La Fundación NEOS y la Asamblea de Asociaciones por la Vida, la Libertad y la Dignidad celebraron el lunes el acto «Ayuda a vivir, no a morir. El caso Noelia y la cultura de la muerte». El propósito de NEOS es «concienciar a la … sociedad de la dignidad de toda vida» y sobre lo que consideran que debe hacer el Estado «ante el sufrimiento». El encuentro se celebró en el auditorio de la Mutua Madrileña en Madrid. Allí, pidieron una revisión de la ley de eutanasia y del caso practicado a Noelia Castillo, la joven que recibió la eutanasia el 26 de marzo tras una batalla legal de dos años.
María San Gil, vicepresidenta de NEOS, advirtió del riesgo de que la sociedad «normalice la eliminación del sufrimiento mediante la muerte», en lugar, añadió, «de reforzar los mecanismos de acompañamiento y cuidado». En la conversación participaron expertos en bioética, medicina y derecho, y se escuchó el testimonio de Marimar García Garrido y de su madre, Dolores Garrido.
Dolores es madre de seis hijos y tres de ellos con discapacidad. Su hija mayor, Marimar García Garrido, periodista afectada por una enfermedad degenerativa desde la infancia, habló a través de su madre. La autora del libro ‘Mar Afuera’ considera que la tarea de la sociedad es «acompañar, cuidar y sostener, no ofrecer la muerte como solución». El auditorio se puso en pie tras escuchar a madre e hija.
Elena Postigo, directora del Instituto de Bioética en Universidad Francisco de Vitoria, defendió la necesidad de recuperar una «bioética del cuidado» que sitúe en el centro la dependencia y la responsabilidad compartida frente al riesgo de «absolutizar la autonomía individual».
El médico especialista en cuidados paliativos Álvaro Gándara puso el foco en las «carencias» del sistema sanitario español en materia de cuidados paliativos, señalando que «miles de personas mueren cada año sin acceso a una atención adecuada». Y defendió la «necesidad urgente» de impulsar una ley nacional de cuidados paliativos, inexistente hoy en España.
Tomás Chivato, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, defendió el derecho a la objeción de conciencia como una garantía esencial para los profesionales sanitarios que rechazan participar en prácticas contrarias a su ética.
Y la jurista y profesora universitaria María Calvo Charro cerró el acto hablando de una «crisis cultural en Occidente» debida a la «pérdida de referentes antropológicos, familiares y espirituales». A su juicio, eso favorece la «banalización de la vida». Pero lanzó un mensaje de esperanza para que la sociedad, sobre todo los jóvenes, recuperen «la cultura centrada en la dignidad de la persona y el valor del cuidado».
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