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El Roto vuelve sobre el espejo incómodo del consumismo

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La nueva viñeta firmada por El Roto bajo el título “Consumistas” sitúa de nuevo el consumismo en el centro de la conversación cultural. Publicada en el entorno gráfico de El País, la pieza se inscribe en una trayectoria reconocible: observar comportamientos cotidianos y devolverlos al lector convertidos en pregunta pública. Sin necesidad de convertir el dibujo en consigna, el autor activa uno de los temas más persistentes de la vida contemporánea: la relación entre deseo, compra e identidad.

Andrés Rábago, conocido artísticamente como El Roto, ha construido durante décadas una obra marcada por la austeridad visual, la ironía seca y una mirada crítica hacia los mecanismos sociales y políticos. En ese marco, una palabra como “consumistas” no funciona solo como etiqueta descriptiva. También delimita un campo de tensiones: la presión de adquirir, la promesa de bienestar asociada al mercado y la normalización de hábitos que atraviesan tanto la economía doméstica como la cultura pública.

La relevancia de esta viñeta no procede únicamente del tema elegido, sino del momento en que aparece. El debate sobre la sociedad de consumo convive hoy con preocupaciones sobre sostenibilidad, precariedad, publicidad digital y transformación de los vínculos sociales. En ese contexto, el humor gráfico mantiene una función particular: condensar en una imagen y unas pocas palabras una reflexión que, en otros formatos, exigiría largos desarrollos. Esa economía expresiva explica parte de su fuerza editorial.

El trabajo de El Roto ocupa un lugar singular dentro del humor gráfico español porque evita el comentario circunstancial cerrado y busca una lectura más amplia. Sus viñetas suelen dialogar con la actualidad sin quedar agotadas por ella, lo que permite que asuntos como el consumo, el poder o la desigualdad sean leídos más allá del día concreto de publicación. “Consumistas” se incorpora así a una línea de observación crítica sobre los comportamientos colectivos.

En tiempos de sobreexposición informativa, una viñeta puede actuar como pausa y como síntesis. La pieza recuerda que el consumo no es solo una práctica económica, sino también un lenguaje social que organiza deseos, prioridades y pertenencias. Desde esa sobriedad característica, El Roto vuelve a colocar ante el lector una pregunta sencilla y persistente: qué parte de la vida cotidiana queda definida por aquello que se compra, se desea o se descarta.

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