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Polonia y Ucrania chocan por la memoria histórica de la Segunda Guerra Mundial

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La reivindicación de la memoria histórica en Ucrania como herramienta identitaria y de cohesión nacional genera una crisis con Polonia. Fuente: Volodímir Zelenski

La decisión del presidente polaco, Karol Nawrocki, de retirar a Volodímir Zelenski la Orden del Águila Blanca –la máxima distinción del país– ha desencadenado la mayor crisis diplomática en fecha reciente entre Polonia y Ucrania.

El conflicto surge tras la decisión de Zelenski de homenajear a figuras y unidades vinculadas al ultranacionalismo ucraniano de la Segunda Guerra Mundial, en particular al Ejército Insurgente Ucraniano (UPA).

Este grupo es homenajeado en Ucrania como un actor clave en la lucha por la independencia frente a la Rusia zarista y posteriormente la Unión Soviética, pero en Polonia está asociado a la masacre de decenas de miles de civiles polacos y judíos durante el conflicto, considerado por Varsovia como el genocidio de Volinia.

El presidente polaco ha adoptado una postura firme frente a la decisión de Kiev, calificando los homenajes a la UPA de “incomprensibles” y “profundamente decepcionantes”. Según Nawrocki, estas acciones socavan los cimientos de reconciliación construidos entre ambos países en las últimas décadas, especialmente desde el inicio de la invasión rusa en 2022, que había fortalecido su alianza estratégica.

La retirada de la condecoración a Zelenski no solo tiene una dimensión histórica, sino también política interna. Nawrocki está alineado con sectores nacionalistas y de derecha en Polonia, donde la memoria de las masacres de la Segunda Guerra Mundial sigue siendo un elemento central del debate público. En este contexto, su decisión responde en parte a la presión de una opinión pública que percibe los homenajes ucranianos como una afrenta directa.

Este movimiento se produce además en un escenario político marcado por la rivalidad con el gobierno de Donald Tusk, que ha intentado rebajar la tensión y evitar un deterioro irreversible de las relaciones con Kiev. 

Una polémica memoria histórica ucraniana

La reacción de Zelenski ha sido igualmente contundente. El presidente ucraniano no solo devolvió la condecoración de manera simbólica, sino que cuestionó el doble rasero de Polonia al mantener honores a figuras históricas controvertidas como Benito Mussolini o el excanciller alemán Gerhard Schoeder.

Sin embargo, más allá del gesto político, la decisión de homenajear a la UPA responde a una lógica más profunda dentro de Ucrania. En el contexto actual de guerra, el gobierno busca reforzar una narrativa nacional basada en la resistencia histórica frente a Rusia, rehabilitando figuras que combatieron contra la Unión Soviética, a pesar de su pasado. 

Este uso de la memoria histórica no está exento de polémica. Desde hace años, Ucrania arrastra tensiones relacionadas con la presencia e influencia de grupos ultranacionalistas y de extrema derecha, algunos de los cuales han ganado visibilidad desde el Maidán de 2014 y la guerra del Donbás. Aunque el Estado ha intentado integrarlos o limitar su influencia, su peso simbólico y político persiste, e incluso se ha visto incrementado tras la invasión rusa de 2022.

Asimismo, la construcción de una identidad nacional basada en la oposición a Rusia ha llevado a la rehabilitación de figuras como Stepan Bandera o Andrí Mélnik, vinculadas a colaboraciones con la Alemania nazi o a episodios de violencia contra civiles. Esta política de memoria genera fricciones constantes con Polonia, que considera inaceptable cualquier intento de reinterpretar estos hechos.

Para ampliar: Ucrania mejora en el frente, pero no cambia el equilibrio de la guerra

En el plano interno, estas decisiones también tienen una dimensión política. La exaltación del pasado nacionalista puede servir para reforzar la cohesión social en tiempos de guerra y desviar la atención de los recientes casos de corrupción que rodean al presidente y su gobierno.

La crisis llega en un momento particularmente delicado. Polonia es uno de los principales aliados de Ucrania, tanto en términos logísticos como militares. Gran parte del armamento y la ayuda internacional destinada a Kiev transita por territorio polaco, lo que convierte la estabilidad de esta relación en un elemento clave para el esfuerzo bélico ucraniano.

Además, Polonia ha acogido a millones de refugiados ucranianos desde el inicio del conflicto, consolidándose como uno de los pilares del apoyo europeo. Sin embargo, en los últimos años se ha detectado un cierto desgaste en la percepción pública polaca, con sectores que consideran que Ucrania no ha mostrado suficiente gratitud por este respaldo.

Tanto el primer ministro polaco, Donald Tusk, como otras figuras internacionales han subrayado que este enfrentamiento solo beneficia a Rusia en un momento de la guerra que se antoja decisivo para el futuro.


Fuente:

www.descifrandolaguerra.es

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