Por Isaac Hammouch
El Fondo de Abu Dabi para el Desarrollo (ADFD) reafirma su posición en la escena internacional como un actor principal de la solidaridad y del desarrollo socioeconómico. A pesar de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, la institución financiera de los Emiratos Árabes Unidos mantiene el rumbo de sus inversiones, no bajo una lógica de conquista, sino con un espíritu de apoyo continuo a los países en desarrollo. Con más de 9.000 millones de dólares invertidos en el continente africano en medio siglo y decenas de miles de millones distribuidos por todo el mundo, el ADFD se impone como un pilar imprescindible para el financiamiento de infraestructuras, educación y ayuda humanitaria.
Mohamed Saif Al Suwaidi: El arquitecto de una visión humanista
Al frente del ADFD desde 2008, Su Excelencia Mohamed Saif Al Suwaidi es el hombre que encarna y perpetúa esta filosofía fundacional. Con más de treinta años de experiencia en finanzas, economía y gestión de inversiones, ha transformado profundamente la institución, posicionándola como un actor de primer nivel en la escena del desarrollo global. Antes de asumir la dirección general, ya había demostrado su capacidad dentro del Fondo como director del Departamento de Operaciones, donde gestionaba el núcleo de las actividades de la institución.
Hoy en día, Su Excelencia Al Suwaidi compite con múltiples responsabilidades que testimonian la creciente influencia del ADFD en los círculos financieros internacionales. También preside el Comité Ejecutivo de la Oficina de Exportaciones de Abu Dabi (ADEX), el brazo de financiamiento de exportaciones del Fondo. Ocupa un lugar en el consejo de administración de varias instituciones de primer nivel, entre ellas el Emirates Development Bank, el First Abu Dhabi Bank y el Arab Bank for Investment and Foreign Trade. Asimismo, es vicegobernador en el Consejo de Gobernadores del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) y miembro del Consejo Humanitario y Filantrópico Internacional. Forbes lo ha reconocido como una de las figuras más influyentes de las finanzas y el desarrollo en Oriente Medio.
Su visión supera el marco tradicional de la ayuda al desarrollo. Bajo su liderazgo, el ADFD ha asumido los desafíos del siglo XXI al lanzar, en noviembre de 2025, la iniciativa «AI for Development» (IA para el Desarrollo), dotada con 1.000 millones de dólares, cuyo objetivo es implementar la inteligencia artificial en los sectores de la educación, la agricultura y las infraestructuras en África. «La inteligencia artificial es una fuerza real para promover un crecimiento equitativo y un desarrollo sostenible», declaró durante el anuncio realizado en la cumbre del G20. Esta iniciativa ilustra su profunda convicción de que la tecnología y las finanzas, cuando se orientan hacia el ser humano, pueden transformar sociedades enteras.
Un compromiso histórico con el desarrollo global
Creado en 1971 por el Jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, fundador de los Emiratos Árabes Unidos, el ADFD nació de una visión filantrópica: la verdadera prosperidad se construye ofreciendo a los demás los medios para desarrollarse. En más de cincuenta años, el Fondo ha apoyado proyectos en 108 países de África, Asia, América Latina y el mundo árabe.
A escala global, el ADFD alcanzó un financiamiento acumulado de 250.000 millones de dirhams de los Emiratos Árabes Unidos —el equivalente a unos 68.000 millones de dólares— a finales de mil novecientos veinticinco. Esta enorme cantidad se divide en préstamos concesionales otorgados en condiciones muy ventajosas y en subvenciones gubernamentales directas, destinadas principalmente a sectores vitales como las infraestructuras viales, las energías renovables, el agua, la agricultura, la salud y la educación. Solo en 2025, el Fondo financió trece proyectos estratégicos por un valor de 2.200 millones de dirhams, distribuidos en varios países socios en todo el mundo.
África: Un apoyo estructurante y vital
En África, el enfoque del ADFD se distingue por el despliegue de un capital paciente destinado a estructurar las economías locales y a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones, alejándose por completo de las inversiones puramente especulativas. Mohamed Saif Al Suwaidi, director general del ADFD, lo afirmó de manera inequívoca: «La crisis en Oriente Medio no ha modificado nuestra estrategia en África». Esta continuidad testifica una visión a largo plazo que las turbulencias regionales no pueden hacer tambalear.
Burkina Faso ilustra perfectamente esta estrategia de desarrollo integrado. El ADFD financió allí con 10 millones de dólares la presa hidroagrícola de Samendéni. Inaugurada a finales de 2019, esta monumental estructura de 2,9 kilómetros de largo permite almacenar 1.000 millones de metros cúbicos de agua. Más allá de la producción de electricidad, la presa ha hecho posible el desarrollo de 1.500 hectáreas de tierras agrícolas, creando casi 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos y reforzando de manera significativa la seguridad alimentaria en la región. Desde 1998, el ADFD ha financiado tres proyectos en Burkina Faso por un total de aproximadamente 89,6 millones de dirhams, cubriendo los sectores de energía, agua y agricultura.
En el continente, el Fondo también supervisa el avance de importantes obras de infraestructura. En Togo, la rehabilitación de la carretera Sokodé-Bassar, de 62 kilómetros de longitud y financiada con 37 millones de dirhams, está completada al 92%. En Madagascar, la construcción de una carretera de dos carriles de 117 kilómetros acompañada de siete puentes, respaldada por un préstamo concesional de 110 millones de dirhams, progresa al 80%. En Nigeria, el proyecto vial Minna-Bida de 82 kilómetros —la primera inversión del ADFD en este país, por un importe de 165 millones de dirhams— está completado al 45% y se espera que reduzca a la mitad el tiempo de viaje entre ambas ciudades.
