Navahermosa reunió este jueves a buena parte del fútbol español en la despedida a Jesús de Miguel, delantero del Tenerife fallecido a los 30 años tras el grave choque sufrido durante un partido frente al Andorra. El municipio toledano, ligado a la familia del jugador y a sus recuerdos de infancia, se convirtió en el punto de encuentro de compañeros, directivos y representantes institucionales que acudieron para acompañar a sus allegados en un duelo compartido.
El futbolista murió el martes en el Hospital Nuestra Señora de la Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife, después de haber sufrido una parada cardiorrespiratoria el lunes en el Estadio Heliodoro Rodríguez López. El episodio se produjo tras un impacto con el guardameta Jesús Owono. Los servicios sanitarios consiguieron recuperar el pulso del jugador en la ambulancia, pero su estado derivó finalmente en un desenlace fatal que ha marcado profundamente al club y al entorno deportivo.
La despedida en Navahermosa contó con la presencia del presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, del seleccionador nacional, Luis de la Fuente, y del presidente de LaLiga, Javier Tebas. También acudieron representantes del Andorra y dirigentes de clubes de primera línea, entre ellos Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético de Madrid, y Pablo Blanco, embajador del Sevilla.
La plantilla y la directiva del Club Deportivo Tenerife viajaron a la localidad aún afectadas por lo ocurrido en el Heliodoro. Para muchos de sus compañeros, la pérdida ha tenido una dimensión personal además de deportiva, al haber presenciado el colapso del delantero durante el encuentro. El club quedó atravesado por una conmoción que se ha extendido a la afición tinerfeña y al resto de entidades del campeonato.
La presencia de representantes de distintas instituciones y clubes reflejó el alcance de una tragedia que ha superado la rivalidad habitual de la competición. La muerte de Jesús de Miguel ha recordado la vulnerabilidad de los deportistas ante episodios extremos en el terreno de juego y ha situado a su familia en el centro de un acompañamiento unánime. En Navahermosa, el fútbol despidió a un jugador cuya trayectoria quedó interrumpida de forma repentina y dolorosa.




