Los diputados y senadores del Reino de España han recibido una edición del reciente histórico discurso del Papa León XIV a las Cortes, obsequio de la editorial de la Conferencia Episcopal Española. Acompaña el texto pontifico un epílogo de monseñor Luis Argüello, presidente de … la Conferencia Episcopal. Los obispos no le van a decir a Pedro Sánchez lo que tiene que hacer, ni van a describir el perfil de político que necesita España. Pero sí se sienten legitimados para hablar de la política que se necesita. El consenso que generó el discurso del Papa en el Congreso es la mejor posición de salida para construir un proyecto común de nación. Convendría seguir trabajando en ese consenso y despejando los impedimentos que obstaculizan las consecuencias.
Monseñor Argüello, con meditada matización, aborda algunas cuestiones que son algo más que pistas sobre el diagnóstico episcopal de la política española. Plantea que lo dicho por León XIV está orientado, sobre todo, hacia el futuro. Y añade: «Un futuro que no se construye levantando muros, sino tendiendo puentes; no alimentando enfrentamientos, sino buscando espacios de encuentro; no defendiendo intereses particulares como absolutos, sino promoviendo el bien común como horizonte compartido». Al buen entendedor le sobran más palabras. ¿Quién dijo que venía a la legislatura a levantar muros? ¿Quién está hoy defendiendo intereses particulares como absolutos? ¿Quién promueve hoy el horizonte del bien común como un bien relacional en la sociedad?
El arzobispo de Valladolid, que no da puntada sin hilo, glosa las cualidades de santo Tomas Moro, patrono de los políticos, el modelo de la conciencia moral en la política. Recuerda Argüello que Moro fue un servidor leal de su pueblo y testigo de la verdad hasta el sacrificio de su propia vida. Su vida es testimonio de la política que «alcanza su máxima nobleza cuando está al servicio de la persona y de la sociedad». A veces da la impresión de que los obispos andan como Diógenes, con su lámpara en plena luz del día, buscando políticos que representen otra forma de entender y hacer política. Quizá como les pasa también a los ciudadanos.
Fuente:
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