Frente a las crisis: Sudán y Palestina
Ante las crisis humanitarias, los Emiratos Árabes Unidos y el ADFD responden presente con una determinación que supera el simple cálculo estratégico. En Sudán, un país devastado por un conflicto destructivo desde abril de 2023, los Emiratos se han impuesto como el segundo mayor donante humanitario después de Estados Unidos, con más de 600 millones de dólares en ayudas de emergencia desde el inicio del conflicto. En febrero de 2026, Abu Dabi anunció una nueva contribución de 500 millones de dólares al Fondo Humanitario para Sudán. Históricamente, el ADFD ha apoyado la economía sudanesa con casi 2.000 millones de dólares en préstamos y subvenciones, financiando sectores que van desde la agricultura hasta la educación, pasando por suministros médicos y farmacéuticos de urgencia.
El compromiso de los Emiratos Árabes Unidos y del ADFD adquiere una dimensión particularmente conmovedora en los territorios palestinos. La Franja de Gaza es hoy en día el principal beneficiario de las ayudas humanitarias emiratíes. Desde el estallido del conflicto en 2023, los Emiratos han proporcionado casi el 50% de toda la ayuda extranjera que ha entrado en el enclave, superando los 3.000 millones de dólares en asistencia. Esta ayuda se ha concretado con el envío de más de 90.000 toneladas de suministros a través de miles de camiones, lanzamientos aéreos y barcos, además del despliegue de hospitales de campaña que han atendido a decenas de miles de pacientes.
Paralelamente a esta emergencia humanitaria, el ADFD lleva a cabo desde 2007 un amplio programa de desarrollo social en Cisjordania, específicamente en las gobernaciones de Hebrón, Ramala, Belén, Jericó y Tubas. Este programa tiene como objetivo construir y rehabilitar infraestructuras esenciales: redes eléctricas, sistemas de agua, carreteras y reparación de escuelas, con el objetivo constante de ofrecer condiciones de vida dignas al pueblo palestino.
Una huella global: De Jordania al Caribe
La acción del ADFD se extiende mucho más allá del continente africano y de las zonas de crisis, llegando a regiones muy diversas con proyectos adaptados a las necesidades locales. En Jordania, el Fondo pone el énfasis en el capital humano. El ADFD inauguró recientemente cinco nuevos edificios universitarios —facultades de ingeniería, economía, farmacia y ciencias de la enfermería— financiados con 21,8 millones de dólares. Estos proyectos se inscriben en un programa más amplio de 126 millones de dólares destinado a modernizar 27 infraestructuras universitarias jordanas, aumentando la capacidad de acogida de los estudiantes y mejorando la calidad de la educación superior. Desde 1974, el ADFD ha financiado proyectos estratégicos en Jordania por un total de aproximadamente 1.770 millones de dólares.
In las regiones insulares vulnerables al cambio climático, el ADFD es un pionero de la transición energética. A través del Fondo Emiratos-Caribe para las Energías Renovables, dotado con 50 millones de dólares, la institución financia proyectos solares y eólicos en 16 países caribeños. Estas iniciativas, complementadas por un fondo similar para el Pacífico, permiten a estas naciones reducir su costosa dependencia de los combustibles fósiles importados, asegurando su suministro eléctrico. A través de su histórica asociación con la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA), el ADFD ha movilizado cientos de millones de dólares en préstamos concesionales para financiar 26 proyectos de energía limpia en 21 países, llevando la electricidad a más de 4,5 millones de personas.
Un nuevo rumbo: Movilizar los capitales privados
Ante el creciente endeudamiento de los países africanos —la deuda pública del continente alcanzó aproximadamente el 62% del PIB en 2025, frente al 37% en 2012— el ADFD adapta su estrategia. El objetivo es ahora catalizar las inversiones del sector privado, utilizando los financiamientos públicos como palanca para la mitigación de riesgos. La financiación combinada (blended finance), que une capitales públicos, filantrópicos y privados, está en el centro de este nuevo enfoque. Al hacer que los proyectos de infraestructura africanos sean más atractivos para los inversores institucionales, el ADFD ambiciona multiplicar su impacto sin agravar la deuda de los Estados socios. El lanzamiento de la plataforma UAE-Africa Gateway, que ofrece al sector privado emiratí el acceso a más de 100 proyectos listos para ser financiados en África, ilustra concretamente esta evolución estratégica.
Conclusión
Lejos de los discursos sobre la dominación económica, la estrategia del Fondo de Abu Dabi para el Desarrollo se articula en torno a una asociación a largo plazo con los países beneficiarios. Ya sea construyendo presas vitales en Burkina Faso, apoyando la educación en Jordania, electrificando el Caribe o distribuyendo ayuda humanitaria vital en Gaza y en Sudán, el ADFD demuestra que las finanzas pueden y deben ser un poderoso instrumento de solidaridad internacional y de desarrollo sostenible. Como recordaba el Jeque Zayed, fundador de la nación emiratí: «No hay ningún beneficio real para nosotros en la riqueza que poseemos si esta no llega también a aquellos que la necesitan, dondequiera que se encuentren, independientemente de su nacionalidad o de sus creencias».




