El anuncio realizado el pasado 1 de mayo por el Pentágono, en el que se confirmaba la retirada de 5.000 soldados destinados en Alemania durante los próximos seis meses, no es el único interrogante político-militar de calado en la actualidad. El ambicioso proyecto de Estados Unidos para desplegar misiles de largo alcance en suelo europeo, previsto para 2026, parece estar ahora seriamente en entredicho.
Según informaciones de The Wall Street Journal y la cadena CBS, la primera reducción de tropas en el continente desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca vendría acompañada de la cancelación del despliegue de proyectiles con un alcance de entre 460 y más de 2.700 kilómetros. Esta iniciativa había sido ratificada en la cumbre de la OTAN de 2024 por el entonces presidente Joe Biden y el excanciller Olaf Scholz, representando un paso sin precedentes desde la crisis de los euromisiles de la década de los ochenta.
Por el momento, el Mando de Estados Unidos en Europa (EUCOM) no ha confirmado ni desmentido la cancelación definitiva de este despliegue. Sean Parnell, portavoz jefe del Pentágono, declaró que la salida de los 5.000 efectivos de Alemania responde a “un examen profundo del dispositivo militar del departamento en Europa” y a la necesidad de ajustar las capacidades operativas.
el proyecto contemplaba el despliegue de diversos tipos de misiles de largo alcance
El plan original contemplaba el envío de misiles SM-6, misiles de crucero Tomahawk, fundamentales para la disuasión convencional estadounidense, y proyectiles hipersónicos de última generación tipo Dark Eagle, que nunca han sido desplegados en operaciones reales. Todos estos sistemas debían ser operados por una unidad de élite, la Fuerza de Tarea Multidominio (Multi-Domain Task Force o MDTF), con sede cerca de Wiesbaden, al suroeste del país germano. Sin embargo, la continuidad de esta unidad de élite, la única de su clase en territorio europeo, podría verse comprometida por la inminente reorganización militar.
Estas dudas sobre el retorno del armamento estratégico a Europa surgen en un momento de máxima fricción entre Washington y Berlín. El actual canciller alemán, Friedrich Merz, parece haber ofrecido a Donald Trump el pretexto idóneo para ejecutar sus recurrentes amenazas de reducir la presencia militar en el continente. El pasado 27 de abril, Merz provocó la indignación de la Casa Blanca al afirmar que su aliado había sido “humillado” por Irán en un conflicto entablado “sin ninguna estrategia”.
La retirada de 5.000 de los aproximadamente 40.000 soldados estacionados en Alemania suscita tanta inquietud como la posible renuncia al escudo de misiles. Paradójicamente, este giro de Washington podría desactivar el intenso debate social que estalló en Alemania en 2024, cuando una parte de la opinión pública manifestó su temor a que este despliegue provocara una escalada militar irreversible con Moscú.
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