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La autoexigencia impide a muchos desconectar en vacaciones y reduce su efecto reparador

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Las vacaciones están tradicionalmente asociadas al descanso y la desconexión, pero no siempre cumplen esa función. Para algunas personas, los días libres generan incomodidad, sensación de improductividad o incluso culpa por no estar siendo “útiles”. Este fenómeno, cada vez más frecuente, revela que no todos logran apagar el modo trabajo, incluso en periodos diseñados para recuperar energía.

Detrás de esta dificultad suele encontrarse una autoexigencia elevada y sostenida en el tiempo. Cuando el valor personal se vincula en exceso al rendimiento, parar deja de percibirse como una necesidad y pasa a interpretarse como una concesión que debe justificarse. Este patrón es habitual en perfiles muy responsables, con altos niveles de compromiso laboral y problemas para establecer límites claros con el trabajo.

“El sentimiento de culpa no está en las vacaciones, sino en la creencia de que detenerse equivale a fallar. Esa idea activa una vigilancia interna constante que hace que, aunque la persona esté fuera del trabajo, siga mentalmente conectada a sus tareas”, explica Soledad Scarcella, psicóloga de Blua de Sanitas.

Cuando descansar no es suficiente

Esta forma de relacionarse con el descanso tiene consecuencias directas sobre el bienestar psicológico. Según los expertos, las vacaciones no son reparadoras por sí mismas: lo que permite recuperarse es reducir la exigencia mental. Si esa presión se mantiene, el organismo continúa en estado de alerta y el descanso pierde gran parte de su eficacia.

Entre los efectos más habituales se encuentran un sueño menos reparador, mayor irritabilidad y dificultad para disfrutar de actividades sencillas. También es frecuente el cansancio emocional y una peor capacidad de concentración al regresar al trabajo, lo que puede traducirse en una reincorporación más difícil de lo esperado.

Los especialistas subrayan que aprender a desconectar es clave para aprovechar realmente las vacaciones. “Relajarse no significa desentenderse, sino permitir que el organismo recupere recursos. Cuando la autoexigencia impide descansar, puede ser útil acudir a un profesional para identificar las creencias que sostienen ese malestar”, concluye Scarcella, quien recuerda que la atención psicológica también está disponible durante el periodo vacacional a través de videoconsulta.

Seguiremos Informando…


Fuente:

prnoticias.com

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