La gigantesca Cruz de Lorena, tótem sagrado de los franceses que resistieron a la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, asoma al final de la carretera que atraviesa campos de trigo y viñedos en Champagne. Al fondo, la pequeña Colombey Deux-Églises, 700 habitantes a 260 kilómetros de París, la diminuta patria del inmenso general Charles De Gaulle (1890-1970), la única capaz de rivalizar con su obsesivo e incondicional amor a Francia.
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Fuente:
elpais.com



