Redacción — Se han conocido nuevos detalles sobre este tema.
Serguéi Borísovich Ivanov pasó por la historia de la antigua URSS licenciándose en la facultad de Filología de la Universidad Estatal de Leningrado y enrolándose en el KGB, donde conoció al futuro presidente de Rusia Vladímir Putin. Eso y las carambolas de la historia hicieron que en la Rusia contemporánea pasara siendo uno de los hombres clave del poder de las últimas décadas.
Ministro de Defensa de Rusia entre 2001 y 2007 y jefe de la Administración Presidencial del 2011 al 2016, el pasadomes de febrero pidió voluntariamente hacerse a un ladopor motivos de edad y salud y dejar su último cargo importante, representante presidencial para Medio Ambiente, Ecología y Transporte. Murió el pasado viernes, 26 de junio, a los 73 años.
Formaba parte de un amplio grupo de altos cargos que, como Putin, proceden de San Petersburgo y que, próximos al líder ruso, han ejercido influencia y control en la política rusa del siglo XXI.
Estando casi en la cúspide del poder, fue la historia la que pasó por delante de él. Representante, como Putin, del sector más duro del poder, en el 2007 se le consideraba el candidato más firme para suceder al jefe del Kremlin, que debía dejar la presidencia un año después al haber completado los dos mandatos que la Constitución estipulaba entonces como límite.
Pero Ivanov perdió la lucha interna por el poder frente aDimitri Medvédev, otro hombre de San Petersburgo, aunque más joven, considerado entonces representante del ala liberal. El diario Védomosti escribió que Ivanov había sido saboteado por su propia popularidad. Una encuesta del Centro Levada indicaba que el 37% de los rusos le prefería a él frente al29% que optaba por Medvédev.
En el 2007 era el candidato más fuerte para suceder de forma temporal al presidente ruso
Según se interpretó entonces, Putin comprendió que Medvédev era el eslabón más débil y que le devolvería la presidencia en el 2012. Pero con Ivanov no estaba tan seguro.
Durante los siguientes cuatro años Medvédev fue el presidente de Rusia, mientras que Putin ejerció de primer ministro, pero en realidad todo el mundo daba por hecho que era este quien seguía teniendo el poder real.
Aunque Putin no eligió a Serguéi Ivanov como su sucesor temporal, este siguió a la sombra de aquel, fruto de la lealtad que forjaron desde que se conocieron como jóvenes oficiales del KGB. En el año 2000 el periódico Kommersant le preguntó a Putin (que todavía era presidente en funciones) en quién confiaba. “En Serguéi Ivanov. Existe algo así como una sensación de tener a alguien a tu lado. Ese es la sensación que tengo con Ivanov”, respondió.
Durante ese enroque entre el zar y su peón Medvédev, Ivanov trabajó como viceprimer ministro en el Gobierno. Y cuando quedó claro que Putin iba a regresar al Kremlin, pasó a dirigir la todavía más poderosa Administración Presidencial.
Tras el colapso de la Unión Soviética, Putin pasó a la vida civil y trabajó como ayudante de Anatoli Sobchak, el primer alcalde de San Petersburgo elegido democráticamente. Ivanov siguió en los servicios de inteligencia y hacia 1998 había ascendido hasta ser vicejefe del Departamento para Europa del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR).
Hombre clave del poder, finalmente perdió la guerra interna ante Medvédev
Ese mismo año Putin fue nombrado jefe del FSB (sucesor del KGB) y los antiguos camaradas volvieron a encontrar-se. Putin ofreció a Ivanov convertirse en su segundo. De ahí en adelante, ascendieron juntos en su particular historia de poder.
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