Un equipo hispano-argentino se prepara para desplazarse a la cordillera andina del Tigre con el objetivo de verificar la existencia de una estructura que podría corresponder a un geoglifo. La formación fue detectada en imágenes de Google Earth por el andinista Carlos Gobbi y se sitúa a una altitud cercana a los 3.000 metros. Los investigadores han anunciado que una expedición conjunta inspeccionará el lugar durante el próximo mes de diciembre para realizar una observación directa.
Los geoglifos son figuras de gran tamaño trazadas o dispuestas sobre el terreno y conocidas por su extensión visible desde puntos elevados o desde el aire. Ejemplos emblemáticos son las líneas de Nazca en Perú, incluidas en la lista del UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. La detección a través de fotografía satelital y plataformas de mapeo ha incrementado los hallazgos potenciales en zonas remotas, pero la confirmación científica exige trabajo de campo para documentar carácter, cronología y contexto arqueológico.
Investigadores de Argentina y España explican que la labor in situ permitirá comprobar si las marcas observadas en las imágenes son de origen humano o responden a formaciones naturales. La misión pretende evaluar la morfología de la estructura, recabar fotografía directa y registrar coordenadas y condiciones del entorno. La ubicación en la Cordillera de los Andes, en una zona de difícil acceso y a gran altitud, plantea retos logísticos que el equipo prevé afrontar con equipos especializados y medidas de seguridad adecuadas.
El hallazgo, en caso de confirmarse, podría ampliar el mapa de intervenciones humanas de gran escala en la región andina y suscitar nuevos estudios sobre su función y datación. Mientras tanto, el uso de imágenes satelitales vuelve a demostrar su utilidad como herramienta de detección para la arqueología y el patrimonio, aunque subraya la necesidad de verificación directa para convertir una observación remota en evidencia científica.




