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Un libro, una hamaca, una buena sombra en verano, una brisa agradable, los amigos y el mar. ¿Para qué más?
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La Noche de San Juan, un año más, ha abierto el verano. Si tumbado en la playa bajo las estrellas fugaces formulaste algún deseo, tienes que saber que los mejores deseos son los que no se pueden cumplir. Si eres joven pudiste permitirte dejar libre esa noche el caballo de fuego que llevas dentro; si eres viejo, tal vez los bellos recuerdos te llevaron hasta las lágrimas. No hagas promesas de felicidad para este verano que vayan más allá de comprarte una camisa con palmeras. Después de un curso político tan humillante, pestilente y cruel hay que dejar que el verano discurra suavemente sobre el sombrero de paja para que se regenere el cerebro que ha sido vulnerado. Un libro, una hamaca, una buena sombra, una brisa agradable, los amigos y el mar. ¿Para qué más? Podría añadir una cerveza cuya espuma muy fría resbale entre las palmeras de la camisa. Date por cumplido si tu sueño va acompañado por el croar de unas ranas que cantan en una charca cercana, si has logrado ver el ojo verde de alguna luciérnaga en los setos de la cerca como las había antes cuando eras niño, si hasta tu habitación llega desde muy lejos el ladrido de un perro junto con los ecos entrecortados por la brisa de un vocalista que entona boleros de amor en una fiesta. Si te tumbas en la arena de la playa para ver las estrellas puedes imaginar que el carro de la Osa Mayor va cargado con todos los amigos que ya están ahí arriba y que ahora se pasean por el universo en compañía de Mozart, Matisse, Audrey Hepburn, Greta, Miles Davis, Bogart, gente así que tanto habías amado. También te será muy grato oír desde la cama entre la somnolencia que precede al sueño las voces y las risas domésticas de los hijos, de los nietos adolescentes que charlan sin parar en las hamacas del jardín mientras debaten los planes de un crucero a Italia, a Corfú, Menorca o Córcega. Esa disputa acerca de un próximo viaje llenará tu sueño y te hará recordar aquel mar, aquellos montes azules que de joven tantas veces habías cruzado.
Sobre la firma

Escritor y periodista. Ganador, entre otros, de los premios de novela Alfaguara y Nadal. Como periodista empezó en el diario ‘Madrid’ y las revistas ‘Hermano Lobo’ y ‘Triunfo’. Se incorporó a EL PAÍS como cronista parlamentario. Desde entonces ha publicado artículos, crónicas de viajes, reportajes y daguerrotipos de diferentes personalidades.
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elpais.com



