Un calendario detallado del plan incluye la constitución del poder ejecutivo unificado y del Consejo Consultivo el próximo mes de octubre; la votación de confianza al Gobierno y la ratificación de los nombramientos soberanos y de alto nivel en diciembre; y la elección de un Parlamento de transición en el año 2028.
Según informes libios e italianos, se ha elaborado un calendario de los actos previstos en el marco del plan estadounidense, entre los que se incluyen la constitución de la Autoridad Ejecutiva Unificada y del Consejo Consultivo en la ciudad de Sirte el 30 de octubre de 2026, la votación de confianza al Gobierno y la ratificación de los nombramientos soberanos y de alto nivel el 24 de diciembre de 2026, quedando previsto que el 30 de julio de 2028 se elija un Parlamento de transición en virtud de la Ley n.º 10 de 2014, que establece una comisión de redacción constitucional.
Según el calendario, en el año 2030 se celebrará un referéndum sobre un marco constitucional moderno basado en un sistema de partidos democrático y pluralista, que establezca un Estado civil fundado en los derechos humanos, una economía de libre mercado y un sistema administrativo descentralizado de amplio alcance, mientras que en 2032 se celebrarán elecciones parlamentarias y presidenciales basadas en un sistema político pluralista.
El periódico italiano «Il Foglio» destacó que el ministro de Asuntos Exteriores estadounidense, Marco Rubio, se reunirá con representantes del oeste y del este de Libia el próximo 29 de junio para debatir un acuerdo sobre la reunificación del país. Por su parte, Masad Boulos, asesor del presidente estadounidense Donald Trump para asuntos árabes y africanos, prosigue sus contactos entre Trípoli, Bengasi y El Cairo para garantizar el acercamiento entre las partes en conflicto por el poder en el país.
“A pesar de las diferencias de puntos de vista y prioridades, el diálogo estructurado ha demostrado que el diálogo constructivo más allá de las divisiones políticas, geográficas, generacionales e institucionales sigue siendo, en gran medida, posible.”
Asimismo, se espera que el general de división Abdulsalam Al-Zubi, viceministro de Defensa del Gobierno de Unidad Nacional, y el general de división Sadam Haftar, subcomandante general de las Fuerzas Armadas en el este del país, mantengan una serie de conversaciones en Washington para debatir la reunificación de las Fuerzas Armadas, como paso previo a las conversaciones con responsables estadounidenses sobre la reunificación de las instituciones militares y de seguridad libias, si bien el Mando de Estados Unidos en África (AFRICOM) se encargará de coordinar una reunión conjunta entre las delegaciones de Trípoli y Bengasi para analizar el proceso de unificación de las estructuras militares y de seguridad.
Fuentes bien informadas apuntaron a que la delegación del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas estaría formada por Abdulrahman Al-Abbar, Al-Shibani Abu Hamoud, Adam Buskhara y Zayed Hadiya, mientras que la delegación del Gobierno de Unidad Nacional estaría compuesta por Walid Al-Lafi, Mustafa Al-Mana, Ali Abdulaziz y Abduljalil Al-Shawish.
En la capital estadounidense, Washington, Al-Zubi debatió con el asesor principal del presidente de Estados Unidos para Asuntos Árabes y de Oriente Medio, Musad Boulos, y con el subcomandante del Mando de Estados Unidos en África, el general de división John W. Brennan, los mecanismos para respaldar los esfuerzos de unificación de la institución militar libia y reforzar la cooperación militar y de seguridad entre ambos países.
La plataforma «Nuestro Gobierno» informó de que la reunión, celebrada en la sede del Departamento de Estado de EE. UU. al inicio de la visita oficial de Al-Zubi a Washington, abordó las vías para reforzar la asociación estratégica entre Libia y Estados Unidos en los ámbitos militar y de seguridad, además de analizar programas de formación y desarrollo de capacidades, así como la mejora de la coordinación en la lucha contra el terrorismo, la seguridad fronteriza y la respuesta a las amenazas transfronterizas. Ambas partes subrayaron la importancia de mantener la coordinación y la consulta entre las instituciones militares y de seguridad de ambos países, con el fin de apoyar la creación de instituciones militares y de seguridad profesionales y unificadas, y reforzar la capacidad del Estado libio para proteger su soberanía y consolidar la seguridad y la estabilidad.
Las capitales regionales están siendo escenario de un amplio debate sobre el plan estadounidense para resolver la crisis libia, especialmente tras la gira que llevó a Sadam Haftar a París, Atenas e Islamabad, y la visita del jefe de los Servicios Generales de Inteligencia egipcios, el general de división Hassan Rashad, y del jefe de los servicios de inteligencia turcos, Ibrahim Kalın, a Bengasi y Trípoli para reunirse con altos responsables del este y el oeste del país, así como para coordinar las posturas regionales e internacionales que influyen en el asunto libio.
Los observadores consideran que esta intensa actividad diplomática tiene como objetivo unificar esfuerzos para superar los obstáculos que algunas partes intentan interponer ante el plan estadounidense, entre ellos el presidente del Consejo Presidencial, Mohamed al-Manfi, que se niega a ceder su cargo en favor del general Sadam Haftar, y el líder de la corriente del ifta en el oeste del país, Al-Sadiq al-Ghariani, conocido por su feroz hostilidad hacia el mariscal Haftar, sus hijos y sus fuerzas, así como por su adhesión a una línea radical que busca instaurar un Estado teocrático totalitario.
