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Las claves del acuerdo entre EE.UU. e Irán, un pacto con más incógnitas que certezas

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Redacción — Nuevas informaciones han salido a la luz.

Estados Unidos e Irán han acordado un memorando de entendimiento para poner fin a la guerra. Un pacto que, según Donald Trump, traerá “paz y seguridad” a todo Oriente Medio y hará que el petróleo vuelva a fluir “en ambos sentidos para la región y para el mundo”.

Pero lo cierto es que, en diplomacia, el diablo está en los detalles, y en este caso hay más dudas que certezas. El texto definitivo del memorando todavía no se ha hecho público –ni se ha firmado: se hará el viernes, en Ginebra–, y las visiones de Teherán y Washington parecen diferir en algunos puntos clave. A continuación, repasamos lo que se sabe y lo que no se sabe.

¿El acuerdo pone fin a la guerra?

Lo que han pactado Estados Unidos e Irán es la firma de un memorando de entendimiento. Es decir, las bases para el inicio de las negociaciones de paz. En la práctica, pues, el acuerdo no deja de ser una prórroga del alto el fuego acordado el pasado 8 de abril, el cual ha sido violado de forma reiterada desde su entrada en vigor. 

Ahora, ambas partes se dan 60 días para negociar un acuerdo definitivo en el que se tendrían que resolver cuestiones espinosas que han quedado fuera del memorando, como la limitación de las capacidades nucleares iraníes o el levantamiento de las sanciones impuestas a Teherán. Durante este tiempo, tendrían que cesar las hostilidades en todos los frentes, pero los últimos meses de tregua demuestran que este punto no está ni mucho menos garantizado.

Embarcaciones en el estrecho de Ormuz, este lunesStringer / Reuters

¿Reabrirá Ormuz?

Según dijo Trump el domingo, el acuerdo implica “la apertura sin peaje del estrecho de Ormuz”, así como el fin del bloqueo naval impuesto por EE.UU. sobre los puertos de Irán. Esto es, se volvería al estatus previo a la guerra. La agencia estatal iraní Mehr confirmó que el memorando contempla la reapertura del estrecho, aunque con matices: este se produciría en un plazo de 30 días –tiempo en el que se tiene que hacer efectivo el fin del bloqueo estadounidense– y bajo las “disposiciones” de Teherán.

Cabe recordar que, en abril, Trump ya aseguró que el alto el fuego acordado con Irán implicaba la “apertura completa, inmediata y segura de Ormuz”, y eso nunca sucedió. Está por ver qué pasará ahora.

En cualquier caso, el tráfico marítimo puede tardar meses en normalizarse: Irán supuestamente colocó minas en el estrecho cuando estalló el conflicto, por lo que ahora se tendrá que desminar la zona para garantizar el paso seguro de los buques. Además, si algo ha quedado claro durante esta guerra es la fragilidad de esta ruta de navegación estratégica: se selle la paz o no, Teherán seguirá teniendo la llave de Ormuz. Y de ello son muy conscientes las navieras y, sobre todo, las compañías de seguros.

¿Renunciará Irán a su programa nuclear?

El memorando no resuelve el futuro del programa nuclear iraní, una de las razones esgrimidas por EE.UU. e Israel para iniciar la guerra. La Casa Blanca insiste en que el régimen de los ayatolás tiene que entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido, pero Teherán afirma que no tiene intención de fabricar armas atómicas y que, por tanto, tiene derecho a continuar con su programa nuclear. Ambas partes tendrán que llegar a una entente al respecto durante los 60 días de negociaciones contemplados en el memorando.

Para Trump, esta es una cuestión crucial: cualquier pacto que no mejore el acuerdo nuclear sellado en el 2015 por Barack Obama –y que el republicano rompió de forma unilateral durante su primer mandato– supondrá un fracaso político. Los críticos de su partido no le perdonarán un trato que no implique la claudicación de Teherán.

¿Irán se beneficiará económicamente?

El acuerdo contempla que Estados Unidos conceda a Irán una exención para vender petróleo durante los 60 días de negociaciones. Esto supondrá un alivio para las finanzas del régimen teocrático.

Lo que de momento queda en una nebulosa es el levantamiento de las sanciones y la liberación de los activos iraníes congelados en el extranjero. Cualquier avance en ese ámbito dependerá de la evolución de las negociaciones nucleares. Estados Unidos asegura que no dará ningún paso si antes Irán no demuestra que cumple con sus compromisos. Sin embargo, según el borrador del memorando difundido por la agencia iraní Mehr, Washington sí que estaría dispuesto a liberar 12.000 millones de dólares en activos congelados antes de que comiencen las conversaciones.

¿Y qué pasa con Líbano?

Irán siempre ha dicho que cualquier acuerdo de alto el fuego debe incluir a Líbano, y así se supone que está plasmado en el memorando. De hecho, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que ha ejercido de mediador entre Washington y Teherán, ha asegurado que el cese de las hostilidades afecta también al frente libanés.

El problema es que Israel no se muestra dispuesto a poner fin a su ocupación militar. El propio ministro de Defensa israelí lo dejó claro este lunes: su ejército no retrocederá ni un milímetro. Así pues, teniendo en cuenta que el Gobierno de Beniamin Netanyahu se opone al pacto con Irán, es probable que en las próximas semanas continúen las hostilidades. Y eso, claro, podría hacer descarrilar las conversaciones de paz, que es justo lo que quiere Tel Aviv.

Daniel Rodríguez Caruncho

Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.


Fuente:

www.lavanguardia.com

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