Críticas a la sentencia del Supremo
Datos del control de la migración irregular
Nueva hoja de ruta para la cooperación migratoria con Europa
Marruecos asume su parte en la gestión migratoria compartida
En el marco de su papel como socio clave de España en el control de los flujos migratorios hacia Ceuta y el resto de las fronteras del norte de África, Marruecos ha reafirmado su compromiso en la lucha contra la inmigración irregular, instando a redefinir las reglas de la cooperación migratoria con Europa.
Críticas a la sentencia del Supremo
Una fuente gubernamental marroquí afirmó en Rabat que la sentencia del Tribunal Supremo español no puede desmantelar el dispositivo de lucha contra la inmigración irregular y culpabilizar a Marruecos por las consecuencias.
Según la misma fuente, la “barrera migratoria” no cayó por la acción de las mafias, sino por una decisión judicial española que debilitó el sistema de disuasión. Marruecos, subrayó, en esta línea que “nunca ha incumplido sus compromisos y responsabilidades”.
La fuente se refirió a la decisión adoptada el 8 de julio por el Tribunal Supremo español, que estableció que la llegada de migrantes por vía marítima impedía su devolución automática. Se trata de suspender, por ende, una medida considerada esencial para el dispositivo de control migratorio.
Rabat cuestionó que nadie alertara previamente a Marruecos ni anticipara las consecuencias previsibles de esta decisión. Por ello, consideró lógico que las redes de tráfico de personas aprovecharan rápidamente la nueva situación.
Para la fuente marroquí, el verdadero “cambio de juego” fue el desfase entre el factor desencadenante que era la decisión judicial y una reacción que llegó demasiado tarde, dejando al sistema migratorio expuesto a una fuerte presión.
Datos del control de la migración irregular
Según cifras oficiales de Rabat, en 2025 se frustraron 74.000 intentos de cruce ilegal, mientras que en 2024 la cifra fue de 79.000, lo que suma cerca de 160.000 tentativas evitadas en dos años, muchas de ellas dirigidas hacia los enclaves de Ceuta y Melilla o hacia las costas españolas por vía marítima.
En ese mismo periodo, las autoridades marroquíes desmantelaron 632 redes dedicadas al tráfico de migrantes, organizaciones que operan tanto en las inmediaciones de la valla de Ceuta como en rutas alternativas hacia las Islas Canarias. Además, se llevaron a cabo con éxito más de 32.000 operaciones de rescate en el mar, cifra que refleja la magnitud de los intentos de travesía por embarcaciones precarias frente a las costas del norte de Marruecos.
Rabat subrayó que en los últimos cinco años se han frustrado más de 360.000 intentos de inmigración irregular, un balance que las autoridades marroquíes presentan como prueba de su papel activo en la contención de los flujos migratorios que, de otro modo, presionarían las fronteras de Ceuta y Melilla.
En este contexto, Marruecos calificó de “ejemplar” la cooperación con el Gobierno español en materia migratoria, como vínculo que ambos países han reforzado especialmente tras episodios de tensión en la frontera ceutí, sosteniendo que Rabat representa un pilar fundamental para la estabilidad y el control conjunto de esta ruta migratoria.
Nueva hoja de ruta para la cooperación migratoria con Europa
Tras la crisis de Ceuta, Marruecos reclama un cambio de enfoque en la gestión migratoria y rechaza asumir el papel de “gendarme” de Europa. Una fuente gubernamental afirmó desde Rabat que el país es un “socio soberano” y no un “subcontratista”, y cuestionó la viabilidad del modelo actual.
Rabat criticó además la utilización política y electoral de los acontecimientos, además de la cobertura “sensacionalista y alarmista” de la crisis. De hecho, el Gobierno marroquí considera que la situación ha puesto de manifiesto una falta de visión estratégica y la necesidad de recuperar la confianza, la previsibilidad y la responsabilidad compartida en el marco de su asociación con la Unión Europea.
La misma fuente insistió en que la respuesta migratoria no puede limitarse a la seguridad ni a la financiación. Marruecos reclama una redefinición de las “reglas de compromiso”, aclarando que el desarrollo socioeconómico constituye una herramienta fundamental para combatir las causas profundas de la migración irregular.
En este contexto, Rabat destacó el retorno voluntario de los jóvenes que llegaron a Ceuta como una muestra, a su juicio, del impacto de las políticas de desarrollo impulsadas por el Rey Mohamed VI, especialmente en el norte del país. La fuente señaló que más de 430.000 empleos han sido creados en estas provincias, afirmando que el “Eldorado europeo” ha quedado desmontado por quienes decidieron regresar.
Por consiguiente, Marruecos reclama a Europa una asociación basada en intereses mutuos y orientada también al desarrollo. En este sentido, Rabat advierte contra decisiones que puedan perjudicar sectores estratégicos como los puertos, la automoción, las finanzas, los servicios, el transporte y el offshoring, subrayando que la cooperación migratoria solo será sostenible si se inscribe en una relación equilibrada y beneficiosa para ambas partes.
Marruecos asume su parte en la gestión migratoria compartida
Marruecos ha actuado siempre como un socio “soberano, leal y responsable” en la lucha contra la inmigración irregular, según afirmó una fuente gubernamental en Rabat; subrayando que la gestión migratoria es una “responsabilidad compartida” en la que el Reino cumple plenamente con su parte.
La fuente recalcó que Marruecos nunca ha actuado bajo presión, obligación o chantaje, sino guiado por el compromiso y la responsabilidad. En este sentido, defendió que la migración es un fenómeno complejo que exige que cada parte asuma sus propias responsabilidades.
Rabat recordó además que la fachada occidental del Mediterráneo se mantiene desde hace años como una de las rutas menos problemáticas para Europa, no porque haya perdido atractivo para las redes de tráfico de personas, sino por los importantes esfuerzos desplegados por Marruecos para contenerlas.
La fuente marroquí destacó, asimismo, que el país ha movilizado y continúa movilizando importantes recursos humanos y materiales para controlar los flujos migratorios y combatir las redes de tráfico de personas. Estos esfuerzos se traducen, se acuerdo con Rabat, en resultados visibles y sostenidos, aunque su magnitud haya terminado por darse por sentada y, en ocasiones, se subestime la magnitud de los avances conseguidos.
Fuente:
www.atalayar.com



