Hace diez años que Bandy Lee, psiquiatra forense y social, indaga en la conducta del presidente Donald Trump. Exinvestigadora y profesora de Derecho y Psiquiatría en la facultad de Medicina de Yale, vinculada al programa de psiquiatría de Harvard, dirige la World Mental Health Coalition, que indaga en la capacidad psicológica de los políticos. No exento de polémica, su libro El peligroso caso de Donald Trump , publicado en el 2017, durante su primer mandato, recogió ensayos de 27 psiquiatras, psicólogos y otros expertos sobre la salud mental del presidente, cuestión que vuelve al primer plano.
Peligro de extinción
Tiene armas a su disposición como para destruir el planeta siete veces”
¿Qué pensó al ver la imagen por IA de Trump como Jesucristo, haciendo una curación?
Vi a un hombre en una crisis psicológica aguda. Como psiquiatra a menudo veo pacientes gravemente enfermos que desean verse a sí mismos como un Dios todopoderoso para combatir la dolorosa sensación de que están perdiendo la cordura. Es un mecanismo de defensa frente a sentimientos de indefensión y falta de control, así como frente a la pérdida de contacto con la realidad.
¿Piensa que estamos ante una situación de emergencia?
Siento que estamos ante una emergencia psiquiátrica crítica, por lo que he tenido reuniones y he escrito a los cuatro expresidentes vivos. Estamos en una situación que no puede esperar a un juicio político o a la enmienda 25 (la que inhabilita al presidente), incluso si llegaran a suceder. Los peligros deben ser contenidos ahora, en gran parte porque tenemos a un presidente que está en crisis psiquiátrica y nadie actúa y él tiene el control de 5.000 ojivas nucleares.
¿Un peligro en ciernes?
Debido al nivel de deterioro psiquiátrico del presidente y a la tecnología que tiene a su disposición, no solo armas nucleares, sino también el ejército más poderoso del planeta. Puede estallar fácilmente en un ataque de ira impulsivo que podría significar la aniquilación de la especie humana. Tiene armas a su disposición como para destruir el planeta siete veces.
En medio de la guerra de Irán dijo que “toda una civilización morirá esta noche”. ¿La amenaza es hoy mayor que antes?
La emergencia se ha vuelto inminente. Hemos hecho una llamada a los miembros del Congreso para que actúen, porque no podemos esperar a la enmienda 25, como se está comentando. Estuve muy involucrada en las discusiones sobre la enmienda 25 en su primer mandato. Me reuní con más de 50 miembros del Congreso y se estaba avanzando en la creación de un organismo que pudiera destituir al presidente por incapacidad. Y en ese momento fuimos frenados por la Asociación Americana de Psiquiatría.
Le acusaron de hacer un dictamen sin evaluar al paciente.
Decían que no se puede diagnosticar a distancia, pero nosotros no diagnosticamos. Estamos señalando signos de peligro para el público por razones aparentemente psiquiátricas, y esa segunda parte es un deber. Es una obligación que puede ser legalmente vinculante. Desinforman al público al confundir ambas cosas. Nadie está tratando al presidente. Estamos protegiendo a la sociedad, que es una de nuestras principales obligaciones según el propio código ético de la Asociación Americana de Psiquiatría.
Estos días se escuchan cosas sobre el comportamiento errático del presidente, de sus ataques de ira, de sus invenciones. ¿Todo esto lo hace peligroso?
El historial de violencia pasada es un predictor de violencia futura. Ha sido verbalmente agresivo. Ha empleado retórica violenta. Ha presumido de agresiones sexuales. Ha mostrado afinidad por dictadores brutales. Ha demostrado atracción por armas peligrosas, incluidas las armas nucleares, diciendo cosas como: “¿Para qué las tenemos si no las usamos?”. Es imprudente e impulsivo en su comportamiento y en la toma de decisiones.
Viene de lejos.
Hemos observado que no es capaz de asimilar hechos, información o consejos críticos. No procesa esa información. No es capaz de pensar en las consecuencias antes de tomar una decisión, ni de mantener una decisión estable. Cambia de postura repetidamente y no logra mantenerse en contacto con la realidad. Todo esto apunta a una incapacidad mental.
¿Eso se refleja este 2026?
Está mucho peor. Presentamos una declaración de preocupaciones médicas hace un mes, a petición de senadores, en la que indicamos su empeoramiento en el funcionamiento cognitivo, de sus creencias grandiosas y delirantes, que de nuevo son peores, en las que se representa a sí mismo como el Papa, como un héroe guerrero, arrojando heces sobre civiles, y ahora se representa como Jesucristo.
Hay más…
Hablamos de un juicio gravemente deteriorado y de un control de impulsos muy afectado. Ha abogado por el uso de la fuerza letal contra civiles y ha alentado ejecuciones extrajudiciales. También presenta una pérdida significativa de autocontrol, lo que es desinhibición, quedarse atrapado en los mismos pensamientos o acciones, así como conductas compulsivas, como 150 publicaciones en su red social en una noche, además de una fijación en supuestos enemigos, ideas persecutorias, ataques desproporcionados a individuos e instituciones. Y una amenaza a la seguridad.
Hay gente de su entorno que dice que no es el mismo que era.
Está peor porque hicimos todo lo posible para empeorar su condición psiquiátrica. No le dimos contención, ni tratamiento, ni límites, y el resultado es que su condición psiquiátrica ha empeorado de forma drástica.
Pero sigue diciendo que es el mejor presidente, el que cura.
Una de las primeras cosas que se pierde cuando empeora la salud mental es la introspección o la capacidad de reconocer que algo no está bien. Cuanto más se adentre en la espiral psicótica en la que se halla, menos reconocerá que hace algo mal. Negará que tenga cualquier deterioro y actuará en dirección opuesta a lo que sería bueno para su salud mental. Y ha llenado su Gabinete de personas que o bien lo imitan o reflejan que están igual de deterioradas.
Fuente:
www.lavanguardia.com



