Temor a que empeore la crisis de Yemen
Crece el temor al regreso del extremismo al sur ante el aumento de la inseguridad y los episodios de violencia en Adén y Hadramaut
Carmen Guijosa
Aumenta la preocupación en los círculos políticos y mediáticos yemeníes por un posible resurgimiento de la actividad de grupos extremistas en las provincias del sur del país, en un contexto marcado por el deterioro de la seguridad, la expansión de la violencia y la incitación política y religiosa, así como por los cambios militares y de seguridad que vive la región desde comienzos de este año.
Estas preocupaciones surgieron tras una serie de incidentes de seguridad registrados en Adén durante los últimos días. Entre los más destacados figura el asesinato del médico sirio Dr. Samer Ahmad Hassan y de su esposa, la doctora Samaher Al-Mousa, a manos de uno de los guardias encargados de la protección de la residencia del gobernador de Adén, Abdulrahman Sheikh Al-Yafai. Asimismo, se produjo una gran explosión que afectó a un almacén de municiones dentro de uno de los campamentos de las Brigadas Al-Amaliqa (Gigantes) en la ciudad.
Observadores consideran que estos acontecimientos reflejan señales preocupantes de un retroceso de la estabilidad en materia de seguridad lograda durante los últimos años, tras amplias campañas destinadas a perseguir a organizaciones extremistas y células terroristas en las provincias del sur.
En este contexto, el periodista Hani Mashhour advirtió sobre intentos de recrear el entorno que favoreció el extremismo en Yemen durante la década de 1990, señalando que la situación actual va más allá de simples fallos de seguridad aislados.
En una publicación en la plataforma X, afirmó que existe un intento de “reproducir una versión aún más radical de los grupos que surgieron tras la guerra del verano de 1994”, indicando además la existencia de señales que apuntan a la llegada de combatientes y elementos radicalizados a algunas provincias sureñas, en medio de una insuficiente cobertura mediática de lo que ocurre sobre el terreno.
Añadió que “inundar el sur con elementos ideologizados no puede considerarse un problema de seguridad ordinario, sino una amenaza directa a la estabilidad y una reedición de las condiciones que alimentaron el terrorismo y el caos durante las décadas pasadas”.
Estas advertencias recuerdan los hallazgos de diversos estudios e investigaciones internacionales sobre el período posterior a la unificación de Yemen. Diversos informes señalaron que varios combatientes conocidos como los “afganos árabes” se establecieron en Yemen durante los años noventa con apoyo saudí y fueron utilizados en los conflictos políticos y militares de aquella época. Posteriormente, algunas de esas redes se convirtieron en el núcleo de organizaciones extremistas activas en el país durante los años siguientes.
Por su parte, Iyad Qassem, director del Centro de Noticias y Estudios South24, afirmó que los habitantes del sur enfrentan actualmente desafíos acumulados relacionados con su futuro político y de seguridad. También pidió que los propios sureños puedan gestionar sus asuntos sin tutela externa ni centros de poder ajenos a las aspiraciones de la población local.
Qassem también planteó interrogantes sobre las circunstancias que rodearon el asesinato de los médicos sirios, criticando lo que calificó como una falta de transparencia en la gestión oficial del caso y reclamando una investigación profesional e independiente que esclarezca todos los detalles del incidente y los acontecimientos previos, especialmente teniendo en cuenta las campañas de incitación en redes sociales dirigidas contra el médico sirio antes de su muerte.
Asimismo, señaló que la rapidez con la que se cerró el caso y se anunciaron sus resultados generó numerosas dudas en la opinión pública del sur, donde existe una amplia demanda de transparencia y esclarecimiento de los hechos.
En la misma línea, Khaled Al-Shammari, presidente del Centro de Estudios Políticos, consideró que la situación actual en el sur es consecuencia directa de políticas que permitieron el regreso de la influencia de fuerzas y organizaciones previamente asociadas con la inestabilidad y el extremismo, advirtiendo sobre sus repercusiones para la seguridad y la paz social.
Por su parte, el periodista Arslan Al-Sulaimani opinó que el sur atraviesa una etapa delicada que requiere soluciones profundas a las crisis políticas y de seguridad. Advirtió que la persistencia del caos y de las divisiones internas podría crear un entorno favorable para el regreso de grupos extremistas y para que estos aprovechen el actual clima de tensión.
Todo ello ocurre mientras las provincias de Adén, Hadramaut, Abyan y Shabwa experimentan un aumento de las tensiones políticas y de seguridad, acompañado de continuas protestas populares que exigen mejores servicios básicos, frenar el deterioro económico y exigir responsabilidades por el empeoramiento de la situación de seguridad.
Analistas consideran que la repetición de actos de violencia, explosiones y asesinatos selectivos en el sur durante los últimos meses refleja desafíos cada vez mayores para las autoridades locales y las fuerzas de seguridad. Además, alimenta temores reales sobre el regreso de las dinámicas de caos y extremismo que la región sufrió en etapas anteriores, lo que podría poner en peligro la frágil estabilidad alcanzada tras años de enfrentamientos con organizaciones terroristas.
Fuente:
www.atalayar.com



