¿Cómo explicar la pasión que despierta el fútbol? En Fiebre en las gradas, Nick Hornby lo expresa conmovedoramente: “He medido mi vida en función de los partidos del Arsenal… ¿Cuándo terminó mi primer romance? Al día siguiente del decepcionante empate 2-2 contra el Coventry, en 1981”. El fútbol es un acto lúdico que sublima pulsiones, una devoción que organiza emociones y neurosis. En un mundo hecho para la mano, se juega con los pies, las partes menos aptas para comprenderlo y transformarlo. Ahí reside parte de su misterio. El terreno de juego, como el diván del psicoanalista, es escenario de deseo, repetición y transferencia, con objetos de amor y odio que fijan identificaciones primarias. Carlos Monsiváis, cronista epigramático de México, lanzaba una pregunta sarcástica: “¿En cuántos códigos genéticos se ha inscrito la ecuación entre fútbol y sentimiento patriótico?”. Y no exageraba cuando advirtió que “una pelota puede cambiar a todo un país”.
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Fuente:
elpais.com



