Perú elige nuevo presidente sin garantías de superar la inestabilidad política

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Redacción — La actualidad pone nuevamente atención en este caso.

Más de 27 millones de peruanos acuden hoy a las urnas -el voto es obligatorio para los menores de 70 años- para elegir un nuevo presidente con pronósticos tan inciertos que parece un juego arriesgado vaticinar quiénes son los candidatos que van a pasar a la segunda vuelta. La incertidumbre política que vive el país, con ocho presidentes en los últimos diez años y cuatro exjefes de Estados encarcelados, se refleja en los sondeos en los que ninguno de los 35 postulantes a la presidencia llega al 20% de la intención de voto.

Keiko Fujimori, la hija mayor y defensora del régimen autoritario de su padre, Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por crímenes contra la humanidad, lidera las últimas encuestas publicadas -están prohibidas una semana antes de los comicios-, con entre un 15 y un 16% de apoyo, lo que debería impulsarla hacia la segunda ronda, prevista para el 7 de junio.

Pero cualquier escenario es posible en un país fragmentado como Perú. Ya sucedió en 2021 que el candidato izquierdista Pedro Castillo, un profesor humilde de Cajamarca que arrancó la campaña en sexto lugar, acabó ganando la presidencia. Por aquel entonces Castillo, al que el parlamento hizo la vida imposible y provocó su caída cuando intentó disolver las Cortes tras solo un año y medio en el cargo, subía algo más de un punto cada día en la intención de voto.

Sin embargo, esta vez las encuestadoras no han detectado ningún outsider como Castillo y la voluntad de los ciudadanos ha oscilado tanto que Keiko Fujimori ha desbancado al candidato de extrema derecha, Rafael López Aliaga, de la primera posición. Y la cantidad de indecisos supera el 17%.

Incertidumbre

Detrás de Keiko Fujimori se sitúan cuatro candidatos en empate técnico, un populista de derechas y otro de centro, el ultraderechista Aliaga y el progresista mejor valorado, Roberto Sánchez

Una imagen de la campaña electoral representa esa atomización: el debate televisado se desarrolló en tres días consecutivos a razón de doce candidatos por programa. La caída del candidato trumpista, de insulto fácil y promesas de mano dura contra la migración y el crimen, se produjo después de ese debate y lo ha llevado hasta el tercer puesto, según la encuesta del diario El Comercio, y al quinto según la de Ipsos Perú, en ambos casos con el 7%.

De hecho, detrás de Keiko Fujimori, hay cuatro candidatos en empate técnico. Además del ultraderechista Aliaga se sitúan dos populistas, el conservador Carlos Álvarez, un actor y cómico famoso, y el centrista Ricardo Belmont, empresario octogenario y conductor de progamas de televisión de éxito a principios de siglo. Roberto Sánchez es el político progresista más valorado y podría aprovecharse del descenso del socialdemócrata Alfonso López Chau. En proyecciones de uso interno no publicadas de los últimos días se confirma el crecimiento de Ricardo Belmont, que podría incluso amenazar la primera posición de Keiko Fujimori.

Arriba, desde la izq.: Jorge Nieto, Roberto Sánchez y Keiko Fujimori. Abajo: Alfonso Lopez-Chau, Carlos Álvarez y Rafael Lopez AliagaConnie France / AFP

Con este panorama, la primera vuelta de las elecciones presidenciales recuerda más a unas primarias que a un disputa por ocupar el sillón del palacio de Gobierno de Lima. “Un poco se han convertido en esto”, admite Milagros Campos, abogada y experta en ciencia política comparada.

Perú necesita un cambio de rumbo que le permita salir de la inestabilidad institucional en la que se ha instalado, pero hay pocas garantías de que eso se logre tras estos comicios, a pesar de que se ha modificado la constitución para regresar, 36 años después, a un parlamento bicameral, con 130 diputados y 60 senadores.

“La fragmentación, que afecta tanto a la derecha como la izquierda, es uno de los problemas de Perú, pero también el transfuguismo, con diputados que han cambiado varias veces, hasta diez, de formación”, valora Campos, quien considera que la atomización puede reducirse con el doble requisito del 5% de votos válidos y el 5% de escaños para que un partido pueda entrar en alguna de las cámaras.

El Congreso de diputados ha ido recortando progresivamente las competencias del presidente de Perú y destituyéndolos gracias a la figura de vacancia, un supuesto de incapacidad moral permanente, una situación que Milagros Campos define como “un presidencialismo disfuncional, aunque otros politólogos hablan de parlamentarismo informal, porque al ser no haber un jefe de gobierno propiamente dicho no existe un escudo legislativo mínimo”.

Perú vive un presidencialismo disfuncional porque al no haber un jefe de Gobierno no existe un escudo legislativo mínimo”

Milagros Campos

Abogada y experta en ciencia política comparada

Pese a la incertidumbre de la primera vuelta, la Casa Blanca todavía no ha intervenido en el proceso electoral, a diferencia de lo que hizo en Honduras, Argentina o Ecuador, consecuencia de su interés declarado de considerar América Latina como su zona de influencia.

Donald Trump no ha dado públicamente su respaldo al empresario milmillonario Rafael López Aliaga, declarado seguidor suyo y que firmó la Carta de Madrid promovida por Vox para promover la ‘iberosfera’ de políticos de extrema derecha.

Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, baila en el cierre de su campaña este jueves en Lima.
Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, baila en el cierre de su campaña este jueves en Lima.Guadalupe Pardo / Ap-LaPresse

Aliaga se ha mostrado partidario de que, si gana las elecciones, Estados Unidos pueda llevar a cabo acciones militares en Perú, pero, en cambio, se ha mantenido firme en que el país andino respetará los acuerdos con China, como la gestión del puerto de Chancay.

Washington, como ha manifestado el embajador en Perú nombrado por Trump, Bernie Navarro, está dispuesto a volver a ser el principal socio comercial de Lima, condición que le ha arrebatado Pekín en los últimos años.

El presidente de Estados Unidos podría acabar dando su apoyo a Keiko Fuijimori, que se presenta por cuarta vez. La exprimera dama -su padre destituyó a su madre y la situó a ella entre 1994 y 2000- fue derrotada las otras tres veces en la segunda vuelta.

El empresario de medios de comunicación Ricardo Belmont, ataviado con un casco durante un mítin, es uno de los candidatos que más ha crecido en la última semana de encuestas.
El empresario de medios de comunicación Ricardo Belmont, ataviado con un casco durante un mítin, es uno de los candidatos que más ha crecido en la última semana de encuestas.Marco Garro / Bloomberg

“Incluso los economistas más liberales aseguran que no compensa tener una presidencia debilitada, porque Perú ha crecido al 3% anual durante la última década, pero podría haberlo hecho mucho más en una época en la que los precios del cobre [es el tercer mayor productor mundial] están en máximos”, analiza Jorge Morel, director del Instituto de Estudios Peruanos, una de las entidades que realiza encuestas electorales.

La economía de Perú ha funcionado pese a la inestabilidad política, pero la inseguridad ciudadana y la corrupción se han convertido en los principales problemas de los ciudadanos. Las empresas de sondeos ignoran cómo se canalizará ese descontento. Tampoco han descifrado la potencia de la generación Z, cuyas protestas fueron decisivas en la caída de la presidenta Dina Boluart en 2025. Este domingo se empezarán a despejar algunas dudas de la incertidumbre peruana. 

 

David Dusster Sánchez

Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)


Fuente:

www.lavanguardia.com

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