España se ha convertido en un país donde los bulos y la desinformación campan a sus anchas. Lo cree la mayoría de los españoles: hasta un 47,4% dice que circulan «muchos» bulos y otro 43,7% dice que «bastantes», según la última encuesta del … Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). No es un fenómeno gratuito. Los ciudadanos saben los riesgos que implica y hasta el 91,7% cree que los partidos políticos están usando imágenes manipuladas y noticias falsas en su beneficio. Son, principalmente Vox (34,2%) y PSOE (23,7%) quienes hacen un mayor uso de la desinformación a su favor, aseguran los españoles.
Estas son algunas de las conclusiones del estudio del CIS ‘Desinformación y humor’ publicado este miércoles, en donde los encuestados consideran los bulos como una amenaza para la democracia (85,1%). Detrás de la dispersión de estas falsedades hay una intencionalidad clara: manipular la opinión pública (el 90,9% cree que el fenómeno contribuye a ello mucho o bastante); erosionar la estabilidad de los Estados y sus instituciones (lo cree el 79,7%); generar conflictos de convivencia en la sociedad (86%) y crear polarización política (86,5%).
Entre los partidos políticos que utilizan la desinformación a su favor, los encuestados sitúan como líder del ranking a Vox (el 34,2% lo respalda), seguido del PSOE (23,7%). Este segundo puesto destaca a pesar de los esfuerzos del Partido Socialista de mostrarse como víctima de los bulos de los «pseudomedios» con la presentación de diversas iniciativas ‘para combatir la desinformación’. En cambio, hay más personas que opinan que «todos» los partidos se sirven de los bulos (20,3%) que cualquiera del resto de formaciones políticas individualmente: solo el 7,7% apunta directamente al PP de hacerlo; el 1,4% a Podemos y el 0,4% a Se Acabó la Fiesta.
De ahí que la mayoría de encuestados (86%) no dude en reclamar más regulación y sanciones «más severas» para frenar el fenómeno y hasta el 84,3% refrende la existencia de verificadores de datos.
A estas alturas, la desconfianza sobre los mensajes recibidos por WhatsApp es habitual y ya son un 62,3% de los españoles los que aseguran que nunca los reenvían sin dudar de su veracidad. Solo un 0,9 sigue confiando ciegamente en lo que recibe. Además, hasta un 88% de los ciudadanos se muestran a favor de obligar a plataformas como Instagram, X o Facebook a combatir obligatoriamente la desinformación.
Humor limitado
El terreno social en el que se mueven hoy los españoles es muy diferente al de hace una década. El 93,6% se considera una persona con sentido del humor y hasta un 71,7% cree que España «en estos momentos es un país con sentido del humor». Pero los temas que hacen gracia han cambiado. Además, la mayoría (55,5%) opina que hoy el humor es más limitado que hace 10 años. Al otro lado, un 37,1% ve un país más libre en este sentido.
Otro matiz diferente es el tema sobre el que se hagan las bromas. Muchos, hasta un 56,6% han dejado de hacer un chiste o un comentario cómico por miedo a que pudiera ser malinterpretado.
Solo un 11% de los españoles opina que hay libertad suficiente para hacer humor sobre cualquier tema, mientras otro 24,4% dice que sí la hay «en general». Sin embargo, la respuesta más frecuente en este tema que la licencia para hacer bromas «depende de los casos« (38,5%). Un 15% asegura que no hay libertad en general y otro 9,8% que no la hay en absoluto.
Por ejemplo, la mayoría de los encuestados cree que molesta notablemente hacer bromas sobre inmigrantes (53,1%) y sobre género (52%). En cambio, hoy molesta menos, según declaran, el humor sobre política (solo el 26% cree que sí ofende) o sobre temas religiosos (poco más de un tercio, el 33,1%, lo ve desconsiderado).
En los últimos años se han sucedido las polémicas que abordan los límites del humor en España. Esta misma semana, un juzgado ha condenado la revista satírica ‘El Jueves’ por vulnerar el derecho al honor de la presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, en las que nombraban a la afectada «gilipollas del año». Se suma a otras condenas, como la que sufrió la líder de la «Gran Procesión del Santo Chumino Rebelde» en Málaga, que fue considerada un delito contra los sentimientos religiosos. En cambio, el año pasado quedó archivada la denuncia de Hazte Oír contra la humorista Lalachus por sacar durante la retransmisión de las campadas una estampita con inspiración religiosa en donde se veía a la vaca del Grand Prix.
Fuente:
www.abc.es



