Un total de 49 países, cuyos líderes se han reunido presencialmente en París o han estado en contacto por videoconferencia este viernes, se han manifestado por la apertura “inmediata e incondicional” del estrecho de Ormuz, sin ningún tipo de restricciones ni peajes. El mensaje ha sido claro, dirigido tanto a Irán como a Estados Unidos.
El francés Emmanuel Macron, el británico Keir Starmer, el alemán Friedrich Merz y la italiana Georgia Meloni, todos ellos presentes en el Elíseo, se han erigido en portavoces del conjunto de países no beligerantes -una docena, de momento- que quieren colaborar en una misión naval para garantizar la libre circulación de barcos, una iniciativa que Donald Trump pareció rechazar de plano en un mensaje publicado en su red Truth Social. Habrá una nueva reunión en Londres, la semana que viene, para estudiar los detalles militares de la operación.
Macron insistió en que se tratará de una misión “neutra” y “más legítima” todavía tras los anuncios de Irán de desbloquear por completo el estrecho porque permitirá “consolidar” los acuerdos y permitir que “se mantengan en el tiempo”. Tanto el presidente francés como Starmer, Merz y Meloni saludaron las últimas noticias que “van en la buena dirección”, si bien subrayaron que debe haber prudencia y no lanzar las campañas al vuelo. Todos coincidieron en que es inadmisible cualquier pretensión de “privatizar” la vía marítima.
El presidente Trump, sin embargo, puso en cuestión los propósitos de los aliados. “Ahora que el problema de Ormuz se ha terminado, he recibido una llamada de la OTAN pidiendo si necesitamos alguna ayuda”, escribió en Truth Social. En mayúsculas, para poner énfasis en sus palabras, añadió, en tono displicente: “Les he dicho que se mantengan lejos, a menos que quieran cargar sus barcos con petróleo. No sirvieron para nada cuando se les necesitó, un tigre de papel”.
Starmer, que ha sido duramente criticado por Trump por no sumarse a la guerra, puso de relieve que “reabrir el estrecho es una necesidad global y una responsabilidad global”. Para el Reino Unido, la crisis ha sido especialmente grave dado el gran número de ejecutivos británicos que trabajan en el ámbito de los hidrocarburos, el financiero o en todo tipo de consultorías en las petromonarquías del Golfo.
Macron reúne a casi 50 países para defender la libre navegación y preparar el dispositivo naval
Entre los líderes europeos ha habido matices significativos y reveladores de sensibilidades diferentes. El canciller alemán, por ejemplo, se mostrado favorable a una participación de Estados Unidos en la misión de escolta naval. Merz siempre se ha inquietado por la tensión con Trump, al que Europa necesita para contener a Putin. En París sostuvo que la actual crisis “no puede convertirse en un test de tensión transatlántica”. El jefe del Gobierno alemán se dijo dispuesto a la participación de su país en la operación naval, aunque previno que eso necesitará del acuerdo de la coalición con los socialdemócratas que encabeza y el visto bueno del Bundestag, la cámara baja del Parlamento, dadas las restricciones que la Constitución alemana de 1949 impone a las misiones militares exteriores. Merz habló también de la posibilidad de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, algo que obviamente facilitaría las cosas a Berlín y a otros actores.
Meloni, vestida toda de rojo y que decidió tarde acudir a París, recalcó que la reapertura de Ormuz significa, además de solucionar la urgencia crítica para la economía mundial, “construir un elemento central para cualquier solución al conflicto de Oriente Medio”. La premier italiana recordó, no obstante, que se necesita también la renuncia de Irán a la carrera nuclear así como “construir un marco de seguridad en el que ningún país se vea amenazado en el futuro”. “Italia ofrece su disponibilidad a poner a disposición sus propias unidades navales sobre la base de una autorización parlamentaria para la que hay nuestras normas constitucionales”, añadió.
A la videoconferencia asistieron los jefes de Estado y de Gobierno de unos treinta países. El resto eran ministros o delegados, como en el caso de España -representada por el titular de Exteriores, José Manuel Albares-, además de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el secretario general de la Organización Marítima Internacional, Arsenio Domínguez Velasco.
Fuente:
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