Arquitectura del memorando: naturaleza y alcance
Los ejes principales del memorando
Las fracturas internas: el factor decisivo
El escenario de contingencia: quid pro quo militar
Perspectivas y escenarios
La noticia de esta mañana —publicada en exclusiva por Axios citando a dos funcionarios estadounidenses y otras dos fuentes con conocimiento directo del proceso— constituye la evolución diplomática más significativa desde el inicio de la guerra el 28 de febrero. La Casa Blanca cree estar cerca de un acuerdo con Irán sobre un memorando de entendimiento de una página para poner fin a la guerra y establecer un marco para negociaciones nucleares más detalladas.
La situación inmediata es de máxima urgencia temporal: EE. UU. espera respuesta de Irán en las próximas 48 horas sobre los puntos clave del memorando. Una fuente pakistaní involucrada en el proceso de paz confirmó a Reuters: «Lo cerraremos muy pronto. Estamos cerca.» Por su parte, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní declaró a CNBC que la propuesta estaba siendo «evaluada.»
El documento surge de una secuencia negociadora compleja. El plan iraní de 14 puntos fue formulado en respuesta a una propuesta estadounidense previa de nueve puntos. Es, por tanto, un texto de síntesis —en proceso de convergencia— entre las posiciones de Washington y Teherán, transmitido a través de Pakistán como país mediador.
Arquitectura del memorando: naturaleza y alcance
El documento tiene una característica formal deliberada: el memorando de una página y 14 puntos está siendo negociado entre los enviados de Trump —Steve Witkoff y Jared Kushner— y varios funcionarios iraníes, tanto de forma directa como a través de mediadores. En su forma actual, el MOU declararía el fin de la guerra en la región e iniciaría un período de negociaciones de 30 días para alcanzar un acuerdo detallado sobre la reapertura del Estrecho, la limitación del programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
El lugar de negociación técnica posterior aún no está determinado: esas negociaciones podrían celebrarse en Islamabad o en Ginebra, según dos fuentes.
Un elemento crítico: muchas de las estipulaciones son condicionales al resultado de negociaciones posteriores, lo que sugiere que el camino a seguir sigue siendo frágil, con alto riesgo de colapso o de un período prolongado de incertidumbre.
Los ejes principales del memorando
Fin formal de la guerra
El principal eje de la propuesta iraní es cerrar formalmente el conflicto, rechazando la oferta estadounidense de prolongar durante dos meses el actual alto el fuego, en vigor desde el 8 de abril y prorrogado indefinidamente. Teherán propone resolver en 30 días todas las cuestiones relacionadas con la guerra, iniciada el 28 de febrero y suspendida tras una tregua inicial de dos semanas.
El Estrecho de Ormuz: el nudo central
La propuesta plantea un nuevo marco de gestión para el estrecho de Ormuz, ruta estratégica por la que transita el 20% del crudo mundial. Irán mantiene el control operativo del paso desde los primeros días de la guerra, restringiendo el tránsito de petroleros y elevando el precio del petróleo por encima de los 110 dólares por barril.
Las restricciones iraníes al tránsito por el Estrecho y el bloqueo naval estadounidense se irían levantando gradualmente durante ese período de 30 días. Si las negociaciones fracasaran, EE. UU. podría restablecer el bloqueo o reanudar las acciones militares.
Existe además una dimensión legislativa interna iraní de extrema gravedad: este nuevo mecanismo podría estar vinculado a una ley que debate el Parlamento iraní y que, según el vicepresidente del hemiciclo Hamidreza Haji Babaei, impediría el paso de buques de países enemigos salvo pago de reparaciones de guerra. Las autoridades iraníes también han hablado de imponer peajes al tránsito marítimo por esa vía.
Fin del bloqueo naval
Otro punto central es el levantamiento del bloqueo naval estadounidense impuesto a puertos y buques iraníes desde el 13 de abril. Según el Comando Central de EE. UU., desde entonces Washington interceptó 45 embarcaciones iraníes que intentaban sortear el cerco marítimo.
El programa nuclear: el escollo principal
Aquí se concentra la mayor distancia entre las partes. Según lo publicado por Axios y confirmado por múltiples fuentes, un punto de especial tensión es el período de la «moratoria sobre el enriquecimiento de uranio». Mientras Washington aboga por una duración de hasta 20 años, Teherán ha propuesto cinco años. Las fuentes apuntan a que un compromiso posible podría situarse entre 12 y 15 años.
EE. UU. busca además un mecanismo para extender la moratoria si Irán viola los términos. Tras este período, la propuesta permitiría a Irán reanudar el enriquecimiento limitado al 3,67%. Teherán tendría que comprometerse a no perseguir armas nucleares.
Un funcionario estadounidense citado en el informe sugirió que el acuerdo podría incorporar una cláusula que impida a Irán operar instalaciones nucleares subterráneas y obligaría a inspecciones reforzadas, incluidas verificaciones sin previo aviso por parte de inspectores de la ONU.
También se baraja la posibilidad de que Irán retire su existente reserva de uranio altamente enriquecido, con negociadores que plantean la transferencia del material a EE. UU.
La posición iraní sobre la cuestión nuclear ha sido coherentemente evasiva: la agencia Tasnim —vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica— no menciona el programa nuclear dentro del plan. Según medios estadounidenses, Teherán busca aplazar esa negociación para una segunda fase, una vez acordado el fin definitivo de la guerra y la cuestión de Ormuz.
