InicioPolíticaEl caso Ayoub Aïssiou: una extradición con fuertes resonancias políticas

El caso Ayoub Aïssiou: una extradición con fuertes resonancias políticas

Publicado:

Desde el 25 de julio de 2026, Ayoub Aïssiou se encuentra detenido en un centro de internamiento de Barcelona, a la espera de un procedimiento de extradición a Argelia. Sin embargo, este hombre no ha cometido ningún delito. No es un terrorista ni un criminal, sino un objetivo político del régimen argelino. ¿Su único delito? Haber osado desafiar, a través de su compromiso mediático y su apoyo a la oposición democrática, a un sistema que aplasta cualquier voz disidente.

Un opositor pacífico, víctima de un ajuste de cuentas político

Residente en Francia desde 2019 y con libertad de circulación entre el país galo y España, Ayoub Aïssiou nunca había tenido problemas hasta ahora. Las múltiples órdenes de detención internacional emitidas contra él —al igual que las que se dirigen a decenas de otros opositores argelinos en el extranjero— han sido rechazadas sistemáticamente por la Interpol, precisamente por su carácter eminentemente político. Sin embargo, el régimen argelino, en una maniobra cínica, ha instrumentalizado los acuerdos bilaterales con España para lograr su detención, aprovechando un oportuno acercamiento diplomático.

Esta estrategia se enmarca en la continuidad de una política de represión sistemática. ¿Cómo olvidar que generales notoriamente corruptos, como Habib Chentouf y Ghali Belksir —respectivamente exjefe de la primera región militar en España y excomandante de la gendarmería nacional en Francia—, gozan de total impunidad a pesar de condenas militares por deserción, malversación de fondos públicos, evasión fiscal y blanqueo de dinero? ¿O que a Lotfi Nezzar, hijo del exministro de Defensa Khaled Nezzar (él mismo condenado en rebeldía a veinte años de prisión por delitos económicos), se le anularon pura y simplemente sus condenas por transferencia ilegal de divisas y blanqueo de capitales tras su regreso a Argelia en diciembre de 2020?

La justicia argelina, a la que los propios argelinos se refieren con ironía como la «justicia del teléfono», no es más que un instrumento al servicio de los poderosos. Se encarniza con los opositores mientras hace la vista gorda ante los crímenes de los hombres de uniforme y sus allegados.

Ayoub Aïssiou, chivo expiatorio de un régimen contra las cuerdas

Las acusaciones vertidas contra Ayoub Aïssiou carecen de todo fundamento jurídico. Responden a una venganza política orquestada por el tándem Tebboune-Chengriha, que nunca perdonó a este periodista el apoyo brindado, a través de su canal de televisión Algeria One, al candidato rival de Abdelmadjid Tebboune (candidato oficial del ejército) en las elecciones presidenciales de diciembre de 2019. El cierre arbitrario de la cadena y la incautación de sus equipos no fueron suficientes: el régimen, sediento de venganza, llegó al extremo de exigir su extradición, a pesar de que jamás ha infringido ley alguna.

Fiel a sus convicciones democráticas, Ayoub Aïssiou reiteró su compromiso en las presidenciales de septiembre de 2024 al apoyar a Saïda Neghza, la figura de la oposición más decidida frente al presidente saliente. Hoy en día, esta última cumple una condena de cuatro años de prisión, junto a otros tres candidatos encarcelados por haberse atrevido a desafiar al poder.

España ante una elección histórica: dignidad o complicidad

Que regímenes autoritarios, conocidos por sus violaciones sistemáticas de los derechos humanos, soliciten hoy a España —un Estado de derecho respetado— que les sirva de ejecutor para sus bajas maniobras, debería indignar a cualquier conciencia democrática. Al gobierno argelino, que encarcela, tortura y asfixia las libertades fundamentales, le tiene sin cuidado el descrédito que arrojaría sobre España si saliera con la suya.

Una vez entregado, Ayoub Aïssiou sufrirá la misma suerte que Guermit Bounouira, extraditado por Turquía en julio de 2020 y actualmente detenido en condiciones inhumanas tras haber sido condenado a muerte (pena conmutada por cadena perpetua). ¿Y qué fue del exgendarme Mohamed Abdallah, extraditado el 22 de agosto de 2021 tras sufrir las vejaciones más inhumanas? ¿O de Mohamed Benhalima, extraditado de España en marzo de 2022, cuyas torturas, violencia sexual, aislamiento prolongado y palizas continuadas han sido documentados por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y Al-Karama?

Extraditar a Ayoub Aïssiou equivale a condenarlo a una muerte lenta en nombre de un petróleo del que Argelia amenaza con privar a Europa. Es malvender el honor de un país que se enorgullece de sus valores a cambio de unas gotas de oro negro. Es infligir a su familia —una madre destrozada, un padre hundido, una esposa desesperada y unos hijos pequeños que crecerán sin entender por qué les arrebataron a su padre— un sufrimiento inútil y cruel.

Un llamamiento solemne a la razón y a la justicia

Hacemos un llamamiento a la sabiduría de la justicia catalana, a la lucidez del pueblo español y a la memoria histórica de España, que supo en el pasado resistir la presión de los regímenes más oscuros. Argelia no es un socio fiable, y mucho menos un aliado respetuoso con los derechos humanos. Su régimen, denunciado repetidamente por el Parlamento Europeo como una «dictadura de matones», no merece condescendencia alguna.

España tiene una opción: ponerse del lado de los verdugos o del de las víctimas. Le pedimos que elija la dignidad.

El Comité de Apoyo a Ayoub Aïssiou

Artículos relacionados

Publicidadspot_img

Artículos recientes

spot_img