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Para la Fundación ANAED, el contacto con la naturaleza ha sido reconocido como un factor clave para el bienestar psicológico. En un mundo cada vez más urbanita, donde el estrés y la ansiedad son compañeros habituales, la conexión con el entorno natural no solo representa un escape, sino una herramienta eficaz para mejorar la salud mental y emocional. Numerosos estudios y expertos avalan los beneficios de pasar tiempo en espacios verdes, desde reducir los niveles de cortisol (la hormona del estrés) hasta fomentar una sensación de felicidad y tranquilidad.
Los niños que crecen rodeados de entornos naturales tienen un menor riesgo de sufrir problemas de salud mental en la adultez
Investigaciones recientes demuestran que estar en contacto con la naturaleza, incluso de manera breve, puede tener efectos positivos inmediatos en nuestro cerebro. Pasear por un bosque o un parque reduce la actividad en áreas del cerebro asociadas con la rumia, un estado mental relacionado con la depresión y la ansiedad. Esto ocurre porque los entornos naturales estimulan la atención involuntaria, lo que permite a la mente descansar y recuperarse.
Otro aspecto interesante es el papel de las bacterias presentes en la tierra. Ciertos microorganismos en el suelo pueden actuar como antidepresivos naturales. Estas bacterias estimulan la producción de serotonina, ayudando a mejorar el estado de ánimo y reducir los síntomas de ansiedad.
La infancia es una etapa crucial para desarrollar una relación saludable con la naturaleza. Los niños que crecen rodeados de entornos naturales tienen un menor riesgo de sufrir problemas de salud mental en la adultez. Esto se debe, en parte, a que la naturaleza promueve un desarrollo emocional equilibrado y ayuda a gestionar el estrés de forma más eficaz.
Además, la exposición a espacios verdes durante la infancia se asocia con una mayor resiliencia frente a situaciones adversas en la vida adulta. Por tanto, invertir en más áreas verdes urbanas no solo beneficia a las generaciones actuales, sino también a las futuras.
Víctor Hugo dijo: “produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha”.
El contacto con la naturaleza activa mecanismos biológicos que contribuyen al bienestar psicológico. Estar en entornos naturales disminuye la presión arterial, reduce la frecuencia cardíaca y estimula la relajación muscular. Este efecto calmante es especialmente beneficioso para personas que sufren de trastornos de ansiedad y depresión.
Por otro lado, el ruido constante y las demandas de la vida urbana pueden generar una sobrecarga sensorial que afecta negativamente al sistema nervioso. Escuchar el canto de los pájaros, el sonido del viento entre los árboles o el murmullo del agua actúa como un bálsamo que contrarresta el impacto del ruido urbano en nuestra mente.
La naturaleza no solo es un refugio visual, sino también una herramienta poderosa para cuidar nuestra salud mental. Ya sea a través de un paseo por el parque, una caminata en el bosque o simplemente dedicando tiempo a actividades al aire libre, conectar con el entorno natural nos ayuda a encontrar equilibrio, reducir el estrés y fortalecer nuestra resiliencia emocional. En un mundo donde las exigencias de la vida moderna nos desconectan de lo esencial, priorizar el contacto con la naturaleza es una inversión en nuestro bienestar presente y futuro.
En un estudio reciente, científicos de la Universidad de Houston coinciden, midiendo el impacto de los consejos sobre la madre la naturaleza para descubrir que la exposición a a ella está asociada con la reducción de las emociones negativas.
«Los hallazgos de esta revisión sistemática apoyan la idea de que la exposición a la naturaleza es un determinante crítico de la salud cerebral y, por tanto, del capital cerebral. Por tanto, promover y mantener entornos saludables es fundamental para promover y hacer crecer el capital cerebral mundial», afirmaron el renombrado científico José Luis Contreras-Vidal, Hugh Roy y Lillie Cranz Cullen, Profesor Distinguido de Ingeniería Eléctrica e Informática y director del NSF IUCRC BRAIN Center (Building Reliable Advances and Innovation in Neurotechnology).
El equipo de investigación a través de una revisión sistemática y metaanálisis del impacto de la naturaleza en el bienestar emocional, examinó los resultados de 2.101 participantes en 33 estudios que combinaban neuroimagen y evaluaciones psicológicas durante la exposición a entornos naturales reales, virtuales o imaginados. El EEG fue la modalidad de neuroimagen más utilizada entre los estudios revisados.