Mientras tanto, Musad Boulos sigue trabajando para acercar a las partes libias con el fin de que su iniciativa, que cuenta con un gran apoyo del presidente Donald Trump y de varias capitales europeas, sea un éxito.
Según los medios de comunicación italianos, el primer punto del plan se refiere al marco electoral, que prevé la adopción de un marco electoral unificado y legalmente vinculante para celebrar simultáneamente las elecciones presidenciales y parlamentarias, lo que elimina la posibilidad de nombrar a los líderes «desde arriba». Esto incluye también la reforma de la Autoridad Electoral Nacional Superior y la garantía de su total independencia financiera, así como la actualización de la legislación sobre la base del trabajo de la Comisión Conjunta 6+6, integrada por la Autoridad Electoral Nacional Superior y la Cámara de Diputados.
En cuanto al segundo punto, se trata del gobierno de unidad, que prevé la formación de un gobierno de transición inclusivo encargado de preparar al país para las elecciones. Estará dirigido por expertos tecnócratas y se basará en el consenso entre la Cámara de Diputados y el Consejo Superior del Estado, en lugar del sistema de cuotas familiares.
La celebración de un referéndum en el año 2030 sobre un marco constitucional basado en un sistema democrático pluralista, que establezca un Estado civil fundado en los derechos humanos, la economía de libre mercado y un sistema administrativo descentralizado
El tercer punto del plan se refiere al diálogo estructurado que se ha iniciado en Trípoli y que tiene como objetivo involucrar a todos los sectores de la sociedad libia en el proceso político. Esto incluye la elaboración de una visión común sobre la futura estructura del Estado, la distribución transparente de los ingresos del petróleo a través de organismos de control independientes, la unificación institucional del ejército y la retirada de las fuerzas extranjeras del país, así como el inicio de los procesos de justicia transicional y la protección de los derechos humanos.
El diario «Financial Times» citó a fuentes bien informadas según las cuales la propuesta estadounidense de solución incluye acuerdos políticos que abarcan la reestructuración del poder ejecutivo, y añadió que el intento de Estados Unidos de mediar en un acuerdo para compartir el poder entre las administraciones rivales del este y el oeste de Libia se produce «en el marco de un intento por reunificar este país rico en petróleo tras años de esfuerzos infructuosos liderados por las Naciones Unidas».
La web «Bawabat Al-Wasat» citó a fuentes cercanas al equipo del enviado estadounidense indicando que el plan se ha plasmado en un documento que presenta un «proyecto de marco de trabajo para restablecer el gobierno nacional unificado en Libia», y que tratará de garantizar el impulso a nivel local, regional e internacional, para que la firma tenga lugar en Washington, bajo los auspicios de la Casa Blanca, a más tardar el 30 de septiembre de 2026.
En cuanto al fundamento y el marco jurídico en el que se basa el documento, se trata de la comisión «2+2», auspiciada por la embajada estadounidense en Libia, y de la aprobación de la comisión «4+4», facilitada por la Misión de las Naciones Unidas, Además, se basará en los resultados del diálogo estructurado para resolver las cuestiones pendientes, así como en los esfuerzos liderados por las Naciones Unidas, incluido el Acuerdo Unificado de Desarrollo, junto con los acuerdos militares operativos.
El 7 de junio presente, los miembros de las cuatro vías del diálogo estructurado presentaron los resúmenes de sus trabajos, y la representante especial del secretario general de las Naciones Unidas, Hanna Titeh, destacó las principales lecciones aprendidas del proceso, señalando que había percibido un fuerte deseo de cambio, acompañado de una firme determinación de que dicho cambio fuera liderado y asumido por los propios libios. «Hemos sido testigos de intentos serios por conciliar los ambiciosos objetivos que persiguen los libios con la realidad práctica a la que hay que hacer frente, así como de la búsqueda de un terreno común que sea realista y que permita seguir avanzando. Esto ha dado lugar, en muchas ocasiones, a la adopción de una secuencia por etapas y de enfoques graduales destinados a lograr un progreso realista y viable»,
El diálogo estructurado constituyó una experiencia sin precedentes en cuanto a su magnitud y alcance, ya que reunió a más de 120 miembros —hombres y mujeres— de diversas regiones del este, el oeste y el sur de Libia, incluidos representantes de los distintos grupos culturales, de la juventud y de las personas con discapacidad, mientras que las mujeres representaron el 35 % del total de los miembros. Para garantizar la participación de un mayor número de libios y libias en el proceso, la Misión recabó las opiniones de más de 10 400 personas sobre los temas sometidos a debate mediante encuestas y diversos mecanismos de participación. Asimismo, se creó un grupo de mujeres para defender las cuestiones prioritarias para ellas y se puso en marcha una plataforma digital que reunió a más de 3.200 miembros para fomentar el diálogo y la participación de la juventud libia.
«A pesar de las diferencias de puntos de vista y prioridades, el diálogo estructurado ha demostrado que el diálogo constructivo más allá de las divisiones políticas, geográficas, generacionales e institucionales sigue siendo, en gran medida, posible», afirmó Titih, señalando que «la siguiente fase del proceso político en Libia seguirá basándose en esfuerzos liderados por los propios libios. Y se utilizará para impulsar la aplicación de las recomendaciones y las reformas fundamentales que ha cristalizado el diálogo estructurado, ya sea por parte de las instituciones actualmente en funcionamiento o en la fase posterior a las elecciones».
Fuente:
www.atalayar.com



