El punto de partida: Lo que realmente ha cambiado la resolución 2797
La secuencia: Cuatro ciudades, una lógica
El eslabón desconocido: Oslo y la diplomacia de «Track II»
El plazo de octubre: Por qué esta fecha lo estructura todo
Lo que aún no sabemos: Las preguntas que quedan abiertas
Lectura del Instituto Geopolítica Horizontes (IGH)
Lo que está sucediendo desde el otoño de 2025 en torno al expediente del Sáhara Occidental marroquí se parece a una sucesión de reuniones diplomáticas discretas. No es una coincidencia. Es un dispositivo.
El punto de partida: Lo que realmente ha cambiado la resolución 2797
El 31 de octubre de 2025, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la resolución 2797. Para los observadores no especializados, una resolución más de la ONU sobre un conflicto de cincuenta años. Para las cancillerías que siguen el expediente, un punto de inflexión.
La diferencia es una palabra. Durante años, el plan de autonomía propuesto por Marruecos para el Sáhara Occidental marroquí fue calificado en el lenguaje de la ONU como una solución “seria y creíble”. La resolución 2797 la calificó de “la solución más realista”. Este deslizamiento semántico, aparentemente discreto, tiene un alcance considerable: significa que el Consejo de Seguridad ha priorizado las opciones disponibles. El plan marroquí ya no es una de las posibles soluciones, se presenta como la más exitosa.
Otros dos elementos merecen atención. Argelia, que hasta entonces apoyaba al Frente Polisario al posicionarse como un simple observador, fue por primera vez designada formalmente como parte interesada en el proceso. Y el mandato de la MINURSO —la misión de la ONU presente en el Sáhara Occidental de Marruecos desde 1991— se ha prorrogado hasta el 31 de octubre de 2026, creando una ventana de renovación que estructura todo el calendario diplomático actual.
Para recordar: Washington ya no habla de la existencia de la resolución 2797, sino de su aplicación. Este cambio de lenguaje indica que el texto se trata como una hoja de ruta activa, no como una observación estática.
La secuencia: Cuatro ciudades, una lógica
Desde la adopción de la resolución 2797, se ha encadenado una secuencia de reuniones. Madrid, Washington, Oslo, París. A primera vista: consultas diplomáticas ordinarias en torno a un asunto complejo. En una mira más cercana, cada paso cumple una función específica en un dispositivo que tiene una coherencia interna.
Madrid: Estabilización del anclaje europeo
Primera ronda de negociaciones en febrero de 2026, en la embajada estadounidense. Las cuatro partes —Marruecos, Argelia, Mauritania, Frente Polisario— se reúnen alrededor de la mesa sobre la base del plan de autonomía marroquí. El anclaje europeo del proceso se está estabilizando.
Washington: El impulso del acuerdo marco
Segunda ronda en febrero de 2026, dirigida por Massad Boulos, asesor especial de Donald Trump para África. Estados Unidos ya no son facilitadores neutrales: son coarquitectos del proceso, con un objetivo de acuerdo marco declarado.

Oslo: El laboratorio de mediación confidencial
Un espacio de un tipo radicalmente diferente. No es una negociación oficial, sino un foro de mediación confidencial, el Foro de Oslo, donde los actores pueden explorar opciones sin comprometer formalmente a sus gobiernos. Es el laboratorio informal de la secuencia.
París: Armonización previa a la ONU
El siguiente paso. Para septiembre de 2026, después de Madrid y Washington, se espera que se celebre una nueva ronda de discusiones en la capital francesa, París, según revelaron al IGH fuentes diplomáticas cercanas al caso. Su función probable: consolidar y armonizar las posiciones entre Estados Unidos, Francia y los socios europeos antes de la fecha límite de la ONU en octubre. No es una decisión aislada, es coherencia estructural.

