Me pregunto por qué se puede insultar al presidente de un Gobierno legítimo llamándole cosas como felón o hijo de puta y en cambio puede ser peligroso llamar prevaricador a a un juez que en una sentencia sobre prevaricación le compara con Fernando VII (absolutista y felón entre otras cosas). Esto junto abrir un juicio oral sin esperar a que se resuelvan los recursos pendientes ante la Audiencia Provincial y junto a la desproporción de las medidas cautelares hace pensar en una intencionalidad política en toda la instrucción del juez Peinado. Creo que las instrucciones del “quien pueda hacer que haga” influyen.
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Fuente:
elpais.com



