InicioSeguridad y JusticiaMaría Senovilla: “Rusia está cambiando la electricidad por el agua”

María Senovilla: “Rusia está cambiando la electricidad por el agua”

Publicado:

María Senovilla, periodista colaboradora de Atalayar y otros medios, describe desde el este de Ucrania cómo Rusia ha iniciado una campaña sistemática contra los sistemas de abastecimiento de agua y las redes energéticas.

Los ataques, que se prolongan durante días y alcanzan también el patrimonio histórico, se suman a la ofensiva con drones que —según la ONU— ha duplicado el número de víctimas civiles en lo que va de año. Mientras tanto, la resistencia ucraniana y su industria tecnológica intentan dar respuesta con nuevos sistemas antidrones y alianzas internacionales. 

Ha sido el presidente Zelensky quien ha hecho saltar la alarma social al reconocer que Rusia está atacando depósitos de agua potable de la población civil. 

Esas declaraciones las hizo justo después de que el Kremlin bombardeara la presa de Seversky Donetsk, que suministraba agua a todo el norte de Donetsk, la última parte del Donbás bajo control ucraniano. Esa presa abastecía a todas las ciudades de esta zona donde me encuentro ahora mismo. 

La administración regional informó el lunes pasado de que los depósitos de agua solo tienen reservas para unas dos semanas, y pidió a quienes vivimos aquí que hagamos un consumo más austero, porque será necesario introducir cortes programados de agua. Este ataque no fue fortuito: se dirigió directamente al sistema hidráulico que llenaba los tanques desde los cuales se distribuía el agua a las ciudades. En estos momentos no se sabe si será posible repararlo. 

¿Cree que se trata de ataques aislados o de una estrategia deliberada contra el suministro civil? 

No, no es algo puntual. Un día después de ese ataque, el presidente Zelensky aseguró que Rusia está preparando una operación a gran escala contra los sistemas de abastecimiento de agua para los próximos meses. Yo creo que ya está en fase de ejecución, a tenor de lo sucedido en el canal de Seversky. Putin parece sustituir los bombardeos indiscriminados del invierno —centrales eléctricas y plantas de calefacción— por ataques a infraestructuras hídricas. Imagina la crisis humanitaria que podría desatarse sin agua durante los meses de calor. 

Bomberos trabajan en el lugar donde se encuentra el centro logístico de una empresa privada de reparto afectada por los ataques con misiles rusos, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en Járkov, Ucrania – REUTERS/ SOFIIA GATILOVA 

Además del agua, ¿qué otros objetivos civiles están siendo atacados? 

No se trata solo del agua o del sistema eléctrico. Estamos viendo ataques constantes, las 24 horas, que también alcanzan el patrimonio de la humanidad reconocido por la UNESCO, como lo ocurrido en Leópolis. Esto ya lo vimos cuando se reactivó el conflicto entre Gaza e Israel en octubre de 2023 y lo estamos viviendo de nuevo con la guerra entre Irán e Israel. En cuanto el foco mediático se aleja de Ucrania, los crímenes de guerra rusos se intensifican. Atacar la red de abastecimiento de agua, cazar personas con drones FPV o destruir patrimonio cultural son crímenes de guerra, sin ninguna duda. 

¿Cómo está evolucionando la ofensiva rusa en el frente de batalla? 

La ofensiva de primavera no va tan bien como Putin esperaba. No avanza principalmente porque los rusos siguen sin una alternativa eficaz a los sistemas de comunicación por Starlink. Lo hemos comentado en semanas anteriores: están prácticamente a oscuras en sus trincheras tras la anulación de esos sistemas, y cada vez que eso ocurre la presión sobre las ciudades y los ataques a civiles se multiplican. 

Lo hemos visto esta semana en Leópolis, cuando un ataque de drones Shahed, a plena luz del día, destruyó parte del patrimonio histórico de la ciudad, una iglesia declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. A esto hay que sumar ataques en Poltava, Odesa, Zaporiyia, Kiev o Járkov, con ofensivas que en los dos últimos días han llegado a durar 24 horas seguidas. Todo apunta a que esta es la nueva realidad de Ucrania de cara a esta primavera. 

