Marruecos continúa dando nuevos pasos en el reconocimiento y la valoración de su diversidad cultural. La reciente aparición del tifinagh, el alfabeto oficial de la lengua amazigh, en el nuevo pasaporte biométrico marroquí es una muestra clara de ello. A partir de ahora, los datos de este documento oficial se redactan en árabe, francés y amazigh, lo que demuestra la voluntad del Reino de otorgar un lugar visible y concreto a una de sus lenguas oficiales. Aunque a primera vista esta evolución pueda parecer discreta, en realidad tiene un gran peso simbólico. El pasaporte es uno de los documentos más representativos de la soberanía de un Estado; incluir en él la lengua amazigh equivale a afirmar que forma parte plena de la identidad nacional y que, de ahora en adelante, acompañará a los marroquíes en sus viajes por todo el mundo.
Esta evolución no es fruto del azar. Se enmarca en un proceso iniciado hace más de dos décadas, destinado a rehabilitar un componente esencial de la historia de Marruecos. Durante mucho tiempo limitada al ámbito familiar o regional, la lengua amazigh ha recuperado progresivamente el lugar que le corresponde en las instituciones públicas. Este cambio es el resultado del diálogo entre las autoridades públicas, los agentes asociativos y los investigadores que han trabajado durante años por el reconocimiento de esta riqueza lingüística y cultural.
Un hito importante se produjo en 2001, cuando el rey Mohamed VI creó el Instituto Real de la Cultura Amazigh (IRCAM). Esta institución recibió la misión de preservar, promover y desarrollar la lengua amazigh en todas sus dimensiones. El IRCAM desempeñó un papel decisivo en la estandarización de la lengua y en la elección del tifinagh como alfabeto oficial. Este alfabeto, cuyos orígenes se remontan a varios siglos atrás y que proviene de las antiguas escrituras líbico-bereberes, se convirtió entonces en el sistema de escritura oficial del amazigh en Marruecos. Esta elección refleja la voluntad de preservar un patrimonio histórico propio del pueblo amazigh, otorgándole al mismo tiempo un lugar en la modernidad.
Consagración constitucional e institucional
Sin embargo, la verdadera consagración llegó con la Constitución marroquí de 2011. Por primera vez en la historia del Reino, el artículo 5 establece el amazigh como lengua oficial del Estado, junto al árabe. La Constitución precisa que esta lengua constituye un patrimonio común de todos los marroquíes, sin distinción alguna. Esta formulación es especialmente importante porque va más allá del simple reconocimiento de una comunidad o de una región: afirma que el amazigh pertenece a la nación marroquí en su conjunto y que participa de lleno en la identidad colectiva del país.
Este reconocimiento constitucional abrió la vía a una transformación progresiva de las instituciones. En 2019, la adopción de la ley orgánica relativa a la aplicación del carácter oficial del amazigh precisó las modalidades de esta integración. El objetivo es lograr que la lengua amazigh encuentre paulatinamente su lugar en todos los sectores de la vida pública. Así, la administración, la justicia, las entidades locales, la educación, los medios de comunicación, los servicios públicos y la comunicación institucional están llamados a integrar progresivamente esta lengua en su funcionamiento diario.
Desde hace varios años, esta política se traduce en logros concretos. Las señales de tráfico están escritas cada vez más en árabe, tifinagh y, a veces, francés. Los edificios administrativos muestran ahora inscripciones trilingües. Numerosas administraciones elaboran soportes informativos en amazigh, mientras que los canales públicos refuerzan su programación en esta lengua. La enseñanza del amazigh también sigue desarrollándose en las escuelas, aunque su implantación sigue siendo gradual y requiere aún esfuerzos en cuanto a la formación de docentes y la producción de materiales pedagógicos.
Un reflejo de la identidad en el extranjero
Por lo tanto, la aparición del tifinagh en el nuevo pasaporte se inscribe de forma de manera natural en esta dinámica. Este documento, que acompaña a cada ciudadano marroquí en el extranjero, se convierte a su vez en el reflejo de la diversidad cultural del Reino. Más allá de su función administrativa, transmite la imagen de un Maruecos moderno, fiel a su historia y que asume plenamente la pluralidad de sus componentes culturales. Cada pasaporte entregado a un ciudadano se convierte así en el símbolo de un país que reconoce oficialmente todas las dimensiones de su identidad.
Esta evolución también contribuye a la proyección internacional de la cultura amazigh. Cada vez que se presenta un pasaporte marroquí en un aeropuerto o ante una administración extranjera, los caracteres en tifinagh atraen de forma natural la atención y despiertan curiosidad. Recuerdan que Marruecos posee un patrimonio lingüístico milenario que pretende preservar y transmitir a las generaciones futuras.
Por supuesto, este es un proceso que aún está en marcha. Generalizar el uso del amazigh en todos los servicios públicos, formar a más funcionarios, desarrollar herramientas digitales o reforzar su enseñanza requiere tiempo e inversiones. No obstante, los avances realizados en los últimos veinte años muestran un rumbo claro: hacer de la lengua amazigh un componente plenamente vivo de las instituciones marroquíes.
La integración del tifinagh en el nuevo pasaporte va mucho más allá de un simple cambio gráfico. Es la muestra de una política a largo plazo que busca asentar de forma duradera el amazigh en la vida pública y en los símbolos del Estado. Con este gesto, Marruecos reafirma que su identidad se ha construido a lo largo de los siglos gracias al encuentro de múltiples legados —amazigh, árabe, saharaui-hassaní, africano, andalusí, hebreo y mediterráneo— y que esta diversidad representa hoy una de sus mayores riquezas. El nuevo pasaporte se convierte así en el reflejo de un Reino que conjuga tradición, modernidad y el reconocimiento de todos los componentes de su historia.




