InicioCulturaLibros y LiteraturaDiscos de la semana: Las pequeñas derrotas de La Estrella de David,...

Discos de la semana: Las pequeñas derrotas de La Estrella de David, sus grandes éxitos

Publicado:

Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los últimos discos que se han publicado.

(8/10)

«David, nuestro cantaor jondo del pop, con ese trasfondo triste y esa capacidad para retratar sus pequeñas derrotas»

Discográfica: Sonido Muchacho

Por Israel Viana

Iba yo este sábado conduciendo entre Vejer de la Frontera y Puerto Real. O «Muerto Real», como me dijo hace un mes El Canijo de Jerez cuando le comenté que había vivido de niño en ese pueblo. En un momento dado, mi madre, preocupada, suelta: «Israel, ¿te están durmiendo? No me extraña, con esta música tan melancólica». Suena el último disco de La Estrella de David y pienso que no le falta razón. También pienso que ‘Muerto Real’ podría ser perfectamente el título de una canción de David Rodríguez. Y reacciono: «Pero qué dices, mamá, si no hay nada más melancólico y triste que el cante jondo». Se lo digo como indignadito a sabiendas de que el flamenco es su vida, lo que nos une, siendo ella un poco más que una cantaora aficionada desde que vivíamos en ‘Muerto Real’ hace ya demasiados años. Ella recoge el guante: «El flamenco no es triste, es dramático. Expresa las penas y los dramas humanos con tonás, seguiriyas o soleás, pero también con palos alegres. Y, siempre, desde las emociones más básicas y primitivas». En realidad, todo eso está –y sigue estando– en las canciones de David, nuestro cantaor jondo del pop: ese trasfondo triste o dramático y esa capacidad para retratar sus pequeñas derrotas, haciendo gala de un sentido del humor y una ironía que también tenían, a pesar de todo, Manuel Agujetas y hasta Juan Talega con su rostro salvaje de leproso milenario. David es todavía ese «humorista depresivo», que decía él. Esa es su mejor versión musical. Un Morrissey en el barrio madrileño de Hortaleza capaz de contarte sus descalabros y flaquezas con música bonita. ‘Máximo’ también tiene esa melancolía que dice mi madre, aunque sea la primera vez que escucha a La Estrella. Ahí están los personajes que pueblan estas 13 nuevas canciones: esa antigua vecina llamada ‘Mari Carmen’, su viejo amigo ‘Andrés’, los amores incompletos de ‘No me mientas tanto’ y ‘Nombre provisional’ y ese ‘Látigo negro’ que su padre conoció en el pueblo trabajando de pastor y que le decía: «Nunca saldrás de pobre si no robas». «De momento, esa es mi favorita», zanja mi madre. Al rato añade ‘Cariño madrileño’. Coincidimos, aunque dentro de un disco con el listón alto, que apunta a estar entre lo mejor del año. También su música es melancólica, pues mira de reojo a una época que David parecía haber superado, la de Bach Is Dead y Beef, sus primeros grupos en la prehistoria del indie español, con mayor protagonismo de las guitarras y hasta alguna distorsión para dar forma a varios hits que, esperemos, esta vez no pasen tan desapercibidos como los de anteriores trabajos. «La verdad es que la música de la mayoría de los temas es impactante. Entiendo poco de esto, vale, pero sé lo que me gusta», cede ella poco antes de llegar a las calles donde nació otro grande: Canalejas de Puerto Real. Ya lo dice J: Rodríguez es el genio oculto del pop independiente español. Un pop menos complaciente que el que puebla los macrofestivales, pero pop al fin y al cabo, y ‘Máximo’ lo lleva al siguiente nivel. Antes de apagar el coche, metida ya en el debate, mi madre sentencia que «las letras de amor no dicen nada que no se haya dicho mil veces», pero que le encanta eso que David canta en ‘Dancing Star’: «Yo soy ese viejo cantándole a la muerte / y hasta que me despierte / te vas a divertir». Y en esas andan ambos. No es mala forma de hacerse mayor.


Fuente:

www.abc.es

Artículos relacionados

Publicidadspot_img

Artículos recientes

spot_img