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Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se disputan la presidencia de Brasil

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Las elecciones presidenciales en Brasil tienen dos grandes figuras con opciones: Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Fuente: Lula Oficial – bajo CC BY-SA 2.0

El próximo 4 de octubre se celebrarán las elecciones presidenciales en Brasil, en un contexto regional marcado por el avance de la extrema derecha y la creciente injerencia estadounidense e israelí.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva buscará un cuarto mandato al frente del Palacio de Planalto, con una candidatura que aspira a consolidar el ciclo reiniciado en 2023 tras derrotar al bolsonarismo y recuperar las líneas básicas de los 13 años de gobiernos “petistas” entre 2003 y 2016. 

Al mismo tiempo, Lula se presenta como un dique frente al ascenso de las derechas latinoamericanas; de hecho, el oficialismo del Partido de los Trabajadores (PT) ha insistido en el carácter internacional de estos comicios.

Además de la disputa por la presidencia, el proceso electoral definirá la correlación de fuerzas en el Congreso y en los gobiernos estatales, en un momento en el que América Latina ocupa un lugar central en la política exterior de Donald Trump y en el que, por extensión, Brasil vuelve a adquirir un papel destacado en la política global.

Del otro lado, la oposición encabezada por Flávio Bolsonaro intenta capitalizar el apoyo externo con un discurso centrado en la seguridad, los valores conservadores y el respaldo de sectores evangélicos.

Luiz Inácio Lula da Silva

El Partido de los Trabajadores oficializó la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva durante una convención nacional celebrada en São Paulo, confirmando que el actual presidente buscará un cuarto mandato en la que será su séptima candidatura presidencial. De imponerse en los comicios, Lula alcanzaría 16 años al frente del Ejecutivo brasileño, una cifra solo superada por Getúlio Vargas en la historia contemporánea del país.

Tras las derrotas sufridas en las elecciones presidenciales de Brasil en 1989, 1994 y 1998, Lula conquistó el gobierno en 2002 y fue reelegido en 2006. Después de pasar 580 días en prisión, fruto de un exitoso proceso de lawfare en su contra, y recuperar posteriormente sus derechos políticos, regresó al poder en 2022, convirtiéndose nuevamente en líder de la izquierda brasileña y en uno de los grandes iconos de la izquierda latinoamericana.

Durante sus dos primeros mandatos, Lula impulsó una política exterior orientada a ampliar la autonomía estratégica de Brasil mediante una estrategia de diversificación de alianzas y fortalecimiento de los mecanismos de integración regional.

Para ampliar: Complot golpista en Brasil: Bolsonaro buscó establecer un régimen militar

Su gobierno promovió la consolidación de espacios como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), reforzó el Mercosur y situó a Brasil como uno de los principales impulsores de los BRICS, combinando una intensa diplomacia sur-sur con una relación pragmática con las potencias occidentales.

Esa proyección internacional convirtió al país en un actor de referencia para América Latina y en un interlocutor cada vez más influyente en los principales foros multilaterales. Brasil fue, evidentemente, uno de los principales impulsores del latinoamericanismo de los gobiernos de la “marea rosa” de izquierdas.

La campaña electoral pivotará parcialmente alrededor de la injerencia de Washington y otros gobiernos como Buenos Aires en favor de Flávio Bolsonaro. Lula da Silva buscará mantener un perfil alto poniendo en valor la defensa de la autonomía estratégica latinoamericana. 

En el plano interno, necesitará superar el mayor punto débil de la izquierda brasileña: su relación con el electorado evangélico. Consciente del peso creciente de estas iglesias, que representan cerca de un tercio del padrón electoral, el oficialismo ha comenzado a desarrollar un discurso más específico para ese segmento, a priori cooptado por el imaginario bolsonarista. 

Flávio Bolsonaro

La principal alternativa al oficialismo en las elecciones presidenciales de Brasil será Flavio Bolsonaro, quien aspira a recuperar el poder para el espacio político construido alrededor de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Flávio Bolsonaro es senador desde el año 2019, y previamente había sido legislador en Río de Janeiro.

Alineado con la derecha radical continental, Bolsonaro ha recibido el apoyo de grandes nombres propios de América Latina como el propio Javier Milei o Abelardo De La Espriella, recientemente electo presidente de Colombia.

Su candidatura concentra buena parte del voto conservador y mantiene una posición especialmente sólida entre los hombres, los votantes evangélicos, los electores de entre 25 y 44 años y los estados del sur del país.

Las encuestas continúan mostrando un escenario altamente dividido. Los distintos sondeos sitúan a Lula por delante tanto en primera como en segunda vuelta, aunque con diferencias relativamente ajustadas en comparación con otros procesos electorales.

El presidente conservaría una amplia ventaja en el nordeste, entre los sectores de menores ingresos y entre los votantes con mayor nivel educativo, mientras la oposición domina en estados tradicionalmente conservadores como Paraná. Minas Gerais, considerado históricamente el principal termómetro electoral brasileño, aparece en situación de empate técnico.

Encuesta sobre las elecciones en Brasil. Encuesta sobre las elecciones en Brasil.
Encuesta sobre las elecciones en Brasil. Fuente: AtlasIntel

Según la encuestadora AtlasIntel, en la prácticamente asegurada segunda vuelta, Lula da Silva contaría con cerca de un 49% de intención de voto. Su proyección de apoyos sería tal debido a una conjunción de dos fenómenos: de un lado, la propia tracción de quien es, con toda probabilidad, la figura política más importante del siglo XXI latinoamericano; de otro lado, el rechazo que genera entre amplias capas de votantes no-petistas un eventual retorno de los Bolsonaro al gobierno.

El mismo informe expone que Flávio Bolsonaro tendría un suelo de 43% en ese mismo ballotage, relativamente lejos del actual mandatario. El 8% de indecisos y el precedente de 2022, donde la mayoría de encuestas vaticinaron varios puntos menos de los que finalmente obtuvo Jair Bolsonaro, obligan al oficialismo brasileño a conservar bastante cautela de cara a octubre. 

El resultado no solo definirá el rumbo político de Brasil durante los próximos cuatro años, sino también el equilibrio de fuerzas entre los proyectos progresistas y la nueva derecha en América Latina.


Fuente:

www.descifrandolaguerra.es

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