La líder del Kuomintang revive las relaciones con China

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Cheng Li-Wun, lideresa del Kuomintang y de la oposición en Taiwán, visita el mausoleo de Sun Yat-Sen durante su viaje a China entre el 7 y el 12 de abril. Fuente: 中国新闻社 – bajo CC BY 3.0

La líder de la oposición de Taiwán, Cheng Li-Wun, ha realizado una visita a China con el objetivo de reducir las tensiones entre ambos lados del estrecho e impulsar un diálogo que llevaba casi una década congelado.

La iniciativa, además, se produce en un momento crítico en el ámbito interno de Taiwán: el Kuomintang (KMT) mantiene un bloqueo parlamentario a la propuesta del Ejecutivo de aprobar un presupuesto militar especial de 40.000 millones de dólares para el periodo 2026-2033.

Cheng Li-Wun en China

Este encuentro ha marcado el primer contacto de alto nivel entre China y el Kuomintang, principal partido opositor taiwanés, desde la visita de Hung Hsiu-chu en 2016. Cheng calificó su recorrido por Nanjing, Shanghái y Pekín como un “viaje pacífico”.

Su objetivo es –intentar– mejorar la estabilidad en el estrecho de Taiwán, una zona donde las operaciones aereonavales del Ejército Popular de Liberación (EPL) son ya una constante diaria y donde el riesgo de una escalada está siempre presente.

El viaje es especialmente relevante, ya que, si bien Pekín rechaza al Ejecutivo del Partido Democrático Progresista (PDP) por su postura soberanista, mantiene relaciones fluidas con el KMT, formación que aboga por un mayor acercamiento comercial y diplomático bilateral.

Durante el encuentro en el Gran Palacio del Pueblo, Xi Jinping subrayó que los lazos históricos y culturales entre ambos lados del estrecho son “inseparables” y reiteró que la unificación es una “inevitabilidad histórica” bajo el principio de “Una Sola China”, basado en el Consenso de 1992.

Para ampliar: Taiwán, un duelo de presiones

Dicho acuerdo establece que ambos actores reconocen la existencia de una única nación, si bien difieren en la interpretación: para el KMT, es la República de China (Taiwán); para el Partido Comunista, la República Popular China. Bajo el marco del “rejuvenecimiento nacional chino», Xi busca proyectar que la solución al conflicto debe quedar exclusivamente en manos del pueblo chino, sin injerencias externas.

Por su parte, Cheng defendió el diálogo para evitar “la confrontación directa”, planteando la situación actual como una disyuntiva entre “la paz y la guerra”. Entre sus propuestas destaca una “solución institucional” como mecanismo de cooperación que, en caso de victoria del KMT en las elecciones de 2028, podría impulsar las negociaciones bilaterales.

Incluso plantea, llegado el caso, invitar a Xi a visitar una de las islas periféricas de Taiwán próximas a la costa china, algo que el gobierno de Taipéi considera un paso previo a «eliminar a Taiwán del mapa».

En total, las cinco propuestas concretas que presentó Cheng buscan un desarrollo “irreversible” para lograr una reconciliación entre Pekín y Taipei siguiendo la idea de alcanzar la confianza política mutua. Asimismo, destacan varias declaraciones de la líder del KMT, como cuando afirmó que «nadie quiere ver a la próxima generación de Taiwán ir al campo de batalla».

En su visita a China, Cheng también aprovechó la ocasión para visitar Nanjing, donde se encuentra el mausoleo de Sun Yat-Sen, el primer presidente de la República de China y fundador del KMT en 1925.

Encuesta sobre la percepción identitaria en Taiwán desde 1992 hasta 2025. Encuesta sobre la percepción identitaria en Taiwán desde 1992 hasta 2025.
Encuesta sobre la percepción identitaria en Taiwán desde 1992 hasta 2025. Fuente: National Chengchi University

Por otro lado, la reunión puso de manifiesto cómo China trata de influir en la política de Taiwán, ganar el apoyo de los partidos más receptivos a la postura de Pekín y promover una visión de identidad china compartida entre ambos territorios.

Sin embargo, es posible que el mensaje de Xi tenga dificultades para calar entre los votantes taiwaneses, ya que las encuestas muestran un aumento sostenido de la identidad exclusivamente taiwanesa (62%). Solo una tercera parte de la población de la isla (31,7%) se identifica como china y taiwanesa, porcentaje que se reduce al 3,8% entre quienes se consideran únicamente chinos.

En este contexto, la cumbre aplazada al 14 y 15 de mayo entre Donald Trump y Xi Jinping debe entenderse como una palanca táctica dentro de la competencia entre Pekín y Washington, principal aliado y proveedor de armas de Taiwán. 

Al promover un diálogo con la oposición taiwanesa, la potencia asiática intenta erosionar la idea de que la estabilidad del estrecho depende exclusivamente de la disuasión militar. Al mismo tiempo, busca proyectar la posibilidad de una vía política y condicionar indirectamente la política estadounidense de apoyo armamentístico a Taipéi.


Fuente:

www.descifrandolaguerra.es

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