«Las poblaciones sanas mostraron una respuesta psicológica más equilibrada, con la exposición a la naturaleza asociada tanto con aumentos de emociones positivas como con reducciones de las emociones negativas», informa Contreras-Vidal en el International Journal of Environmental Research and Public Health.
El creciente interés en cómo la naturaleza influye en el cerebro ha impulsado la investigación hacia la comprensión de su impacto neurofisiológico. Este interés ha reconocido que la genética por sí sola no puede explicar los factores de riesgo para la salud y que las exposiciones ambientales juegan un papel sustancial en la configuración de la salud cerebral.
El equipo examinó estudios cerebrales que incluían varias tareas diferentes:
Imágenes: La tarea más popular en los estudios, las imágenes de la naturaleza demostraron consistentemente efectos significativos de la naturaleza sobre el bienestar emocional. Ocho estudios reportaron aumentos en las emociones positivas, mientras que siete observaron disminuciones en las emociones negativas.
Realidad Virtual: Ocho estudios implementaron la exposición a la naturaleza basada en VR, todos ellos utilizando EEG como modalidad de neuroimagen. Seis estudios reportaron disminuciones en las emociones negativas y cinco reportaron aumentos en las emociones positivas.
Caminar al aire libre: Cinco estudios reportaron un aumento de las emociones positivas y cuatro de una disminución de las emociones negativas.
Aunque los estudios que emplean la psicológica y la neuroimagen pueden suponer un cambio en la comprensión del impacto neurofisiológico de la naturaleza en la salud y el bienestar cerebral, aún queda mucho por saber, «Los estudios de EEG deberían ampliar su alcance para incorporar métricas neuronales como la conectividad funcional, priorizando la estandarización de datos multimodales del mundo real para comparaciones de estudios y la inclusión efectiva de la IA», afirmó el principal investigador.
Basándose en los hallazgos, el CENTER BRAIN está trabajando en un estudio sobre los mecanismos neuronales que subyacen al impacto de la naturaleza en la salud y el bienestar cerebral en el barrio Third Ward de Houston, a lo largo del corredor verde, y en los jardines de polinizadores del campus de la UH.
Preguntas clave respondidas por los autores:
¿Realmente ayuda mirar una foto de un bosque tanto como un paseo real?
Aunque un paseo real es ideal, el estudio encontró que incluso las imágenes y las experiencias de realidad virtual en la naturaleza disminuyen significativamente las emociones negativas. Tu cerebro responde a las señales visuales de la naturaleza incluso cuando no puedes salir.
¿Qué es exactamente «Brain Capital»?
Es un término que los científicos usan para describir la salud cerebral colectiva y las habilidades cognitivas de una comunidad. Protegerlo significa garantizar que las personas dispongan de entornos que reduzcan el estrés y promuevan una función neuronal saludable, como parques y espacios verdes.
¿Se puede realmente usar la naturaleza de la VR para la terapia?
Sí. El metaanálisis mostró que la exposición a la naturaleza basada en VR mejoró consistentemente el estado de ánimo y redujo la ansiedad. Esto podría suponer un cambio radical para las personas en ciudades de alta densidad o con movilidad limitada.
Datos clave del estudio
El concepto de «capital cerebral»: La exposición a la naturaleza se considera ahora un factor clave para la salud cerebral, esencial para mantener los recursos cognitivos y emocionales de una población.
Beneficios multimodales: Se observaron efectos positivos en diversos tipos de exposición, incluyendo caminatas al aire libre, entornos de realidad virtual (VR) e incluso simplemente observando imágenes del mundo natural.
Perspectivas sobre EEG: Los datos de electroencefalograma (EEG) mostraron que la exposición a la naturaleza se correlaciona directamente con una reducción del procesamiento emocional negativo y un aumento de las respuestas psicológicas positivas.
Prioridad urbana: Con el aumento de la urbanización, los investigadores enfatizan que los factores ambientales —no solo la genética— juegan un papel fundamental en la configuración de los riesgos para la salud mental y la resiliencia.
Por último, compartir esta reflexión de Víctor Hugo: “Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha”.
Fuente:
www.nuevatribuna.es



