Los drones ucranianos han acertado por tercera vez este mes en una refinería rusa en la ciudad de Tuapsé, junto al mar Negro. Los dos primeros ataques provocaron una fuga de petróleo y una lluvia negra sobre la ciudad. El de este martes ha obligado a Vladímir Putin a tomar el control de la situación, que ha enviado a la zona al ministro de Situaciones de Emergencia.
“Se ha producido otro incidente grave en Tuapsé. Se ha declarado un incendio de grandes proporciones en una refinería de petróleo debido a un ataque de drones enemigos”, ha comunicado en su canal de Telegram Veniamín Kondrátiev, el gobernador de la región de Kranodar.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aseguró que ya se están tomando las medidas necesarias. En concreto, informó que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha ordenado viajar hasta Tuapsé al ministro de Situaciones de Emergencia, Alexánder Kurenkov.
“Putin escuchó por teléfono el informe del ministro de Emergencias, Kurenkov”. Luego “ordenó a Kurenkov ir a Tuapsé en las próximas horas para controlar el progreso de los trabajos de extinción de incendios en los depósitos de petróleo, así como la eliminación de las consecuencias”, dijo Peskov.
La refinería de Tuapsé procesa unos doce millones de toneladas de crudo al año y sirve como plataforma de exportación de productos derivados del petróleo.
Ucrania apunta a la infraestructura del petróleo para reducir los ingresos de Rusia
Peskov acusó a Ucrania de “aumentar la desestabilización de los mercados energéticos internacionales” con sus ataques a los depósitos de petróleo ruso. Y aseguró que Kyiv “está agravando el déficit de petróleo en los mercados, que ya de por sí experimentan significativas dificultades debido a la situación en el estrecho de Ormuz” por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Las instalaciones de Rusia relacionadas con la producción, el transporte y la venta de petróleo forman parte de la lista de objetivos de las Fuerzas Armadas de Ucrania, que intentan privar a Moscú de los ingresos que recibe de la exportación.
Estos ingresos forman una parte sustancial de los presupuestos de Rusia y, por tanto, son fundamentales para financiar la guerra en Ucrania, que estalló hace más de cuatro años, cuando Putin envió su ejército contra el país vecino en febrero de 2022.
Desde esa fecha, Rusia ha bombardeado regularmente el conjunto del territorio ucraniano y en especial sus infraestructuras energéticas. Ambos bandos aseguran que sus ataques van dirigidos contra objetivos militares o contra instalaciones que usa el enemigo con fines bélicos.
En marzo las fuerzas de drones ucranianas apuntaron el grueso de sus ataques contra los puertos bálticos de Ust-Luga y Primorsk, en la región de Leningrado, importantes centros de exportación de crudo ruso.
Incendios, lluvia negra y vertido de crudo
Este martes ha sido la tercera vez desde comienzos de abril que los drones ucranianos alcanzan la refinería de Rosneft en Tuapsé. “Hacia el mar el cielo estaba despejado. Mirando hacia el norte, a Tuapsé y hacia el interior, hacia las montañas… todo eran nubes negras”, explicaba una residente en el diario digital Gazeta.ru.
Serguéi Boiko, jefe del distrito de Tuapsé, ha dicho en los medios locales que se han organizado medidas de evacuación para los vecinos de los edificios cercanos a la refinería. Las autoridades han habilitado una escuela para que sirva como punto de estancia temporal.
El ataque del 16 de abril provocó un incendio que se tardó varios días en contener y un derrame de petróleo en el río Tuapsé.
El humo del incendio causó lluvia negra (contaminada con petróleo) sobre la ciudad y sus habitantes expresaron su preocupación por el deterioro de la seguridad sanitaria y medioambiental. Los niveles en el aire de xilol y benzol (hidrocarburos derivados del petróleo) superan de dos a tres veces la norma.
Tres civiles muertos en Bélgorod (Rusia) y uno en Kriví Rih (Ucrania)
Además, se teme una catástrofe ecológica. El vertido de petróleo se agravó tras un segundo ataque, el día 20, y después de las fuertes lluvias del día 24. Estas elevaron el nivel del agua del río y las barreras puestas para contener el vertido no resistieron la presión. Algunos de los productos petrolíferos han llegado al mar. Esta semana siguen las labores de limpieza.
Según datos del centro de operaciones, hasta el domingo se habían recogido más de 3.000 metros cúbicos de suelo contaminado. También se han habilitado puntos especiales donde los voluntarios pueden acudir para ayudar a retirar fuel de aves y animales afectados por el vertido.
El Ministerio de Defensa de Rusia ha informado de que en la noche del lunes al martes sus sistemas antiaéreos habían logrado interceptar 186 drones ucranianos en varias regiones.
En una de ellas, Bélgorod, los ataques ucranianos provocaron “la muerte de tres civiles”, según el gobernador de esa región fronteriza a Ucrania, Viacheslav Gladkov.
En el lado ucraniano, un ataque ruso mató a un hombre de 40 años y heridas a otras cinco personas en la ciudad de Kriví Rih (centro de Ucrania), según datos publicados por el jefe de la administración militar de la región de Dnipropetrovsk, Oleksandr Hanzha.
Rusia atacó a Ucrania la pasada noche con 123 drones, de los cuales 95 fueron abatidos, asegura la Fuerza del Aire ucraniana.
Fuente:
www.lavanguardia.com




