A principios del mes de julio, el crespón violáceo de la carabela portuguesa ya había empezado a asomar entre las olas de la costa vasca. Más de un mes después, en plena temporada de verano, la detección de esta ‘falsa medusa’ se extiende desde Asturias … por toda la costa cantábrica, provocando la alarma entre los bañistas y la activación de los protocolos con los que cuentan las distintas instituciones. Solo el martes, el Ayuntamiento de San Sebastián informó de 120 atenciones sanitarias en las tres playas de la ciudad. Lejos de amainar, la oleada de avistamientos de este organismo ha hecho que este jueves decenas de playas de Vizcaya y Guipúzcoa hayan tenido que colocar la bandera roja prohibiendo el acceso al baño como medida de prevención para evitar la peligrosa picadura urticante del animal, que ya ha derivado en hospitalizaciones, al menos, en el País Vasco.
Bermeo, Lemóniz, Ondarroa, Bakio, Ea, Guecho, Lequeitio… las playas de todos estos municipios vascos han colgado avisos por la «presencia de carabelas portuguesas» en el agua. La Physalia Physalis es una de las cuatro especies que existen y la que mayormente llega hasta la costa española, que cuenta con decenas de tentáculos que pueden llegar a los 10 metros de longitud. Tal y como explicó a ABC Laura Prieto, del instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, aunque suela confundirse con una medusa, «no es un único animal, sino una colonia de organismos como si fuera un edificio flotante». El más grande de ellos es el neumatóforo (el flotador o vela característicos) y, colgado de él, tiene cientos de organismos que cumplen tareas diferentes dentro de las funciones de supervivencia y reproducción propias de cualquier ser vivo.
En el País Vasco, son los socorristas, pertenecientes a la Cruz Roja en el área vizcaína y a la empresa Neo Instalaciones Deportivas en la guipuzcoana, quienes dan la voz de alarma y transmiten la información de su presencia (o no) para que sea actualizada en las plataformas ‘Playas de Vizcaya’ y ‘NikHondartzak’. Ambas dependen de las Diputaciones forales. Eso sí, esta semana el Ayuntamiento de San Sebastián, que ha tratado de transmitir normalidad ante la alerta generada después de prohibir el miércoles el baño tanto en la Zurriola, como en La Concha y Ondarreta, recordaba que la «referencia oficial es siempre la señalización mediante las banderas» en cada playa: «El protocolo de actuación se aplica en función de la evolución de la jornada, del número y tamaño de los ejemplares detectados y del criterio de los equipos de socorrismo».
Es conforme a dicho protocolo que los responsables de socorrismo toman las decisiones pertinentes. Estas únicamente llegan al extremo de cerrar una playa en «una situación de riesgo elevado», como se viene produciendo la última semana. En ese sentido, desde el Ayuntamiento de San Sebastián, que está siendo una de las ciudades con mayor afección, recuerdan que «a pesar de la presencia significativa de carabelas en algunos momentos, el número de asistencias por picaduras que se está registrando es reducido en relación con el elevado volumen de bañistas y con los ejemplares detectados en las playas. Además, la gran mayoría de las atenciones realizadas están siendo de carácter leve». El viernes de la semana pasada, el Departamento de Salud del Gobierno vasco, informó de tres hospitalizaciones.
Si bien su lugar original es el Atlántico central, el porqué de que estos «sifonóforos» termine en la costa responde a sus propias caracteristicas junto a los cambios en los vientos marinos. «Los vientos del cuadrante Oeste-Norte transportan los objetos flotantes hacia la costa, de modo que es más habitual recoger cualquier objeto flotante (basuras, troncos, medusas, etc.) en nuestras playas y costas con la presencia de dichos vientos. La sucesión de fuertes temporales en el golfo de Vizcaya y/o la ocurrencia de huracanes con fuertes vientos al otro lado del Atlántico (Florida y alrededores), propician varamientos en nuestras costas no sólo de medusas sino también de delfines, ballenas, focas, tortugas, aves, etc», explica Javier Franco, investigador principal de la Fundación OceanográficaAzti Tecnalia.
Fuente:
www.abc.es



