“Tú y yo lo sabíamos”, decía desde el estudio Joaquín Luqui (Caparroso, Navarra, 1948-Madrid, 2005) y al otro lado de la radio la audiencia esperaba ansiosa a ver quién sería “tres, dos o uno”. El navarro llegó a la radio cuando en las emisoras se utilizaban vinilos y el DJ radiofónico era un maestro de ceremonias que descubría música a la que pocos tenían acceso y pontificaba desde el micrófono. “Era tremendamente original, singular”, recuerda por teléfono Luis Merino, director de las cadenas musicales de Prisa entre 1996 y 2001, y añade: “Luqui no escribió nunca en un ordenador, se hacía sus guiones en su Olivetti”. El clac, clac, clac de esa máquina de escribir era parte de su sello, como sus famosas coletillas, su imagen descuidada, el pelo rizado y revuelto. “Un día estábamos esperando a Mariah Carey y ella dijo: ‘A mí el homeless no me entrevista’. Pero claro que la entrevistó, y se quedó encantada. Joaquín era el puente entre los fans y el artista, él mismo era muy fan, y Carey notó que se sabía sus claves”, cuenta Merino.
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Fuente:
elpais.com



