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Canarias ha dado un paso sumamente decisivo y significativo en defensa del derecho fundamental a la salud laboral de uno de los colectivos más feminizados, vulnerables y precarizados dentro del sector de la Hostelería en España: las camareras y camareros de piso. Este avance representa un reconocimiento explícito y necesario a las condiciones laborales de un grupo profesional que históricamente ha estado expuesto a importantes riesgos físicos y psicosociales.
En este contexto, el Parlamento de Canarias ha aprobado recientemente una modificación fundamental en la Ley de Ordenación del Turismo, normativa que establece la obligatoriedad para los establecimientos de alojamiento turístico de contar con equipamientos específicos para mejorar las condiciones de trabajo. En concreto, esta modificación exige la instalación de camas elevables mecánicas, aparatos diseñados para facilitar el manejo de las camas por parte de las camareras y camareros, así como la incorporación de carros motorizados destinados al traslado eficiente y seguro de textiles y artículos de limpieza. Esta regulación, que se recoge detalladamente en el artículo 44 de dicha ley, contempla además la obligación por parte de las empresas de realizar estudios de tiempo que permitan medir con precisión la carga de trabajo efectiva que soportan estos profesionales.
Esta nueva normativa en Canarias no surge de manera aislada, sino que se suma a una regulación similar que ya fue implantada hace siete años en las Islas Baleares, lo que constituye una respuesta concreta y efectiva a las reivindicaciones que durante años ha venido planteando el sindicato CCOO Servicios. Este sindicato, en su compromiso con la mejora de las condiciones laborales, tiene previsto trasladar estas propuestas legislativas a las mesas de diálogo social que se celebran con las consejerías de turismo en las diferentes comunidades autónomas. El objetivo es claro: lograr que este modelo de regulación se extienda y consolide en toda España, promoviendo así uniformidad y mejoras en todo el sector.
Dentro de las principales demandas que CCOO Servicios continúa impulsando se encuentra también la implantación de los conocidos como coeficientes reductores, mecanismos que permiten adelantar la edad de jubilación para estas trabajadoras y trabajadores. Este colectivo, que debe enfrentarse diariamente a un entorno laboral caracterizado por una elevada exigencia tanto física como mental, sufre con frecuencia la aparición de graves problemas de salud, especialmente de carácter ergonómico, como las lesiones musculoesqueléticas. Además, se enfrentan a riesgos psicosociales, y en ciertos casos también a riesgos derivados de la exposición a agentes químicos y biológicos, lo que refuerza la necesidad de adoptar medidas que mitiguen estos efectos nocivos.
El secretario general de CCOO Servicios de Canarias, Borja Suárez Sánchez, ha valorado esta medida calificándola como un verdadero “hito histórico” y una “gran victoria en el territorio”. En sus palabras destacó la importancia de que esta ley no quede solo en el papel, sino que se implemente de manera efectiva en cada establecimiento hotelero. “Ahora nos queda llevarlo al terreno, llevarlo hotel por hotel para que esta ley se pueda aplicar y encontremos una mejora sustancial para nuestras compañeras que tanto lo merecen”, señaló Suárez Sánchez, subrayando la necesidad de un acompañamiento cercano para garantizar el cumplimiento y los beneficios reales.
Camareras de piso, un colectivo especialmente vulnerable
El empleo relacionado con las camareras de piso en España ha alcanzado cifras aproximadas de unas 113.000 personas en el cuarto trimestre de 2025, según los datos más recientes disponibles y contrastados por fuentes oficiales. Esta cifra refleja la importancia y la presencia notable de este grupo laboral dentro del sector turístico.
La feminización del sector es manifiestamente elevada, manteniéndose en torno al 91% de mujeres, lo que equivale a aproximadamente 103.000 personas, frente a un 9% de hombres, unos 10.000 en total. Además, cabe destacar que un 54% de las trabajadoras son extranjeras, lo que supone 56.000 personas en este colectivo, y dentro de este grupo, un 43% tienen más de 45 años, es decir, aproximadamente 24.000 mujeres mayores de esta edad.
