Mohamed Ouahbi apuesta por una Marruecos más agresiva y dinámica
Lista definitiva de Marruecos para el Mundial 2026
Ayoub Amaimouni, la gran sorpresa de una lista que mira al futuro
Ismael Saibari llega lanzado tras convertirse en una de las sensaciones de Europa
La goleada ante Burundi deja pistas claras sobre el plan de Marruecos
Brasil aparece en el horizonte y Marruecos ya no quiere ser solo la sorpresa
La irrupción de nombres como Ayoub Amaimouni, el gran momento de Ismael Saibari y la ambición mostrada en los últimos amistosos alimentan la sensación de que Marruecos no quiere limitarse a repetir la sorpresa de Catar 2022.
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— Équipe du Maroc (@EnMaroc) May 26, 2026
Sin embargo, esta ambición también se asienta sobre decisiones drásticas y un evidente cambio de ciclo. Como se avanzó anteriormente, se confirma la ausencia de Youssef En-Nesyri (Fenerbahçe), el gran referente ofensivo de la histórica gesta en Qatar.
A su baja se suman las de otros pilares históricos y piezas clave de los “Leones del Atlas” que se han quedado fuera de la lista final por decisiones tácticas o relevo generacional, como el talentoso extremo Hakim Ziyech (Galatasaray), el desequilibrante Sofiane Boufal (Union Saint-Gilloise) y el veterano capitán Romain Saïss (Al-Sadd).
Mohamed Ouahbi apuesta por una Marruecos más agresiva y dinámica
La lista definitiva deja ver muchas de las ideas que Mohamed Ouahbi ha intentado introducir desde su llegada al banquillo. Más allá de los nombres, la convocatoria refleja una apuesta clara por futbolistas capaces de sostener presión alta, atacar espacios y alternar posiciones durante los partidos.
El técnico insistió durante su comparecencia en que la selección debía llegar al Mundial “con personalidad” y preparada para adaptarse “a distintos escenarios de juego”. Esa idea aparece claramente en la composición del grupo, donde conviven jugadores con experiencia internacional consolidada y perfiles jóvenes mucho más verticales y agresivos en ataque.

Achraf Hakimi continúa siendo el gran líder competitivo del vestuario y el futbolista alrededor del cual gira gran parte del sistema ofensivo marroquí. A su lado, nombres como Sofyan Amrabat, Nayef Aguerd, Noussair Mazraoui o Yassine Bounou aportan experiencia en competiciones de máximo nivel europeo e internacional.
Pero la sensación dentro del entorno marroquí es que esta selección quiere evolucionar hacia algo más ambicioso. Marruecos sigue manteniendo una estructura física muy potente, aunque ahora intenta sumar más creatividad entre líneas y mayor velocidad en circulación ofensiva.
En el amistoso reciente ante Burundi ya pudieron verse varios de esos matices: laterales proyectados constantemente, presión avanzada y ataques mucho más rápidos tras recuperación.
Lista definitiva de Marruecos para el Mundial 2026
En la portería, Mohamed Ouahbi mantiene la experiencia y seguridad de Yassine Bounou (Al-Hilal), acompañado por Munir El Kajoui (RS Berkane) y Ahmed Reda Tagnaouti (MAS Fès).

La defensa mezcla futbolistas consolidados en la élite europea con perfiles emergentes. Están presentes Nayef Aguerd (Real Sociedad), Noussair Mazraoui (Manchester United), Achraf Hakimi (Paris Saint-Germain), Chadi Riad (Crystal Palace) e Issa Diop (Fulham), además de nombres como Anass Salah-Eddine (FC Twente), Zakaria El Ouahdi (KRC Genk), Radouane Halhal (Helmond Sport) y Youssef Bellammari (Raja Casablanca).

En el centro del campo aparece una de las líneas con más talento técnico de los últimos años en Marruecos. Sofyan Amrabat (Fenerbahçe) lidera una zona donde también figuran Neil El Aynaoui (RC Lens), Ayyoub Bouaddi (LOSC Lille), Samir El Mourabet (Strasbourg), Azzedine Ounahi (Panathinaikos), Bilal El Khannouss (Leicester City) e Ismael Saibari (PSV Eindhoven).

En ataque, Marruecos apuesta por movilidad, desequilibrio y profundidad. Ayoub El Kaabi (Olympiacos), Brahim Díaz (Real Madrid), Abdesamad Ezzalzouli (Real Betis) y Soufiane Rahimi (Al-Ain) encabezan una delantera donde también aparecen Chemsedine Talbi (Club Brugge), Yassine Gessime (USL Dunkerque) y Ayoube Amaimouni-Echghouyab (FAR Rabat).

Como reservas fueron incluidos El Mehdi El Harrar (Raja Casablanca), Amine Sbaï (Grenoble Foot 38) y Marwan Saadane (Al-Fateh).