Sanciones y activos congelados
El acuerdo implicaría que EE. UU. acepte levantar sus sanciones y liberar miles de millones en fondos iraníes congelados. Teherán reclama el fin de las medidas impuestas por Washington tras abandonar en 2018 el acuerdo nuclear firmado tres años antes. También exige la liberación de activos congelados, entre ellos 6.000 millones de dólares desbloqueados en 2023 como parte de un intercambio de prisioneros entre ambos países, pero posteriormente inmovilizados nuevamente en Catar tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de ese año.
Garantías de no agresión
La República Islámica exige garantías verificables de que Estados Unidos e Israel no lanzarán nuevas acciones militares contra territorio iraní. No obstante, los medios iraníes no han detallado el formato o alcance de esas garantías.
Retirada de fuerzas estadounidenses de la región
Irán pide la retirada de militares estadounidenses desplegados en países del entorno regional. Durante la guerra, Irán lanzó ataques contra instalaciones vinculadas a Washington en Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Kuwait, entre otros países.
Reparaciones de guerra
La propuesta incluye compensaciones económicas por los daños sufridos durante 39 días de bombardeos israelíes y estadounidenses. Según cifras iraníes, la ofensiva dejó más de 3.400 muertos y destruyó viviendas, hospitales, escuelas e instalaciones industriales.
Extensión a todos los teatros: El Líbano y Hezbolá
Irán insiste en que el fin del conflicto debe abarcar todos los escenarios vinculados a la guerra, incluido Líbano, donde Hezbolá —principal aliado regional de Teherán y organización terrorista— mantiene enfrentamientos con Israel. Desde el inicio del conflicto, el grupo terrorista chií ha lanzado misiles contra territorio israelí y ha sido objeto de bombardeos israelíes que han causado más de 2.600 muertos en territorio libanés, según fuentes regionales.
Las fracturas internas: el factor decisivo
Este es el elemento que este analista estima más determinante para la viabilidad del acuerdo. La Casa Blanca mantiene cautela, creyendo que el liderazgo iraní está «dividido,» lo que podría obstaculizar el consenso final.
Esta apreciación no sorprende a quien conoce la arquitectura de poder de la oligarquía yihadista iraní. El triunvirato del CGRI —Vahidi, Zolghadr y Rezaei— ejerce un control que supera con creces al del presidente «reformista» Pezeshkian, sistemáticamente bloqueado. La agencia Tasnim, que filtró los 14 puntos iraníes, es un órgano de comunicación del propio CGRI: su silencio sobre la cuestión nuclear no es accidental, sino una señal institucional de que los sectores más radicales no están dispuestos a ceder en ese punto capital.
El secretario de Estado Marco Rubio, desde la parte americana, ha marcado las limitaciones con precisión: señaló que «no es necesario tener el acuerdo completo escrito en un día», pero enfatizó la necesidad de una solución muy clara sobre los temas que las partes están dispuestas a negociar y el alcance de las concesiones a realizar desde el principio. Aun así, Rubio no ocultó su escepticismo sobre la fiabilidad del liderazgo iraní, describiendo a algunos de sus miembros como de mentalidad irresponsable.

El escenario de contingencia: quid pro quo militar
Un detalle de enorme importancia estratégica, confirmado a Axios por un funcionario estadounidense: si las negociaciones colapsasen, EE. UU. podría restablecer el bloqueo o reanudar las acciones militares. La decisión reciente del presidente Trump de desescalar las actividades militares en el Estrecho de Ormuz fue motivada precisamente por estos avances diplomáticos.
Esto define con claridad la arquitectura de incentivos y coerciones: Washington utiliza la posibilidad de la reanudación bélica como palanca negociadora, mientras Teherán usa el control del Estrecho como moneda de cambio. La guerra de temperatura variable continúa — ahora en el tablero diplomático.
Perspectivas y escenarios
Escenario 1 — Firma del MOU en 48 horas (probabilidad: moderada-baja)
El memorando se formaliza, comienza el período de 30 días. Las negociaciones técnicas se trasladan a Islamabad o Ginebra. El riesgo es que en ese período de 30 días la cuestión nuclear, irresuelta, vuelva a hacer colapsar el proceso. EE. UU. habría obtenido la apertura del Estrecho a cambio de levantar sanciones; Irán habría evitado comprometerse en lo nuclear. Un acuerdo incompleto pero estabilizador.
Escenario 2 — Fractura en la parte iraní (probabilidad: alta)
El CGRI bloquea internamente cualquier concesión nuclear significativa. Pezeshkian y Araghchi no tienen autoridad suficiente para comprometer al sistema en los puntos que Washington considera no negociables —especialmente el destino del uranio altamente enriquecido y la duración de la moratoria. El acuerdo se aplaza sine die.
La paradoja del descabezamiento que vengo describiendo en mis informes adquiere aquí su máxima expresión: la eliminación de los interlocutores moderados iraníes durante la Operación Epic Fury ha dejado a Washington negociando con los sectores más ideologizados del CGRI, que son precisamente quienes menos dispuestos están a conceder en materia nuclear.
Escenario 3 — Acuerdo parcial (probabilidad: moderada)
Se firma un MOU que declara el fin de las hostilidades y abre el Estrecho, pero aparca deliberadamente la cuestión nuclear para una fase posterior —exactamente lo que Teherán lleva semanas pidiendo. EE. UU. acepta a regañadientes con la condición de que el mecanismo de reversión militar siga activo. Esta es la solución menos mala para Washington si los mercados energéticos requieren alivio inmediato, pero aplaza el problema estructural central: el arsenal nuclear iraní en construcción acelerada.
Fuente:
www.atalayar.com



