Así lo pone de relieve el nuevo análisis de Europol, presentado conjuntamente en Bruselas por la propia organización policial, la Comisión Europea y la Presidencia chipriota del Consejo de la UE. El anterior informe se había presentado en el año 2024.
La parte más positiva del informe señala que la actuación de las fuerzas del orden ha logrado desarticular redes delictivas en todo el ámbito territorial de la UE. Sin embargo, enseguida pone de manifiesto que la “amenaza de la delincuencia organizada sigue siendo fuerte, toda vez que estas redes son flexibles y han logrado arraigarse en toda Europa”.
El informe analiza más de 700 redes delictivas, conformadas por más de 400.000 miembros procedentes de 118 países. El 85% de tales redes utiliza estructuras empresariales legales, lo que resalta la enorme magnitud, el alcance y el carácter cada vez más transnacional de la amenaza.
Esas redes operan en toda una serie de ámbitos, desde el tráfico de drogas a la ciberdelincuencia, pasando por el tráfico ilícito de inmigrantes, la trata de seres humanos, el fraude y el blanqueo de capitales, y de manera más general lo que el propio informe denomina “la delincuencia como servicio”.
Usan y abusan cada vez más de las tecnologías digitales, los flujos comerciales a escala mundial y las estructuras empresariales legalmente constituidas para respaldar y ampliar sus actividades delictivas. Europol ha constatado que esta ingente cantidad de redes delictivas ya no opera de forma aislada, sino que han logrado articular un “ecosistema delictivo fluido”, que se adapta rápidamente a los cambios; colma lagunas y aprovecha las nuevas oportunidades delictivas que ofrece el vertiginoso desarrollo de las tecnologías.
Entre las principales conclusiones del informe de Europol sobresale la que propugna que “para adelantarse a estas crecientes amenazas es necesario que las fuerzas y cuerpos de seguridad de toda la UE actúen con la misma agilidad”. A su juicio, los esfuerzos policiales ya no deben centrarse únicamente en agentes del delito individuales, sino también en abordar los sistemas y vulnerabilidades que explota, con notable éxito por lo que se ve, la delincuencia organizada.
Hanna Virkkunen, vicepresidente ejecutiva de la Comisión para la Soberanía Tecnológica, la Seguridad y la Democracia, reconocía que “al adaptarse cada vez con mayor rapidez, y estar ya muy integradas en nuestras sociedades, las redes criminales están convirtiendo nuestras vulnerabilidades en oportunidades criminales, lo que amenaza seriamente nuestra economía y nuestra democracia”.
Advirtió de que “nuestra respuesta debe ser igualmente estratégica, de manera que la UE apoye a los estados miembros en todas las fases del combate contra la delincuencia organizada: desde la prevención a la investigación; desde la cooperación judicial a la persecución vía fiscal. “Será la única forma -dijo- de que Europa esté más preparada para cerrar cualquier grieta o rendija susceptible de ser aprovechada por el crimen organizado, y asegurar en consecuencia una mejor protección a nuestros ciudadanos”.
Por su parte, el comisario para Asuntos e Interior y Migración, Magnus Brunner, declaró que “estudiar a fondo y entender al enemigo es el primer paso para derrotarlo. Nuestra respuesta [a los datos que publica el informe de Europol] ya está en marcha, desde una estrategia contra el tráfico de drogas hasta el combate contra las mafias en el tráfico de inmigrantes, pasando por el fraude digital”.
Luego se permitió una crítica velada al afirmar que “puesto que nuestras competencias al respecto son nacionales, las soluciones solo pueden ser europeas. Este es el porqué de que estemos actualizando el mandato a Europol, de forma que garanticemos soluciones europeas al problema de la delincuencia, y estemos seguros de que cada estado miembro de la UE puede actuar de manera más rápida y eficaz”.
De acuerdo con los términos de la renovación del mandato a Europol, esta organización estará más capacitada para facilitar más y mejor información a las autoridades de cada país; proveerá de apoyo reforzado sobre el terreno a los estados miembros, y dirigirá la innovación tecnológica en materia policial, al tiempo que facilitará la cooperación con los diferentes cuerpos de la UE y sus socios internacionales, de forma que estas amenazas criminales sean combatidas no solo a nivel europeo sino a escala mundial.
Fuente:
www.atalayar.com



