El Ejecutivo estudia una revisión de las condiciones exigidas para la autorización de centros de datos en España ante las preocupaciones sobre el impacto en la factura eléctrica. La normativa en discusión, impulsada por el Gobierno, introdujo requisitos más estrictos que el sector considera difíciles de cumplir y que han generado tensiones entre inversores y administraciones.
Las exigencias se vinculan, en buena medida, a la capacidad de los proyectos para no provocar subidas generalizadas en el precio de la energía ni a saturar la red en puntos sensibles. Fuentes oficiales indican que el Ejecutivo está dispuesto a modular esas condiciones cuando los promotores acrediten mecanismos claros para evitar incrementos en la factura doméstica y planes de gestión de demanda y eficiencia energética.
El sector de los centros de datos ha reclamado cambios desde que se presentaron las líneas maestras de la regulación, argumentando que unas barreras demasiado altas podrían frenar inversiones significativas. Empresas del ramo estiman que el desarrollo del parque español podría movilizar cerca de 67.000 millones de euros en los próximos años, cifra que ha intensificado el debate sobre el equilibrio entre atracción de capital y protección del consumidor y del suministro eléctrico.
Los responsables de la redacción normativa barajan fórmulas que permitan priorizar proyectos con menor impacto sobre la red o que incorporen compromisos concretos de eficiencia y autoconsumo. El resultado de este diálogo determinará si la normativa queda finalmente endurecida o se introducen exenciones y criterios más flexibles para proyectos considerados de alto valor estratégico. En los próximos meses, las modificaciones en el texto y la negociación con las partes implicadas marcarán la capacidad de España para atraer inversiones sin comprometer la estabilidad del sistema eléctrico.