<p>Empleados de emergencia trabajan en el sitio de un ataque escolar durante un ataque con misiles rusos, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en Jarkov, Ucrania, el 26 de enero de 2026 - REUTERS/ VITALLI HNIDYI</p>
Empleados de emergencia trabajan en el sitio de un ataque escolar durante un ataque con misiles rusos, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en Jarkov, Ucrania – REUTERS/ VITALLI HNIDYI

¿Qué diferencia esta ofensiva de las anteriores? 

Que hoy los avances son mínimos, metro a metro. Rusia ya no logra conquistar ciudades enteras como hizo al inicio de la invasión. Ahora le resulta inviable capturar una ciudad habitada: primero la destruye y luego avanza sobre los escombros. En la ofensiva de primavera del año pasado, Moscú consiguió destruir más kilómetros cuadrados que en los dos años anteriores juntos, pero esta vez Ucrania la está frenando. Y entre esa resistencia y el menor interés mediático por la guerra, se está recrudeciendo el castigo a la población civil. 

Las consecuencias humanitarias son cada vez más graves. La ONU advierte de un aumento de muertes civiles, especialmente entre las personas mayores. 

Sí. Una alta funcionaria de la ONU afirmó el jueves que el número de civiles muertos en enero y febrero de 2026 se ha duplicado respecto al mismo periodo de 2025. El 60 % de las víctimas estaban en regiones del frente, como Kramatorsk, y lo más alarmante es que el 95% ha muerto por ataques con drones de corto alcance. 

¿Hasta qué punto están afectando esos drones al día a día en Ucrania? 

Los drones FPV se manejan con gafas de visión en primera persona, como si fuera un videojuego, y los pilotos rusos los usan para cazar civiles. En 2025 murieron al menos 580 civiles y más de 3.000 resultaron heridos por este tipo de ataques. Pero solo en los dos primeros meses de 2026 ya hay 110 muertos y casi 450 heridos. Es una barbaridad. 

Además, la ONU subraya que estos drones están impidiendo las evacuaciones humanitarias. Los civiles atrapados en el frente están sin electricidad, sin gas, ahora también sin agua y con escasez de alimentos. A esa cacería humana hay que sumar quienes probablemente morirán por hambre, enfermedades o falta de atención médica. 

El sitio de un ataque ruso con drones y misiles, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en Kiev, Ucrania, en esta imagen del folleto publicada el 24 de enero de 2026 - Servicio de prensa del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania en Kiev / a través de REUTERS
El sitio de un ataque ruso con drones y misiles, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en Kiev, Ucrania, en esta imagen del folleto publicada el 24 de enero de 2026 – Servicio de prensa del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania en Kiev / a través de REUTERS

¿Sigue habiendo población civil atrapada en zonas de combate? 

Sí. Según la administración regional de Donetsk, aún quedan unas 20.000 personas en zonas con combates urbanos activos. No hay forma de evacuarlas porque Rusia ataca sistemáticamente los vehículos de rescate y bloquea los corredores humanitarios. La misma funcionaria de la ONU recordó que Ucrania ha perdido la mitad de su capacidad de generación eléctrica, lo que sigue provocando apagones generalizados. Si la situación no mejora, pronto habrá que sumar cortes de agua a esa lista. 

En medio de este panorama tan crítico, se ha hablado mucho de la reciente visita de Zelensky a Arabia Saudí. ¿Qué importancia tiene? 

Muchísima. La reunión con el príncipe heredero Bin Salman forma parte de la estrategia ucraniana para reforzar la cooperación tecnológica y de defensa. Ya hay expertos ucranianos desplegados en países del Golfo trabajando con sistemas interceptores de drones. Ucrania se ha convertido en un referente mundial tanto en el uso como en el desarrollo de drones y sistemas antidrones. 

¿Cómo está respondiendo la industria de defensa ucraniana a esa demanda? 

En la prensa local estamos viendo un aumento de noticias sobre producción militaempresas que anuncian nuevos prototipos, modelos que ya entran en fabricación y proyectos para internacionalizar la producción. Ucrania ha firmado contratos con España y otros países aliados para fabricar vehículos no tripulados, tanto de ataque como de defensa. Lo más urgente ahora son los interceptores, esenciales para neutralizar los drones rusos. Todo apunta a que esta cooperación se ampliará en las próximas semanas. De hecho, hoy mismo Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos anunciaron que interceptaron ataques con drones, y sin duda se trata de tecnología ucraniana. 


Fuente:

www.atalayar.com

Artículos relacionados

Publicidadspot_img

Artículos recientes

spot_img