Decía María Zambrano que “todo desastre permite manifestarse a las gentes en su cruda realidad”. Tras lo acontecido en Ceuta, el ambiente resulta irrespirable. El racismo se exhibe desvergonzada e impunemente. A ojos de muchos, la violencia despiadada parece más justificable que la ayuda humanitaria. Me pregunto quién da más miedo: si los de fuera o los de dentro. Los “muy españoles” bien prefieren sacar tajada política azuzando al Gobierno antes que condenar el papel de Mohamed VI en esta afrenta. Por desgracia, ya nadie habla de los ahogados. Quizá sus familias no tengan suficiente voz para contar su historia, pero este vergonzoso silencio entre tanto ruido nos retrata a todos.
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Fuente:
elpais.com



