Las calles de Santander se llenan cada domingo de una masa verde de ciudadanos que se camuflan entre el ‘prao’ de la ciudad, que es como llaman al césped los del norte. El Racing está de moda después de catorce años en los infiernos de … la Segunda División, como prueban los 18.274 abonados que acuden religiosamente a los Campos de Sport de El Sardinero a desgañitarse animando al equipo local. «Antes éramos cuatro y el del tambor», resume María, racinguista de carné en los noventa, que notó cómo su afición se fue desgastando durante décadas hasta esta última época de resurrección.
Ni siquiera estando en Primera hubo tanta fidelidad verdiblanca. El registro de abonados es el tercero mejor de la historia de un equipo que este año ha cumplido 113. La nueva efervescencia de abonados sólo ha sido superada por los 19.045 de la temporada 2007/2008 y los 19.262 de la 2008/2009, cuando el Racing logró clasificarse para la Copa de la UEFA. Pero el furor también se ha notado en la facturación de las tiendas, que se ha multiplicado por cuatro respecto a hace tres temporadas y las butacas se ocupan prácticamente en su totalidad en cada encuentro.
Aunque a la ‘Racingmanía’ le precedieron otras ‘manías’ por otros escudos. Fuera de Santander el fenómeno se repite: lo que le está pasando al equipo cántabro, uno de los favoritos para el ascenso, también lo vivieron clubes históricos como el Oviedo, el Zaragoza, el Sporting de Gijón o el Deportivo de La Coruña… Y algunas de las razones (no todas) son sociológicas.
Evolución de la masa de
abonados del Racing
de Santander
Categoría que jugó esa temporada
Segunda B/
Primera
Federación
Máximo
histórico
de abonados.
Esa temporada
juega la Copa
de la UEFA
Cambio de
mayoría
accionarial
Fuente: Real Racing de Santander / ABC

Evolución de la masa de
abonados del Racing de Santander
Categoría que jugó esa temporada
Segunda B/
Primera
Federación
Tercer mejor
registro histórico
Temporada
Número de abonados
Cambio de
mayoría
accionarial
Clasificación a
competición
europea
Máximo histórico de abonados.
Esa temporada el Racing
juega la Copa de la UEFA
Fuente: Real Racing de Santander / ABC
«La globalización del fútbol había traído una cierta corrosión de las pequeñas aficiones y el efecto mediático de la Champions arrasó muchos mercados locales», introduce Carlos García, profesor de la Universidad de Valladolid e investigador en Sociología del Deporte. De pronto, un equipo británico como el Liverpool lograba arañar un grupo de fanáticos en Torrelavega por esa internacionalización del deporte que ha afectado a lo que los sociólogos llaman «clase media del fútbol masculino español».
Identidades locales
El modelo económico de estos equipos más minoritarios había tocado fondo (siempre es más fácil mejorar después de años duros) y, por otra parte, el efecto péndulo tras la internacionalización ha reforzado muchas identidades locales. Incluso cuando el Racing jugaba en Primera, era habitual que en cualquier colegio de Santander las camisetas que más se veían fueran las del Real Madrid o las del Barça. Hoy lo que abunda entre esa juventud es el uniforme verde y por eso ya hay quien habla de ‘glocalización’.
Este investigador también señala que la Primera División se ha vuelto hasta cierto punto aburrida para equipos como el Racing cuyo único objetivo en la clasificación es sobrevivir. Y ahí aparece otra de las razones que explican por qué tantos clubes históricos viven su edad dorada en Segunda: «Las aficiones se mueven por la necesidad de ganar y cuando subir a Primera es un objetivo alcanzable surge una aspiración, un sueño que crea comunidad y refuerza la identidad», señala García. «Luego llega la normalidad, vas cada semana al estadio y te tienes que conformar con ver jugar al Girona para empatar a uno. Desaparece la emoción y para aguantar hace falta, digamos, otro espíritu», concluye.
Aficionados del Racing bufanda en mano en una de las gradas.