El eslabón desconocido: Oslo y la diplomacia de «Track II»
En el lenguaje cotidiano, “Oslo” evoca los acuerdos israelo-palestinos de 1993. En el contexto actual, “Oslo” designa algo muy diferente: el Foro de Oslo, el principal foro mundial de mediación de conflictos, coorganizado desde 2003 por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega y el Centro para el Diálogo Humanitario de Ginebra.
La diplomacia de “Track II” se refiere a los intercambios entre actores de conflictos que tienen lugar fuera de los marcos oficiales, sin comunicados, sin compromisos formales, sin presión de la opinión pública. Permite a las partes que no pueden hablar oficialmente probar posiciones, explorar compromisos y hacer circular señales sin que nadie se vea obligado a defender públicamente lo que dijo en la sala. En los conflictos congelados, este es a menudo el único espacio donde se identifican los verdaderos márgenes de maniobra.
El Foro de Oslo reúne hoy entre 100 y 150 participantes por edición: ministros de Asuntos Exteriores, enviados especiales de la ONU, representantes de grupos armados y mediadores profesionales. Ha tratado conflictos en Siria, Afganistán, Colombia y Yemen. Por lo tanto, su presencia en la secuencia en torno al Sáhara Occidental marroquí no es trivial.
«El Foro de Oslo no produce un acuerdo. Produce algo más valioso: un mapeo de posiciones reales, zonas de compromiso aceptables y líneas rojas efectivas.»
Su absoluta confidencialidad hace imposible cualquier afirmación precisa sobre su contenido. Lo que se puede analizar : la presencia del expediente en la agenda, los perfiles de los participantes y las señales que surgen en las semanas siguientes a cada sesión.

El plazo de octubre: Por qué esta fecha lo estructura todo
El 31 de octubre de 2026, el Consejo de Seguridad deberá pronunciarse sobre la renovación del mandato de la MINURSO. No es una formalidad administrativa. Es el momento en que el Consejo valida, o no, el nivel de avance político del expediente, ajusta el marco operativo de la misión y envía una señal sobre la dirección en la que pretende impulsar el proceso.
Es precisamente por eso que la secuencia diplomática en curso tiene una coherencia. Cada reunión —Madrid, Washington, Oslo, París— forma parte de una retro-planificación orientada hacia esta fecha límite. El objetivo no es necesariamente llegar a un acuerdo para octubre. Es producir, antes de esa fecha, un nivel suficiente de convergencia política para que el Consejo de Seguridad perciba una dinámica creíble y actúe en consecuencia.
Lo que importa en octubre: No el comunicado final, no las declaraciones. La terminología exacta de la resolución de renovación del mandato MINURSO será el indicador más objetivo del nivel real de progreso del proceso.
Lo que aún no sabemos: Las preguntas que quedan abiertas
Esta lectura sistémica no significa que el resultado esté escrito. Varios factores conservan la capacidad de modificar la trayectoria.
¿Aceptará Argelia, ahora oficialmente parte interesada en el proceso, desempeñar el papel que le asigna la resolución 2797, o seguirá impugnando el marco desde el exterior?
¿La situación sobre el terreno en el Sáhara Occidental de Marruecos se mantendrá lo suficientemente estable como para no recalificar el expediente como una crisis de seguridad prioritaria en detrimento del proceso político?
El Congreso de los Estados Unidos, que está examinando un proyecto de ley para calificar al Frente Polisario de organización terrorista extranjera, ¿producirá un resultado antes de octubre, y con qué efecto en la diplomacia actual?
¿Las negociaciones, de las cuales ya se han celebrado tres rondas con resultados limitados según varias fuentes, encontrarán un nuevo impulso antes de París?
Lectura del Instituto Geopolítica Horizontes (IGH)
Lo que revela la secuencia Madrid-Washington-Oslo-París es la forma en que la diplomacia funciona realmente, detrás de los comunicados. No una negociación lineal entre las partes contrarias, sino un trabajo de sincronización política multinivel, en el que cada espacio tiene una función y cada señal cuenta.
Ya sea que conduzca a un cambio institucional en octubre o no, este dispositivo marca una ruptura definitiva con la lógica del statu quo que caracterizó el expediente del Sáhara Occidental marroquí durante décadas.
Fuente:
www.atalayar.com