Ayoub Amaimouni, la gran sorpresa de una lista que mira al futuro
Uno de los nombres que más atención ha generado es el de Ayoube Amaimouni-Echghouyab. Su convocatoria representa perfectamente la dirección que intenta tomar Marruecos en este nuevo ciclo.
Ouahbi dejó una frase significativa al referirse al joven atacante: “No seleccionamos jugadores para el futuro; seleccionamos jugadores preparados para competir ahora”. La declaración fue interpretada como una muestra clara de confianza hacia una generación que llega con menos complejos y mucho más acostumbrada al ritmo del fútbol europeo.
Amaimouni destaca por su movilidad constante, capacidad para recibir entre líneas y facilidad para acelerar ataques en pocos toques. Dentro de la federación existe desde hace tiempo la sensación de que Marruecos necesitaba incorporar perfiles ofensivos más imprevisibles para competir contra selecciones que dominan más el balón.

También aparece en esa línea Chemsedine Talbi, otro futbolista joven que aporta profundidad y velocidad. La convocatoria demuestra que Ouahbi no quiere depender únicamente de transiciones rápidas aisladas, sino construir un equipo capaz de alternar posesiones largas con ataques verticales.
Ismael Saibari llega lanzado tras convertirse en una de las sensaciones de Europa
La evolución futbolística de Marruecos también pasa por el crecimiento de jugadores técnicamente diferenciales. Ahí destacan especialmente Ismael Saibari y Brahim Díaz.
Saibari llega al Mundial después de completar una temporada de enorme impacto en el PSV Eindhoven. Unas actuaciones que le han llevado a ser nombrado mejor jugador de la competición. Su capacidad para romper líneas conduciendo, atacar desde segunda línea y generar ventajas físicas en espacios reducidos le convierte en una de las piezas más importantes del nuevo sistema.
Ouahbi destacó precisamente “la evolución enorme del centrocampista en los últimos meses”, mientras que en Marruecos muchos consideran que puede convertirse en una de las revelaciones del torneo.
El caso de Brahim Díaz es distinto, pero igual de importante. Su presencia aporta creatividad, pausa y desequilibrio individual en zonas interiores. Marruecos llevaba tiempo buscando un futbolista capaz de asumir responsabilidades técnicas en partidos cerrados, y Brahim encaja perfectamente en ese papel.
La combinación entre jugadores físicos como Amrabat y perfiles mucho más técnicos como Brahim, Ounahi o Saibari permite además a Marruecos cambiar registros durante los encuentros sin modificar completamente el dibujo táctico.
La goleada ante Burundi deja pistas claras sobre el plan de Marruecos
El amistoso previo frente a Burundi sirvió para confirmar algunas ideas que ya venían apareciendo en las últimas semanas. Más allá del resultado, el cuerpo técnico salió especialmente satisfecho por el ritmo de circulación y la intensidad sin balón.

Marruecos intentó recuperar muy arriba durante muchos tramos del encuentro, adelantó líneas y buscó ataques rápidos tras robo. También se observaron automatismos ofensivos mucho más trabajados en banda derecha, aprovechando la profundidad constante de Hakimi y las diagonales interiores de los atacantes.
Otra conclusión importante es que Ouahbi parece dispuesto a asumir más riesgos que en etapas anteriores. El equipo pierde algo de control posicional en algunos momentos, pero gana dinamismo y presencia ofensiva. La intención es clara: evitar que Marruecos quede encerrado demasiado atrás frente a selecciones grandes.
Esa mentalidad conecta directamente con el discurso interno de la selección. En privado y en público, varios integrantes del entorno marroquí repiten la misma idea: el objetivo ya no es únicamente competir con dignidad contra las potencias mundiales, sino discutirles realmente los partidos.
Brasil aparece en el horizonte y Marruecos ya no quiere ser solo la sorpresa
La presencia de Brasil en el horizonte ha disparado todavía más la expectación alrededor de Marruecos. El respeto internacional hacia el combinado nacional ha cambiado radicalmente desde Catar 2022 y dentro de la selección sienten que ya no son vistos únicamente como una sorpresa exótica.
Las recientes declaraciones de Endrick, deslizando que un posible Brasil-Marruecos podría sentirse “como una semifinal”, tuvieron mucho impacto porque reflejan precisamente ese nuevo estatus competitivo.

Y no es casualidad. Marruecos se ha instalado entre las mejores selecciones del ranking FIFA gracias a un crecimiento sostenido durante los últimos años, al peso creciente de sus futbolistas en las grandes ligas europeas y a una estructura deportiva que lleva tiempo trabajando para competir de forma estable con la élite mundial. El equipo ya no depende únicamente de la emoción o del factor sorpresa: tiene profundidad de plantilla, variantes tácticas y jugadores acostumbrados al máximo nivel.
El cuerpo técnico considera que esta generación está preparada para discutir partidos grandes desde la personalidad y no únicamente desde la resistencia defensiva. Por eso la convocatoria transmite una sensación diferente: Marruecos ya no parece un equipo diseñado para aguantar. Parece una selección construida para competir de tú a tú.
Fuente:
www.atalayar.com