(uan Manuel Serrano Arce)
El domingo pasado, el Racing jugaba en casa contra el Almería, otro de los equipos que coquetea con el ascenso directo. Quedaba una media hora para el partido y en Santander, cosa habitual, empezó a llover. «A esto en Andalucía no están hechos», comentaba un grupo de adolescentes con su bufanda al cuello que querían verlo todo a favor. Se nota en Cantabria un optimismo racinguista que se había ido apagando y una afición disfrutona que no cabía en sí cuando en el minuto 49 de la segunda parte entraba el quinto gol a favor del Racing frente a un Almería que sólo logró anotar un tanto. «Una ilusión nos persigue… ¡la Primera División!», coreaba la grada en El Sardinero absolutamente exaltada. Y quizá no hay estrofa que resuma mejor el motor de la ‘Racingmanía’.
«Hace tres años la cosa empezó a cambiar y desde entonces soy el hombre más feliz del mundo. Y lo que me gusta es que aparte de los de siempre se ve gente joven ilusionada ¡Y muchísimas chicas!», cuenta Toñín, que fue por primera vez al campo de la mano de su padre a los 6 años y ahora va a cumplir 70. El interés generalizado de las mujeres en el fútbol también es otra de las claves que han ayudado a las aficiones locales a resurgir. «El Racing se ha adecuado a los nuevos tiempos y ahora hay niñas, chicas, grupos de amigas que quedan para ir al estadio. Algo que antes no se veía», refiere la periodista Marta San Miguel, autora de ‘Una forma de permanencia’, una memoria sentimental de una aficionada al Racing publicada por Libros del K.O. Los números avalan esta nueva tendencia: si en la temporada 10-20 el club tenía contabilizadas unas 1.866 mujeres simpatizantes, ahora hay 7.377, casi tres veces más. Y ellas también compran camisetas.
Arriba, Ana, Paula, Luna, Paula y Daniela, un grupo de amigas que quedan para ir juntas al Sardinero. A la izquierda, Carlota, de 10 años, acudió el domingo pasado a ver al Almería junto a su madre. Y Toñín, que reconoce que, desde hace tres años «es el hombre más feliz del mundo» .
(Juan Manuel Serrano Arce )
Pero, ¿se moderará el furor si logran subir a Primera? «Te ves cabeza de ratón y no cola de león y eres consciente de que conseguir ese sueño después de tantos años puede suponer despertar y darte de bruces con la realidad», cuenta Pablo Mora a ABC, que tiene en casa cuatro carnés. Para anticiparse a lo que pueda pasarle a la afición del Racing habría que fijarse en, por ejemplo, el Oviedo, que ascendió este año. Aunque en lo deportivo al club asturiano no le ha ido bien y va haciéndose a la idea de que este año volverá a descender, en lo que se refiere a los socios, hubo 25.721 abonados, lo que ha supuesto un récord histórico para la entidad.
«Los equipos que mejor funcionan independientemente del contexto son los que tienen el mejor relato. El Athletic de Bilbao, el Atlético de Madrid… ellos pueden sobrevivir a las derrotas»
Carlos García
Investigador Sociología del Deporte
Hay que tener en cuenta que este año se ha celebrado el centenario del Oviedo y quizá haya que esperar algún tiempo para poder extraer una conclusión fiable sobre el comportamiento de sus seguidores. ¿Puede una afición seguir superándose a sí misma cuando las victorias escasean y los objetivos más directos ya se han cumplido? Según el sociólogo Carlos García, más allá de ganar está el relato. Los equipos que mejor funcionan independientemente del contexto y del resultado son los que tienen el mejor relato, la identidad más arraigada. «El Athletic de Bilbao, el Atlético de Madrid, el Betis, el Sevilla… son clubes que pueden sobrevivir a las derrotas. Porque tienen tradiciones construidas muy fuertes», refiere.
Cambio en la empresa
Tampoco se puede obviar la capacidad de gestión del club pues, aunque a algunos les cueste reconocerlo, «todos los equipos son empresas más o menos hábiles en comercializar su marca», dice. En este sentido, no es casualidad que el ‘boom’ del Racing haya coincidido con el cambio en la mayoría accionarial del equipo, que llegó en 2023.
Los astros se han alineado para los cántabros: se ha profesionalizado la gestión, ha aparecido un objetivo alcanzable y lo local está de moda después de años de globalización del fútbol. Pero las razones no le valen a esa afición que siente que siempre estuvo: «La tierra tenía que estar bien abonada para que haya prosperado el verdor que hay ahora mismo en Santander y en Cantabria», dice Marta San Miguel. Ojalá el racinguismo no flaquee cuando haya que empatar a uno contra el Girona y las victorias se echen de menos.
Fuente:
www.abc.es



