El mercado del aceite de oliva entra en una fase inédita en España. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación tiene previsto formalizar este viernes la activación de un mecanismo de autorregulación para que las almazaras retiren del mercado 188.000 toneladas de aceite de oliva. La cantidad equivale aproximadamente al 12% del volumen previsto para la campaña, considerando también las existencias disponibles.
La decisión busca actuar sobre la oferta en un momento de fuerte presión a la baja sobre las cotizaciones en origen. El aceite de oliva virgen extra se mueve en el entorno de los tres euros por kilo, un euro menos que hace un año y lejos de los cinco euros que el sector identifica como umbral de rentabilidad. La evolución de los precios ha generado malestar entre los productores, especialmente en una campaña que figura entre las cuatro mayores desde que existen registros.
El instrumento que se pone en marcha permite retirar producto del circuito comercial con el objetivo de evitar que un exceso de disponibilidad deteriore aún más los precios percibidos por agricultores y almazaras. Para la agricultura olivarera, el equilibrio entre producción, existencias y demanda resulta decisivo: una cosecha abundante puede aliviar tensiones de suministro, pero también reducir de forma significativa los ingresos en origen si la comercialización se concentra en un periodo corto.
La medida no llega sin reservas institucionales. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha mostrado recelos ante el esquema, por su incidencia potencial sobre el funcionamiento del mercado. El debate se sitúa así entre dos objetivos que no siempre avanzan en paralelo: dar estabilidad a un sector estratégico para amplias zonas productoras de España y preservar las condiciones de competencia en la cadena alimentaria.
La activación del mecanismo convierte esta campaña en una prueba relevante para la política agraria aplicada al olivar. Su alcance dependerá de la ejecución por parte de las almazaras y de la respuesta de los precios en origen durante las próximas semanas. Para los productores, el punto central sigue siendo garantizar que una cosecha elevada no se traduzca en ventas por debajo de los costes que consideran sostenibles.




