se calcula que murieron más de 100 niñas.
Los demócratas han insistido en que la guerra ni siquiera es legal, pues el legislativo, el poder encargado de declarar guerras y autorizar el uso de la fuerza, no fue consultado antes de la agresión conjunta con Israel. Sin embargo, cada vez que han intentado aprobar una resolución reafirmando sus poderes de guerra para limitar futuros ataques, los republicanos la han tumbado, manteniéndose unidos alrededor de la figura de Trump, a pesar de que el presidente prometió al pueblo que no entraría en ningún conflicto.
Los demócratas denuncian que la guerra es ilegal porque no se consultó al Congreso y que no se están cumpliendo los objetivos
La guerra ha servido para comprobar algunas vulnerabilidades del Pentágono, que, pese a su superioridad militar incuestionable, ha tenido dificultades para derribar los enjambres de drones iraníes, valorados en apenas unos miles de dólares, con sus millonarios misiles balísticos Patriot o Thaad, entre otros, que tienen un coste individual de millones de dólares.
También ha demostrado que la vía militar no es suficiente para cumplir los objetivos declarados: el régimen iraní sigue en pie y no ha renunciado al programa nuclear ni ha entregado su uranio enriquecido, sus milicias aliadas mantienen la capacidad de atacar a Israel y las bases estadounidenses, y el estrecho de Ormuz sigue bloqueado al paso de petroleros y otros buques mercantes.
Desde que comenzó la guerra, Hegseth ha dado cinco ruedas de prensa, aunque principalmente ha respondido a preguntas de medios conservadores. En sus intervenciones, ha criticado duramente a la prensa por cuestionar la guerra ilegal, que él justifica como un deber divino, y ha citado a la Biblia para comparar a los periodistas con “fariseos”. Este miércoles, sigue respondiendo bajo juramento a preguntas directas de los legisladores, de las que no puede escapar con tanta facilidad.
Fuente:
www.lavanguardia.com




