“En Brasil hay más de 20 millones de madres solteras. Mujeres que, sin ayuda, tienen que luchar cada día para mantener a su familia. Yo soy una de ellas”. Así se dirigió Shakira a un público de dos millones de personas el pasado mayo en la playa de Copacabana. La frase llamó la atención por dos omisiones. La primera es conceptual: sus hijos tienen un padre, con quien —con el arreglo que sea— comparte la crianza, lo cual la excluye por definición de la categoría que reclama. La segunda, y más sorprendente aún, es material: un patrimonio estimado en 300 millones de dólares, que hace que luchar cada día sea más llevadero. En el calor del momento, a Shakira le pareció buena idea presentarse como una mujer normal tirando a apurada.
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Fuente:
elpais.com



