Un autor siempre corre el riesgo de ser víctima de su propio éxito. El escritor escocés Alan Parks sacó el año pasado ‘Cielo rojo sobre Glasgow’, que pone fin al ciclo de seis novelas protagonizadas por Harry McCoy. No sabemos si Parks … ha decido matar a McCoy o se trata de un paréntesis, pero su última entrega supone el comienzo de una nueva serie que gira en torno a Joseph Gunner, un expolicía de ascendencia sueca.
Tanto McCoy como Gunner hacen su trabajo en las calles de Glasgow, la ciudad natal de Parks y epicentro de toda su ficción. McCoy es un policía que bebe, fuma y consume cocaína, siempre al borde de la ley. Ha tenido una infancia traumática. Es áspero e impulsivo. Corren los agitados años 70 y ha perdido la fe en la humanidad. Tiene una estrecha amistad con un gángster llamado Stevie Cooper, que le ayuda cuando está en apuros.
Gunner tiene un perfil distinto. Regresa a Glasgow en mayo de 1941 tras haber sido herido en el frente en tierras francesas. Carece de futuro y de un medio para ganarse la vida, su novia le ha abandonado y está traumatizado por la muerte de sus compañeros. Padece una grave lesión en una pierna y ha perdido la visión en un ojo. Necesita inyectarse morfina para soportar el dolor.
‘Cielo rojo sobre Glasgow’ comienza cuando Gunner se encuentra con Drummond, su antiguo jefe, que le está esperando en la estación. No albergan ninguna simpatía, pero Gunner se ve forzado a aceptar la investigación sobre un cadáver hallado entre los escombros de un edificio bombardeado. El título de la novela hace referencia a las incursiones continuas de la Luftwaffe sobre la ciudad escocesa, que provocan la muerte de centenares de personas y siembran el terror.
El cuerpo mutilado resulta ser de un prisionero alemán, según descubre el forense por la factura de la dentadura. Los pasos de Gunner se encaminan a un campo de internamiento, donde se topa con un muro de silencio. Todo se complica cuando descubre que hay agentes del servicio secreto que interfieren su investigación e intentan apartarle mediante su reincorporación al Ejército. Gunner llega a la conclusión de que todo está relacionado con el aterrizaje de Rudolf Hess, el lugarteniente de Hitler, que ha huido de Alemania para negociar un inverosímil plan de paz cuando Inglaterra está devastada por los bombardeos.
El autor hace un retrato muy negativo de una clase dirigente británica, que intenta sacar provecho de una guerra que está masacrando a la población
En las últimas páginas de la novela, la acción gira en torno a un complot del ‘establishment’ británico para deponer las armas frente aHitler mientras Gunner huye de una persecución policial e intenta evitar el asesinato de su hermano. Una trama demasiado complicada en la que el lector se pierde en algunos momentos, aunque la obra merece la pena por la convincente descripción de los horrores de la guerra y el pánico de la población.
Hay en esta novela un dilema moral entre el deber patriótico y los intereses personales de Gunner, un hombre maltratado por la vida y con una relación problemática con sus jefes. El autor hace un retrato muy negativo de una clase dirigente británica, que intenta sacar provecho de una guerra que está masacrando a la población. Igualmente, afila sus dardos contra los servicios secretos, que practican un doble juego que revela su cinismo. El único personaje idealista de la acción es el hermano de Gunner, afiliado al comunismo, que está dispuesto a morir para salvar la patria. Por el contrario, Drummond, el jefe de la policía, es un corrupto, que trafica con contrabando y sirve a un peligroso mafioso local.
Parks nació en Glasgow en 1963, cursó estudios de Filosofía y trabajó para la industria musical durante dos décadas. Hacía fotografías y vídeos, colaborando con Enya, All Saints y New Order. Publicó su primera novela, ‘Enero sangriento’, en 2017 tras escribir un libro sobre la vivienda social.
La virtud más destacada de Parks como narrador es su sentido del ritmo y de la progresión de la trama. Nunca aburre y nunca moraliza. Sus personajes son gánsteres, borrachos, soplones y policías corruptos, peores que los propios delincuentes. Hay en sus narraciones una inspirada recreación de los rincones más oscuros de Glasgow que recuerda mucho a la presencia de Edimburgo en las novelas de Ian Rankin. Habrá que esperar a una nueva entrega para saber si Parks continúa el camino abierto en ‘Cielo rojo sobre Glasgow’, una novela entretenida y original pese a su excesiva ambición.
Fuente:
www.abc.es