En conjunto, esta realidad implica que alrededor del 21% de la plantilla total, es decir, unas 24.000 personas, corresponde a mujeres extranjeras mayores de 45 años, un grupo claramente identificado como especialmente vulnerable dentro del mercado laboral por su combinación de edad, género y nacionalidad, que condiciona de manera significativa su situación laboral y personal.
En el archipiélago canario, el sector de las camareras de piso presenta una concentración particularmente elevada en comparación con otras regiones. En total, se emplean unas 32.000 personas, lo que representa casi un tercio del total nacional, concretamente el 28%. Esta concentración resalta la relevancia económica y social del sector en este territorio.
De este total, 19.000 trabajadores se encuentran en la provincia de Las Palmas, mientras que 13.000 lo hacen en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. En la comunidad canaria, el 83% de la plantilla está compuesto por mujeres, unas 27.000, de las cuales un 45% son extranjeras. Además, de estas mujeres extranjeras, la mitad supera los 45 años, lo que equivale a unas 6.000 personas. Todos estos datos reflejan una situación estructural marcada por variables determinantes como la edad, el género y el origen, que configuran las condiciones particulares a las que se enfrenta este colectivo en Canarias.
En términos relativos, se puede señalar que aproximadamente el 18% del total de camareras de piso en Canarias, alrededor de 6.000 personas, son mujeres extranjeras mayores de 45 años, un dato que ilustra claramente la realidad social y laboral del territorio, con sus características específicas y desafíos propios.
Es importante enmarcar esta evolución dentro del contexto más amplio reflejado en un informe publicado por CCOO Servicios en mayo de 2024. Este informe ya advertía sobre el impacto persistentemente negativo que la pandemia de COVID-19 tuvo en el sector, así como la insuficiente recuperación del empleo en años recientes. Antes de la crisis sanitaria, en el año 2019, el sector contaba con aproximadamente 107.000 personas ocupadas. Sin embargo, esta cifra descendió a 101.000 en 2023 y cayó aún más hasta situarse en 84.000 durante el primer trimestre de 2024. En ese momento, la feminización del sector seguía siendo muy alta, con un 93% de mujeres, unas 78.000 personas. De ellas, un 32%, aproximadamente 25.000, eran extranjeras y más de la mitad, un 52% superaban los 45 años.
Todos estos datos han sido obtenidos a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA), una fuente oficial y rigurosa que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) y han sido facilitados, analizados y elaborados por el gabinete de estudios de la Federación de Servicios de CCOO, lo que garantiza la fiabilidad y exactitud de la información presentada.
Estas cifras y estadísticas no solo ilustran la evolución cuantitativa del empleo en el sector, sino que ponen también de manifiesto la persistencia de profundas desigualdades estructurales que condicionan el trabajo y las condiciones laborales de estas profesionales, fundamentadas en diferencias de género, edad y origen.
En este sentido, desde CCOO Servicios se continúa trabajando de forma constante y comprometida para dignificar y mejorar las condiciones laborales de uno de los colectivos más feminizados y precarizados del sector turístico. Se apuesta firmemente por extender el modelo regulatorio que ha empezado a consolidarse en Canarias y Baleares a todas las comunidades autónomas de España, además de seguir impulsando la implementación de los coeficientes reductores que permitan adelantar la edad oficial de jubilación para estas trabajadoras y trabajadores.
En un entorno laboral que presenta una alta exigencia tanto física como mental, es fundamental que la salud laboral, la ergonomía y la prevención de riesgos laborales pasen a ser, sin más demora, aspectos prioritarios y garantizados en el sector turístico español, dejando de ser así una asignatura pendiente para buena parte de la industria. Solo de este modo se podrá asegurar un futuro más justo y saludable para estas trabajadoras esenciales.
Fuente:
www.nuevatribuna.es



